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Radio Progreso
Hector Flores

Hector Flores

Pooeta y gestor cultural

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Miércoles, 08 Febrero 2017 15:33

La simbología del caos

En Honduras cuando se habla de violencia, la mayor pérdida no es la vida, sino la dignidad. Morirse, en la simbología cristiana es ganancia, pero hacerlo en las condiciones que sucede en Honduras duele no en lo físico,  ni en las soledades que se asumen después de la muerte, ni en la amarillenta forma de hacerle propaganda, más bien, me parece a mi, duele en la dignidad, en la pérdida del honor, en la deshumanización de la vida como paso previo para llegar a la muerte.

En Las Minas una aldea del municipio de El Progreso en el departamento de Yoro – para citar un ejemplo – los asesinos fueron al cementerio, sacaron al muerto y lo volvieron a matar. En Tegucigalpa – como otro ejemplo – llegaron al velorio, mataron a cinco de los dolientes que despedían su difunto y luego le dispararon cinco proyectiles más al cuerpo del que, en ese momento, tributaban despedida. ¿Qué hay detrás de esos dos ejemplos, que hay detrás de esas formas de proceder en la violencia? Es la simbología del terror en una sociedad en caos, en una sociedad deshumanizada, en una sociedad idiotizada manejada por idiotas que idiotizan el poder. Leer los símbolos puede ayudarnos a entender este juego que se desarrolla con reglas de poder y muerte. 

A - El símbolo de la pobreza marginal como castigo por no alinearse con el poder -  en una forma de gobierno dictatorial como la que tenemos - la dejó bien clara el gobernador político del departamento de Yoro Gabriel Rubí. Usted está equivocado – le dijo al periodista de Radio Progreso – hay calles alternas al peaje, si no quiere pagar váyase por Urraco, cruce el puente sobre el Rio Ulúa a la altura de Meroa y regrese por los campos de La Lima a San Pedro Sula, son cuatro horas, pero si no quiere pagar esa es su opción. Lo de Gabriel no es una inocentada como muchos quieren verla, o una zafada de lengua como dicen sus defensores. Lo de Gabriel es simbólico y lapidario. Simbólico por que es la palabra de la autoridad, de la autoridad joven, del joven moderado, del nuevo acento de la dictadura. Lapidario por que siendo (lo que simbólicamente representa Gabriel) la nueva fórmula de un gobierno que aspira a seguir siendo, el marginalizar a los que nos negamos a seguir su fórmula pone en evidencia que así será su proceder contra quiénes nos opongamos a su modelo de gobernar. Si usted y yo no aceptamos alinearnos preparémonos para vivir en la marginalidad en las distancias más largas para conseguir lo que se nos ha negado de hecho cuando se suponía derecho.

B - El símbolo del profeta milagrero detrás de un discurso prepotente y burlesco pronunciado por Mauricio Oliva – hazme el juego de Juan Orlando en el Congreso Nacional – adjudicando la capacidad de hacer milagros, en esta sociedad sin esperanza, al presidente. Detrás de ese discurso no hay palabras vacías, ni coloquialismos, son la expresión cruda y dura de un régimen que se define desde una alianza entre la idolatría y la banalidad del poder y de quienes lo ostentan. Se trata de vender la idea del súper hombre, el que juzga y perdona, el que castiga severamente y es misericordioso con los que le rinden pleitesía. De manera que las palabras Mauricio deben preocuparnos por que son la expresión moderna de un cobrador de impuestos para el Cesar, que en sus palabras, está entregando el Congreso Nacional al Ejecutivo, la  libertad del pueblo a cambio de su ambiciones personales. 

C – El símbolo sobre los símbolos emergió – sin certezas todavía por que yo no he ido a la catedral para confirmarlo – en las redes sociales estos días con la fiesta religiosa más importante de Honduras: María de Suyapa. La fotografía presenta a la virgen vestida con los colores oficiales del gobierno en su farsa de salud física y emocional llamada Actívate anunciando una maratón. De ser real no es un acto que puede verse con ligereza, al contrario es, a mi juicio, la confirmación del deterioro de la dignidad y el entreguismo al poder. Ese símbolo de la virgen despojada de sus ropas y vestida con el poder es la imagen del pueblo arrancado de la dignidad y sometido por la  miseria, a ese mismo poder que desnudó indignamente a la María de Suyapa. Es la más clara evidencia del entreguismo de lo eclesial a lo político y - más allá de eso – de la renuncia a la opción preferencial por los pobres de la teología de la liberación a la opción irracional por el poder de este modelo eclesial. Si alguna vez Jesús levantó la bandera de la libertad del oprimido los jerarcas actuales de la fe la bajaron, la doblaron y la encarcelaron junto con la esperanza de los pobres.

