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Radio Progreso
Hector Flores

Hector Flores

Pooeta y gestor cultural

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Compañero.

Un día como hoy y probablemente como esta hora yo me inclinaba sobre un bulto de tierra recién removida, hundía mis dedos, recogía un poco y la lanzaba al fondo de una fosa donde una caja de madera albergaba tu cuerpo. 12 años han pasado desde entonces amigo mío, 12 años y cuando lo recuerdo parece que fue justo hoy sin tiempo pasado y futuro. Solo vos y tu memoria, el recuerdo. Quise escribir esta carta para decir que sigo promulgando, mientras puedo, el mensaje de esperanza que llevabas a los compas y a las personas que lo necesitaban. Que intento ser coherente – como me lo pediste aquella vez en una orilla del puente de Quebrada Seca – con el discurso y la forma de vida y que, pese a los miedos y las farsas del mundo este que elegimos para tomar partido sigo creyendo en la esperanza por la que vivías.

Estos días son  de nostalgias por lo vivido y lo irreversible. Por ejemplo recordaba aquel primero de mayo  cuando enfundado en tus pantalones blancos - marcados con consignas contra el Área de Libre Comercio Centro América y el Plan Puebla Panamá – gritas recio contra la privatización del agua, contra los terratenientes y ante la eminente invasión militar gringa en el territorio nacional. Cuanta verdad tenían tus palabras fíjate Edickson. Las mieles del poder de las que hablabas han empalagado a más de alguno y alguna de los que vos conociste y los militares – con el asesoramiento gringo – invaden las calles de nuestros pueblos, si ese mismo pueblo por el que diste la vida.

A menudo me pregunto si ha valido la pena tu martirio  Edickson, tu muerte. Si no sería mejor si estuvieras acá y anduviéramos ahí gritando – como majes – que el mundo puede ser mejor, que Honduras puede ser de todos y todas y que vivir la vida sin dejar un legado es mejor no haber vivido. Sabes me he dado algunas vueltas por las tierras aquellas que fueron la causa de tu muerte y créemelo, que para esas tierras vos eras más importante pero vivo, han perdido el brillo, la capacidad de parir esperanza.

Hay gente dentro del movimiento que te quiere a bien. Yo he hablado con algunos de ellos y te recuerdan con mucha nostalgia, aunque a veces, esa nostalgia es un tanto efímera.  Hablan de tu lucha, de tu entrega, de tu andar coherente y de tu amor sin medida. Pero hablan de vos como muerto y eso me duele mucho por que vos, compañero, no deberías estar muerto, deberías, como dije hace un rato andar en las calles jodiendo al imperio, conmigo, como lo hacíamos aquellos días.

Se me hiso lo de la poesía fíjate y te escribí un verso. Una pendejada que no llega ni a la sombra de lo que vos fuiste pero que te sitúa en el valor que mereciste. Y lo leo y con él te nombro, reclamo justicia, condeno tu desaparición. Sigo exigiendo en los espacios que me es posible que tu memoria no se olvide y que, tampoco, se use solo como estandarte de lucha tu martirio. Tenemos con vos una obligación moral y ética que no puede permitirnos la opción del olvido ni el aprovechamiento mal sano de lo que fue tu proyecto de vida. tal vez no se me den mucho lo de los talentos pero, seguro que si, se me da lo de la amistad y me siento honrado de sentir que fui tu amigo.

Un mayo como hoy vos y yo gritamos que queríamos un mejor mundo, caminamos con la lengua de fuera para honrar a los mártires de El Jute, celebramos la vida de los compas de el Astillero y leímos versos de Benedetti y cuentos de Galeano después de una buena sacudida de los chepos por ñangarosos. Pero a vos te jodieron los asesinos y a mi me jode la memoria. A vos Edickson te quitaron la vida y te fuiste digno y yo me consumo en esta vida entre la coherencia necesaria y la politiquería partidaria. Y un mes de Mayo te fuiste hijo de puto y desde entonces te extraño un vergo y la lucha me asusta más.