D – Un feligrés recorre los pasillos en la basílica de Suyapa de rodillas. Sangra, evidencia el sacrificio. El rostro desencajado, sucio y seguramente mal oliente. Sostiene en sus manos y muy en alto, lo más que puede un mensaje categórico contra la iglesia que lo ha abandonado. Duelen las miradas clavadas en su rostro por la valentía de su acto, duele la indiferencia de algunos, la burla de otros y la negación de los medios de comunicación. Nadie dijo nada pese a que - entre tanta indignidad - este es un símbolo de vida que nos devuelve la esperanza. Solo el pueblo salva al pueblo, solo el pueblo tiene la palabra, solo el pueblo es símbolo de esperanza para el mismo pueblo. No es Dios, no es el presidente del ejecutivo, no es el presidente del legislativo, ni los que repiten la canción oficial de estos en las pequeñas comunidades, es el pueblo, el único que puede construir y cosechar para el pueblo un poco de esperanza.

Las redes sociales me saturaron con la palabra tragiversa que una funcionaria pública utilizó, en un medio de comunicación, contra los miembros de la red MILPA que aglutina pueblos indígenas Lencas.  Y me dio mucha tristeza, tristeza por que la voz oficial del gobierno puesta en ella cuestionó la mala educación del pueblo desde su evidente mala educación. Pero nosotros y nosotras caímos en el juego, en la burla de un mal término, en la demagogia de las campañas mediáticas. Nos fuimos en bandada a la palabra, al mal uso del idioma y olvidamos el verdadero de fondo el abuso, la burla, la arrogancia y discriminación que esa mujer - embestida de oficialidad por el gobierno – arremetía contra el pueblo Lenca representado en los que en ese medio estaban. Esa indiferencia es la que asusta. No es posible que a estas alturas de la vida los que cuestionamos la mala educación nos hayamos ido con la forma burlándonos de un término y hayamos olvidado el fondo invisibilizando la indigna forma que detrás de esa terminología – para colmo inexistente – se mancilló la dignidad de un pueblo. Debemos, creo yo llamarnos a pensar más.

Chaco de la Pitoreta

Lunes, 30 Enero 2017 09:38

Por qué el CREP y no la UNIVERSIDAD

Hace un par de días el Alcalde y aspirante a quedarse en el puesto,Alexander López colocó la primera piedra de lo que será el Centro Regional Entrenamiento Policial en El Progreso, Yoro. Lo hizo junto al ministro de seguridad Julián Pacheco y con el pretexto de luchar contra la delincuencia y el crimen organizado. Por qué tanta urgencia con este proyecto, por qué priorizarlo frente a necesidades más importantes como la universidad para las y los progreseños, por qué en este momento y por qué en esta ciudad. Lo que hay detrás de este proyecto está lejos de ser meramente económico o de incapacidad reflexiva por parte de las autoridades - como dicen algunos analistas -  lo que hay detrás es un proyecto ideológico, establecido y definido para combatir la idea insurreccional que toma forma y se define en acciones cotidianas pero permanentes que la población Progreseña desarrolla. NOS TIENEN MIEDO, NOS TIEMBLAN y por eso quieren amedrentarnos. Les dejo algunas de mis valoraciones al respecto.

¿Porqué el CREP y no la UNIVERSIDAD?

Pues por que Juan Orlando Hernández, Alexander López, los seudoempresarios del municipio y el comando sur saben que El Progreso no es cualquier pueblo.  Saben que acá hay una vena revolucionaria que se levanta, saben que cuando se levante no podrán controlarla y que cuando no la controlen su poder habrá acabado. Apuestan por el CREP por que ellos prefieren un montón de idiotas obedeciendo ordenes a ciegas,  disparando rifles y uniformados como perros que a jóvenes libres y con libros que ponen en evidencia la mediocridad de sus actos y su frisado cerebro. Prefieren el CREP  por que es más fácil matar un guerrillero en la falda de la madre que en la falda de la  montaña. De manera que el CREP no es una casualidad, es miedo a la rebelión nacional, es miedo a la rebelión regional pues este proyecto en realidad es una nueva base militar norteamericana al mero estilo de la asquerosa base de palmerola, con la que piensan nos harán sentir miedo.

¿Porqué el CREP y no la UNIVERSIDAD? Pues porque El Progreso ha confirmado con sobrada praxis y teoría que es un pueblo en resistencia y de convicciones inflexibles. Un pueblo en donde la chispa revolucionaria sigue viva pese a los intentos por apagarla. Un pueblo que está lejos de ser el pueblo sumiso que los empresarios y políticos se imaginaron. Es un pueblo de rebeldías, de ideologías más allá de los dogmas y de convencimiento absoluto de vivir en libertad, del buen vivir. Es un pueblo que se asume libre, soberano y defensor de su derecho de autonombrarse pueblo. Y a eso le tiene miedo la sociedad burguesa actual, la dictadura bipartidista y los seudocaciques locales que se autonombraban capataces del imperio en la zona. De manera que sépalo y se lo aseguro no es un centro regional de entrenamiento policial, es una base militar norteamericana, una escuela de guerra, un centro de reclutamiento desde donde el poder quiere apagar la posibilidad de una revolución armada.

Pues porque lo define la historia y lo saben los historiadores de la sociedad burguesa, no es cualquier pueblo, es El Progreso, Yoro. Acá nació, tomó forma y transitó libre y expedita la idea inquebrantable del fin de la injerencia norteamericana disfrazada de bananos y las conquistas laborales de la gran Huelga del 54. Es, en palabras de los mejores historiadores centroamericanos, la lucha pacífica que más susto le dio al imperio bananero en América Latina y la razón por la que las grandes transnacionales y sus lacayos nacionales probaron el sabor de la derrota. Es de este pueblo donde emergió el contingente mejor preparado y organizado para asumir la ruta socialista armada, es la cuna del dr. Chema Reyes (comandante Pablo Mendoza), tierra fértil para las Fuerzas Populares Revolucionarias Lorenzo Zelaya, semillero de los Cinchoneros,  el legado académico de Herminio Deras, Dagoberto Padilla, entre otros. Es decir que la sociedad burguesa parasitaria que nos gobierna y este modelo sabe que no somos cualquier pueblo y tiemblan, y nos mandan sus perros rabiosos para tenernos cerca y contagiar con su rabia a nuestros niños y niñas antes de que se revelen contra el sistema.

Por que lo cuentan los anales recientes no somos cualquier pueblo, somos el primer pueblo que se opuso a las privatizaciones de los servicios públicos. Aquellos años de la Asamblea Popular Permanente y la no privatización del agua, el frustrado intento de peaje de la irrecordable alcaldesa Nelly Soliman, aquella Central Nacional de Trabajadores del Campo en donde el inmortal Edixson Lemus lucho hasta la muerte por la tierra. Y que decir de el Movimiento Unificado de Campesinos de San Manuel donde Margarita Murillo, ahora también mártir por la tierra, emerge como flor de esperanza por los y las pobres. Sépalo ese CREP no viene por casualidad, viene porque este pueblo tiene la chispa que puede provocar el incendio.

No es casualidad y - si duda - haga memoria conmigo. El día del golpe de Estado del 2009 fuimos la ciudad que despertaron los aviones de guerra de Roberto Micheletti pues él (parásito de estado y capataz de la hegemonía económica global)conociéndonos de sobra sabia que seríamos su principal dolor de cabeza y así lo fue y lo sigue siendo. Ni todos los militares y policías de Honduras, ni sin puente en la democracia y el Humuya pudieron detenernos y eso le sigue doliendo Micheletti. Los toques de queda, la criminalización de  dirigentes sociales, el cierre de Radio Progreso y las amenazas de muerte algunas cumplidas no son casualidad. Y como todo eso no ha logrado doblegarnos entonces ahora nos vienen con CREP, por que ya no solo hay que cercenar el cuerpo también quieren matarnos la idea(nuestro pensamiento libre, soberano y autónomo).

Somos el único pueblo de Honduras que se ha opuesto radicalmente a la privatización de las carreteras, al pago del peaje. Hemos tragado más gas militar/policial que ningún otro pueblo de Honduras pero seguimos de pie, luchamos, resistimos, no nos rajamos. Eso, amigo y amiga, tiene pensando al poder hegemónico global y nacional y por eso nos quieren sembrar miedo. Se lo aseguro el CREP no es casualidad, el comando sur no esta invirtiendo por casualidad acá, las Fuerzas desalmadas de Honduras, las policías y el presidente lo tienen bien claro, o controlan esta chispa o se queman en el incendio. 

De manera que el tal centro regional de entrenamiento policial es un tentáculo más en el brazo de la injerencia internacional gringa en Honduras. Es la escuela del miedo al mero estilo de la escuela de las américas, plataforma contra insurreccional al mero estilo de palmerola y el séquito privado de seguridad para los corruptos que en este municipio han aprendido – un poco tarde creo yo – que este pueblo los ha descubierto y les pasará la factura en el paredón de fusilamiento.