Yo cierro los ojos y te encuentro. Vos seguís ahí inclaudicable, rebelde y contrapuesto. Yo abro los ojos y sigo acá esperando no defraudarte y que cuando el encuentro se vuelva a dar tengas orgullo por mi y la vida que he vivido. Te abrazo en la distancia compañero, amigo, hermano.

 

Hasta siempre compita

 

Chaco de la Pitoreta

Lunes, 22 Mayo 2017 08:48

Plan del sector educación para qué

Hace unos días viví una crisis  nerviosa y de impotencia cuando varios docentes del COLPEDAGOGOSH – capítulo de El Progreso – me llamaron y dijeron que un docente – además considerado un gran amigo de esta fundación – dijo que Fe y Alegría Honduras era una de las ongs elegidas para llevar a cabo la privatización de la educación en Honduras.  Me dolió en lo profundo esa opinión no solo por el peso y responsabilidad que tiene tal señalamiento sino, también, por que quien lo dice es tan cercano y amigo que asumimos que si lo dice es por que es capaz de sustentarlo o miente de manera irreversible y dañina. Ya hablaré más adelante de ese tema. 

Pero lo del profesor se ha quedado corto este día. Como parte del proceso de formulación  del plan estratégico del sector educación 2017-2030 de Honduras nos hemos encontrado distintas organizaciones de la sociedad civil – incluido el COLPEDAGOGOSH organización a la que pertenece el amigo antes mencionado – y lo que ahí se dice sobre la educación sí debe preocuparnos.

Tan doloroso y frustrante como que la calidad no es lo que importa, que las limitantes en este momento son insalvables y la forma de participación en la que todos debemos de vernos. Si estamos en la definición de un plan estratégico nacional de educación y no vemos la calidad como eje y la participación es efímera. ¿Qué futuro nos espera?

Pongan atención a esto, el señor Ramón Ulises Salgado es director del departamento de educación superior, es ex rector de la Universidad Pedagógica Nacional y actual asesor de la rectora universitaria dijo e intento ser textual “que se hagan algunos cobros como matrícula, compra de materiales y aportes en la gestión para la infraestructura educativa no significa que sea educación privada”. ¿Cuál es el criterio al que apela el señor Ulises  para esa aseveración tan drástica y fuera de tono?  ¿Para que estamos en Honduras construyendo un plan del sector educativo, si ese plan ya trae consigo las condicionantes de negación a un camino a la privatización que en la educación nacional se experimenta? ¿Por qué para el señor Ulises esos cobros no son privatización si atentan directamente contra la gratuidad, si ese acto  de pagar por simple que lo pinte niega el acceso a miles de hondureños, si ese pago amenaza la equidad y de paso es una violación al derecho humano a la educación constitucionalmente se nos garantiza?

No entiendo la idea del plan del sector educativo (aunque sé que es necesario) desvinculado de la realidad de violencia que azota las zonas. Es ver esa realidad y buscarle una salida inteligente no brusca y dantesca – casi idiota – como la que se plantea actualmente pensando que con las armas pacificaremos las sociedades. Para las actuales autoridades no son necesarias las aulas escolares en condiciones sino las cárceles de máxima seguridad, no son importantes los cuadernos y los lápices sino los rifles y sus balas, no son importantes los docentes sino los militares. Es decir no es importante si la educación es pública por que la calidad viene por lo privado y tampoco, entiendo yo, se vuelve importante la inversión por que esa ya no debería ser competencia del Estado sino de quien venda el servicio.