No se usted pero yo creo que en El Progreso, Yoro algunos van a luchar contra ese proyecto aunque eso signifique, en algún momento de la vida, la clandestinización de sus actos o la entrega de la vida por la Honduras libre, soberana y autónoma que nos soñamos.

 

Chaco de la Pitoreta

 

Viernes, 27 Enero 2017 13:25

Este no es un pueblo idiota

Lo que era de esperarse cuando se abriera la campaña propagandista sucedió. Los postes de luz en las calles, paredes y lugares públicos están tapizados de propaganda político partidista, de mensajes trillados, de los mismos lobos viejos y mañosos en rostros rejuvenecidos por el fotoshop. La propaganda empezó y la tenemos a cual peor. Lo que en la teoría debería ser una fiesta cívica, llena de cultura y creatividad no es más que otro circo barato de esos sin estética, amorfos y que van rozando la estupidez. Sin embargo me llama la atención el hecho de que detrás de cada mensaje y cada rostro haya una valoración tan baja del pueblo. Es verdad que según el PNUD estamos entre los peores niveles de educación de América Latina, que nuestra experiencia política “democrática” es relativamente joven, pero de ahí a que seamos idiotas hay un tramo largo y ese tramo no lo valoraron los politiqueros actuales. Leamos.

Cierto que en la política es necesario algo de fe en las personas que van a la elección popular, pero esa fe no debe ser ciega ni fanática. La fe aplica para los que van por primera vez a la elección popular, a los que no han estado en contiendas, a los que no se les conoce historia a favor de otros u otras ya manchados por la corrupción o por traidores de la patria y el pueblo. Pero de ahí a que hayan algunos curas, pastores y feligreses orando (haciendo campaña) por el triunfo de su candidato es un insulto para el pueblo y su capacidad de entendimiento. El pueblo, en todo caso, necesita oración para librarse de esos que hacen de la fe su negocio y de los dioses su mercancía.

En la campaña publicitaria los políticos nos llaman a confiar, pero confiar en qué, en quiénes. Esos que están pidiendo confianza son los mismos que vendieron al pueblo, que traicionaron al pueblo, que han saqueado la dignidad del pueblo.  El pueblo ya no es aquel niño que siendo lanzado al aire sonríe por que su instinto de sobrevivencia le dice que no caerá, que unas manos lo esperan y lo mantendrán ileso. El pueblo ya se dio cuenta, y ustedes politiqueros baratos, deberían darse cuenta también que el pueblo ya los conoce, que sabe que ustedes lo enganchan y lanzan,  lo destruyen y se burlan, y pasados cuatro años vuelven para insultar su memoria, para mancillar su dignidad. Más pronto que tarde las armas que ustedes le apuntan al pueblo pueden devolverles los proyectiles.

Por favor señores y señoras politiqueros baratos el pueblo no es idiota, el pueblo sabe que ustedes se venden al mejor postor, sabe lo camaleones que son, conoce como sus buenas intenciones se expresan según los ceros en sus chequeras y que su fidelidad es una historia de amor contada en revista de vanidades. Todos sabemos que sus peleas infantiles por la red, sus señalamientos y declaraciones ambiguas son parte del juego político a favor de la dictadura y su chequera. Que otra vez (de manera asquerosa) en menos de tres meses se acercan al pueblo para hablarle de honores que en ustedes son imposibles. El pueblo no es idiota, no se confundan, idiotez es que crean que les creemos sus chistes de velorio recitados en circos baratos. 

Por cierto nos piensan tan idiotas que nos piden votar para seguir haciendo obras, ¿cuáles? Creen que estamos locos y que por ende elegiremos un loco, que pintando de propaganda partidista una ambulancia salvarán vidas mientras son parte de la estructura que saqueó el seguro social. Hoy todos dicen que escuchan al pueblo cuando en la práctica jamás lo dejaron hablar. Se autonombran amigos cuando en la realidad son parásitos del erario publico. Líderes cuando en la práctica son azadón halando todo hacia su parcela y condenando al pueblo a la miseria. Pero el colmo de todo es que no haya diferencia, que incluso aquella que ilusamente pensamos sería la otra campaña, sea tan baja e insultante como la que siempre hemos tenido.

En fin que la fiesta cívica esperada no llegó. En cambio tenemos un desfile de telas y modas impresionante cubriendo cuerpos salpicados de inoperancia, intolerancia, imposición, chantaje, corrupción y que hablan de compromiso pero nunca se enlodaron con el pueblo. Rostros maquillados y perfectos para ocultar la mentira de fondo, cabellos bien cuidados y abundantes que incluso impiden que se salga la única idea que hay en el cerebro y, para cerrar con broche de oro, con un discurso tan frío y deshumanizado como el proyecto mismo que lo ha inspirado. Una vez leí que la política es un arte pero en mi país la volvieron un circo en donde algunos - mal actores y actrices - ensucian la dignidad del payaso aquel que nos arrancaba una risa con la jocosidad de su verso y la coherencia de su discurso.

Ni modo pues, toca aguantar, toca ignorar y toca esperar que un día no nos vean como idiotas sino como el pueblo, el soberano, al que le deben absoluta obediencia. Y como dicen en mi pueblo, en aquella calle de tierra que se nombra y auto determina como La Pitoreta “al que le caiga el guante que se lo plante”.

 

Chaco de la Pitoreta

 

Jueves, 19 Enero 2017 08:50

Bienvenida la alianza

Es un principio revolucionario que hay cosas que se deben hacer con otros por que solos no se podría. Pues en la colectividad – cuando en ésta se suma a favor todos y todas – las condiciones de posibilidad para obtener resultados son más y efectivas. El que ahora converjan instituciones políticas distintas, personas con interpretaciones de la realidad diversas y desde luego compromisos según la medida individual que cada quien le da a esa realidad, permite que se generen expectativas, en algunos casos que se cifren esperanzas. Por eso para mi, la alianza es bienvenida pues en la diversidad que ésta supone se puede construir un proyecto inclusivo y justo que reoriente el camino de la Honduras hoy secuestrada por intereses mezquinos y antinacionalistas de los que ostentan el poder. Sin embargo hay detalles que se deben cuidar para que no se le pierda el objetivo a la alianza, para que no sea una plataforma más de lanzamiento político de posibles politiqueros.

Es importante que la alianza tenga claro que no se trata de reemplazar un poder por otro, ni de repetir modelos de otros. Se trata, como mejor lo diría Boaventura de Sousa, de descolonizar el saber (en nuestro caso el poder) y construir, no solo en el imaginario colectivo, en la sociedad un nuevo modo de relaciones en donde la interpretación de la justicia y la cosmovisión humana sean más cercanas y posibles. De manera que en la ALIANZA no cabe la lucha de poderes sino la construcción de saberes y la devolución de poder. Los saberes darán el contenido político necesario en el ideal esperado y en la devolución del poder se hace real la práctica objetiva del manejo del saber. El poder es de la alianza (que en el fondo es el pueblo) y no de sujetos individuales o colectivos con intereses limitados a esos dos niveles.

Se hace necesario empezar un proceso de comunicación con el pueblo. Pero uno real, objetivo y sin censuras de ningún tipo. Uno en el que el pueblo sepa lo que tiene, como viene y para donde puede ir con eso que viene y tiene en el marco de la alianza. Como dije, el paso dado es bueno, pero no suficiente. Ya hay en el argot popular comentarios como “Salvador nos traicionó” o “libre ya pactó” lo que evidencia que este primer acercamiento todavía no cala del todo en las bases, en los que mandan pues. Cuando el EZLN decidió apoyar una candidatura indígena en comicios electoreros tradicionales desarrollaron – primero -  un proceso profundo de conciencia en la gente y después oficializaron su respaldo. Y fue maravilloso por que en el fondo uno tiene que saber que es el pueblo quien debe asumirse en los cargos, no la persona.  Pues la persona es pasajera pero el pueblo es eterno. En el caso de la alianza es importante ese trabajo de conciencia, de construcción ideológica y definición de alcances. Es necesario o, por ende, se corre el riesgo de que sea una alianza típica de esas que se dan entre corrientes partidarias que persiguen intereses particulares y condenan al pueblo. La diferencia en esta alianza se encontrará en el grado de respeto por el pueblo que practique y promueva.

No es - y espero así sea - una alianza de conveniencias o reparticiones, pues el pueblo no es una tienda ni la patria una piñata. Quien se asuma en los cargos de elección popular debe tener claro que no esta ahí por sus intereses sino por los del pueblo, que no será electo para que le sirvan sino para servir, si así como suena, servir en todas las circunstancias y condiciones al pueblo o la renuncia inmediata de su cargo. Parafraseando a P. Mujica si quiere dinero hágase economista, trabaje en un banco o monte su empresa, pero no se haga político, por que en la política la única ganancia -  y la mejor definitivamente – es la del servicio que se presta por el pueblo que o nombra, el pueblo que manda. De manera que en la alianza – creo yo – no se verán las típicas reparticiones de cuotas y puestos, el “tantos para este y cuantos por este” no debe ser parte del lenguaje, por que creo yo esa es una tendencia superada en esta etapa que se construye por Honduras.

La alianza tiene que ser un espacio de tolerancias y confianzas pero no de inocentadas. Una cosa es que en la oposición nos aglutinemos los más posibles y otra es que nos entreguemos con simpleza. Ahora más que nunca la alianza debe cuidarse del enemigo político. De los que arman los circos, se pintan de colores, se declaran parte, se expulsan, se martirizan y consiguen estar dentro, y desde ahí contar otra historia. Es decir la alianza debe cuidarse del partido nacional y de Juan Orlando Hernández en particular. La estrategia de alianza tiene que ser inclusiva pero no abierta y vulnerable. Debe - en lenguaje meliano – aprender a ver todo con los ojos de la duda y dudar incluso de lo que parece bueno. Es obvio que en la jungla política que vivimos hay más de un tigre que asecha bajo su traje de manso y tierno conejito. la seguridad y protección del proyecto común establecido en la alianza debe asumirse como una tarea prioritaria y jamás como una simpleza sin importancia.

Se hace imperante pensar el proyecto de la alianza que, a mi juicio, se debe orientar en dos dimensiones: una desde la formación política y cultural y la otra desde la nacionalización de las empresas a favor del Estado y la devolución de los bienes naturales a los pueblos originarios. Cualquiera que sea elegido para estar en cargos de representación del pueblo debe tener claro que va a trabajar para hacer posible esas dos líneas. La alianza tiene sentido en tanto sirva para empoderar desde procesos de formación política y ciudadana que organicen al pueblo, que conviertan a las personas en ciudadanas y ciudadanos sujetos de derecho y obligaciones, sujetos de identidad cultural, arraigo territorial y dueños de sus costumbres y tradiciones; que se reconozcan como constructores de su historia y la historia de su patria y, por ende, responsables de hacerla posible... y por el otro lado desde la devolución de los territorios y bienes naturales a los pueblos ancestrales a los que la política vernácula, la avaricia capitalista y la vorágine del modernismo a desplazado y asesinado históricamente, en muchas veces con nuestro silencio como cómplice.

Sin embargo saludo con mucha esperanza el esfuerzo. El buen tino de intentar una alianza que, sin meternos en los posibles trasfondos que puedan haber, se convierte en una nueva forma de llevar la lucha de clases al escenario políticoelectoral. No es suficiente, claro que no, y los que lideran el proceso de articulación de la alianza deben saberlo. Para el proyecto de país que nos imaginamos se necesita mucho más que un alianza, se necesita un proyecto de país, una estructura de estado y un pueblo comprometido con su historia y la reescritura de esa historia futura. La alianza del saber con la alianza del poder al servicio del pueblo, son sin lugar a dudas, la alternativa que puede hacer posible la existencia de un verdadero estado de derecho en Honduras.


Lunes, 16 Enero 2017 09:21

14 de enero, Cien días de dignidad

En el realismo mágico de García Márquez estos son cien días de soledad para el pueblo progreseño. Nos tocó enfrentar un fenómeno más duro que el del Macondo con el coronel Buendía que “Se sintió olvidado, no con el olvido remediable del corazón, sino con otro olvido más cruel e irrevocable que él conocía muy bien, porque era el olvido de la muerte”. Así le ha tocado a este pueblo, a esta gente, a esta lucha… vivir un olvido tan duro como el de la muerte.

Nos abandonó el Estado, la institución que debió estar de nuestro lado, que debió hablar por nosotros, que elegimos nosotros y nosotras. Pero el Estado en todas sus dimensiones: gobierno nacional, gobierno departamental, gobierno Municipal y diputados decidieron por el dinero, se fueron con el dinero y por ende con los que ponen el dinero. Ese Estado que como el de “Cien años de soledad” tiene la virtud de no estar por completo sino solo en el momento oportuno, es decir cuando se necesita castigar al pueblo que se revela, que le cuestiona sus actuaciones. Es decir nos abandonó el alcalde y el presidente que elegimos supuestamente, porque en el fondo la elección solo fue panfletaria, en la realidad la elección la hacen entre ellos, en la repartición del poder y sus actos de pleitesía politiquera. Juan Orlando, Alexander López y los que se alinean con ellos deben tener cuidado no sea que un día – como en aquella Macondo – ellos terminen “Extraviados en la soledad de su inmenso poder y pierdan el rumbo”.

Nos abandonaron los medios de comunicación, bueno en el fondo confirmaron su abandono, por que ya lo sabíamos. La avaricia es tan extrema que los medios optaron por la mediocridad informativa con tal de unos ceros más en sus chequeras. Como en la Macondo de G.G.M los empresarios y sus medios de comunicación han vendido su objetividad al mejor postor y a cambio le enseñan al pueblo que “En cualquier lugar en que estuvieran deben recordar siempre que el pasado era mentira, que la memoria no tenía caminos de regreso, que toda primavera antigua era irrecuperable, y que el amor más desatinado y tenaz era de todos modos una verdad efímera”. De esa manera, creyeron ellos el pueblo no se alzaría contra ellos, no les quitaría sus cuotas de poder, no les haría pagar por su abandono.

Nos abandonó el ejército, la policía, y todo cuanto cuerpo de investigación y justicia existiera. Decidieron tomar partido por el poder, para el poder y con el poder. Porque la justicia no se hizo – al menos en esta Honduras – para los pobres, para los excluidos, para los marginales, porque ellos no pueden pagarla, no dan estatus social, ni un poco de poder que se exprese en la violencia de los unos sobre los otros. Las armas y sus armados se fueron con el Estado, con los medios de comunicación y sus dueños, y con los que operan por encima de ellos. Porque estos armados y estos operadores de justicia son cobardes, tienen miedo, le asusta la igualdad, porque en una sociedad de iguales ellos no tienen cerebro para pensar y por ende se quedan al margen.

Nos abandonaron algunos empresarios, algunos porque en la ciudad todavía hay muchos que da gusto decir son empresarios  y  empresarias progreseños. Nos abandonaron desde su condición misma y desde su organización propia. Decidieron ponerse la bandera del partido político antes que la bandera de la ciudad. Optaron por sus ganancias sucias y comprometidas que por la sociedad de iguales en las que ellos pueden ser empresarios desde los principios de la dignidad, el respeto y la solidaridad con sus consumidores. Sin embargo lo que esos empresarios no saben es que - al mero estilo de Macondo - el pueblo progreseño aprendió que ellos siempre van a “soportar con la misma estolidez el peso de los morrales y las cantimploras, y la vergüenza de los fusiles con las bayonetas caladas, y el incordio de la obediencia ciega y el sentido del honor”. Por que estos empresarios jamás serán libres, siempre serán esclavos, esclavos del dinero y de su propia ambición.

Sin embargo en estos cien días - que fuera del realismo mágico -  son cien días de lucha ininterrumpida, comprometida y sin intereses individuales, resurge la esperanza, se construye la patria, se retoma la libertad definitiva. Cien días son expresión pura de EMPODERAMIENTO pues el pueblo ha vuelto  a ser pueblo pese a la represión de las armas y el abandono de lo jurídico y las condenas de la pobreza. Cien días son SOLIDARIDAD expresada entre los que están en las calles con los que van en el carro, entre los que gritan al megáfono y los que cierran su vidrio y no pagan, entre los que resisten en la intemperie y los que se solidarizan desde sus comodidades. Entre los que nos hacemos Progreseños desde la condición de dignidad que nos supone ser la Perla del Ulúa y no la cosmética ciudad bonita que nos quieren imponer. Son, también, cien días de PERSEVERANCIA en la lucha, pese a la represión, a los insultos, a las burlas, a la o indiferencia, a los gases lacrimógenos, las balas disparadas y los hermanos y hermanas arrancadas por este sistema, sus empresarios y militares que no saben dialogar sino es con el peso de sus fusiles.

Estos cien días de soledad – en el parafraseo de Gabriel García Márquez – le han enseñado al pueblo progreseño a volver sobre su historia digna, a construirse un presente digno y a imaginarse un futuro digno. Una dignidad que como ayer y ahora será posible cuando barramos de una y para siempre con los indignos, con los que nos venden. Cuando seamos capaces de tomar a los traidores, llevarlos al paredón y cobrarles su traición y luego devolverle al pueblo lo que ellos le han quitado. Al fin que - como el coronel Buendía aprendió cuando ya estaba en el paredón de su fusilamiento -  el pueblo progreseño sabe “El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad”. En donde los traidores no tienen cabida.

Chaco de la Pitoreta

Viernes, 13 Enero 2017 14:13

Léase dictadura

En menos de lo que pensamos nos quedamos sin democracia. Sin estado de derecho y sin gobernabilidad. La excusa fue la violencia, el pretexto el desarrollo y la consecuencia la muerte. En menos de lo esperado, la ideología, la religión, los medios de comunicación y el ejército hablaron el mismo idioma  y se confabularon contra el pueblo. Contra los pobres que por ser pobres son responsables de la miseria que tanto gusta a los que tienen el poder. Léase dictadura por que en Honduras en este momento es lo que tenemos, es lo que se fragua y es lo que se consolida. Una dictadura. Léase.

El control del poder es absoluto e indivisible incluso con aquellos que siempre lo tuvieron. O estás con el dictador o contra él.  No es extraño que ahora en las contiendas electoreras las caras de la dictadura sean nuevas y jóvenes. Son así por que la dictadura no quiere compartir y en la medida que desplace hasta los suyos que son amenaza, más se consolida. De manera que no hay medios de comunicación, ni leyes, ni derechos que no sean los que consoliden la dictadura. Y los que se opongan los callan. Este control inicia con el nepotismo crudo y duro (toda la familia en los puestos claves del poder), el manejo absoluto de las instituciones castrenses y de las armas, el control del crimen organizado a su favor y la impunidad en las actuaciones. Para ello la dictadura compra voluntades o arranca obstáculos. Compra con el dinero, con miserables cuotas de poder de unos miserables sobre otros o, en su defecto, los quita (mata) cuando la voluntad no es negociable.

Se persigue y criminaliza al que piensa, especialmente si se piensa distinto o se cuestiona la dictadura. De ello puede dar fe Café Paradiso, si ahí donde muchos nos hicimos en las artes, donde se comparte poesía, donde se bebe una pintura y se fuma una canción. Se persigue el intelecto por que la dictadura no piensa sino que cercena al que piensa. Por eso en vez de mandar libros a un lugar como ese manda a la policía militar. Por que la dictadura no le teme a las armas, a los levantamientos armados por que ellos tienen armas y su negocio son las armas, pero sí al que piensa, pues no hay nada peor que saber - que afuera de la estructura dictatorial - hay otros que, sin tener poder, pueden pensar y cuando se piensa se es libre, aunque una dictadura te quiera limitar.

Se legisla para criminalizar, para controlar aquello que no se puede controlar con las armas o con la muerte. El código penal y las reformas, por poner un ejemplo, el discurso del presidente poniendo la protesta social al nivel del terrorismo son la mejor prueba de que la estratagema está dada. Si no te controlan con la compra, sino no sos vulnerable ante el mal llamado crimen común o ajuste de cuentas con que justifican lo que no quieren investigar, entonces te cae la ley. La ley que te vuelve terrorista, que te pone al nivel de los peores criminales, que te hace responsable del crimen cuando en realidad sos la víctima del delito.

Léase dictadura cuando la institucionalidad desaparece y se pone al servicio de los grandes consorcios internacionales y sus dineros. Cuando se procede por los intereses personales del dictador. Por ejemplo, hace unos momentos la corte declaró inadmisible el recurso de inconstitucionalidad impuesto por el pueblo contra los cobros del peaje. Pero, en cambio, admitió y dio curso al proceso de reelección que promueve Juan Orlando pese a las prohibiciones establecidas en los artículos - que eran pétreos - de la Constitución de la República. Para los funcionarios del sistema jurídico nacional el pueblo vale madres, la extorción a lo que se somete al pueblo es legal, por que su ley sustenta el poder y no el estado derecho por el cual están donde están. De manera que pagar el peaje es legal en tanto, ese pago, sirva para agenciarse los fondos que mantener esta estructura dictatorial supone.

Léase dictadura cuando pese a la muerte, la violencia institucional, el hambre, el desempleo y el desplazamiento forzado el pueblo sigue callado. Cuando, pese a todo eso, algunos y algunas crean que la salida son los procesos electoreros, que la estructura se rompe siendo parte de ella. Léase dictadura cuando usted y yo nos callamos y,  desde nuestro silencio, legitimamos una tiranía por el miedo a perder lo que en realidad nunca hemos tenido: LIBERTAD.

Pese a todo la soberanía del pueblo se sigue haciendo en la lucha de unos cuantos, que en nombre de unos muchos, se oponen a la hegemonía de unos pocos que tienen dinero, poder y armas para imponer su ley  y hacer más dinero. Esa muestra de dignidad soberana se puede leer en El Progreso Yoro,  en esos hombres y mujeres que en el peaje cumplen 98 días y, me aseguran, cumplirán cien años (a lo García Márquez) en esa lucha aunque se queden solos y solas.



Chaco de la Pitoreta

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