No entiendo la inversión en un plan sectorial si no hay inversión en un proceso educativo que se sustenta en la calidad y en la condición jurídica que lo sustente. En Honduras se reforma el Código Penal, se regulan leyes de participación ciudadana, se crean nuevos delitos y se penalizan normas de conducta en ves de mejorar e invertir en la educación como herramienta de aporte sólido a la definición de nuevas sociedades. Hace ya más de un par de años que se firmó y aprobó una nueva ley de educación y de esa ley hay, todavía y sorpréndase – reglamentos que no han sido siquiera discutidos y menos aprobados. No entiendo la velocidad con la que las autoridades del estado apuntalan la creación de universidades policiales y militares y diezma los apoyos a la universidad del pueblo, donde se debe formar el pueblo, la que es del pueblo.

No entiendo la intención de un plan del sector educativo que vincula y pone como parte del mismo a las universidades privadas con las públicas cuando las intencionalidades no son las mismas. Especialmente, y póngale ojo a esto, cuando en Honduras hay 6 universidades públicas de las cuales dos son estrictamente castrenses y en lo privado hay 19 privadas. Las universidades privadas no van detrás de la calidad sino de la oferta y la demanda, las universidades privadas van tras los lucros financieros y no en la formación de nuevas sociedades de justicia y equidad social que en el fondo ideal debe dinamizar a la educación pública.

Como Fe  y Alegría creemos en la educación pública y le apostamos a ello. Creemos en la necesidad de un plan estratégico como condición ineludible al cambio de paradigmas, pero ese plan debe nacer de la gente, con la gente y para la gente. No es – por tanto – un plan a favor de unas cuantas gentes sino del país entero. El plan tiene que ser más humano y menos tecnisista en su proceso mismo hacia la calidad y con ello a ser más sociedad que institucionalidad. Como Fe y Alegría dialogamos con todos los sectores, articulamos con todos los sectores, pero nuestra posición es y será siempre la misma: educación pública de calidad y como derecho para todos los y las hondureñas y punto.

De manera que el susto y la ansiedad que el amigo docente del COLPEDAGOGOSH me dio ya no me afecta tanto. Descubrí en este espacio la palabra del profe en mención no es su palabra, es la palabra de todo aquel se construye en sus propios guetos, que no se plantea los diálogos sino es desde la destrucción y vorágine en la que nos forman y nos guían los dinámicas actuales. Del resto confiamos nosotros, hablan con libertad y propiedad las escuelas, los docentes y los alumnos de las escuelas con las que compartimos la opción de la calidad educativa.

 

Chaco de la Pitoreta 

 

 

Tómeselo muy enserio, piénselo, medítelo profundamente y hágase propuestas para revertir este fenómeno que nos invade hasta por las redes sociales. La seguridad de sus hijos, la patria de sus hijos, el futuro de la sociedad hondureña está en juego. La Ballena Azul no es invento, es una cruda realidad, un monstruo voraz, una amenaza para la humanidad. Y está entre nosotros y nosotras tatuando desgracias, enraizando desigualdad.

La Ballena Azul – la del hombre -  saqueó todo el erario público y el no tan público. En el basto océano hondureño donde ayer florecían cardúmenes de esperanza hoy hay escombros. Los servicios básicos públicos se privatizan, las medicinas las hacen de harina y El Pozo solo es para quienes van descalzos. En Tegucigalpa hizo autopistas que después arrancó, arrasó los arboles del bulevar y para jorobarnos la memoria instaló internet en el Parque Central. No hay más ENEE, IHSS, HONDUTEL, EDUCACIÓN, SALUD… todo eso lo arrasó la Ballena Azul.

Se acabaron las carreteras para todos y todas, el bosque y el agua nos son negados, el subsuelo  y los bienes naturales ahora son transnacionales y quien se oponga a ello será estadística en los libros finales. Lo que la Ballena Azul no se puede tragar lo concesiona, lo entrega y nos destierra. No hay más humanos y si queda alguno no tiene derecho. Prioriza las grandes corporaciones ante los ciudadanos y exporta desempleados para malgastar la remesa. 

La Ballena Azul ahora nada con libertad en las aguas jurídico-nacionales. Controla la Corte Suprema de Justicia, tribunales, jueces e investigadores. Tiene potestad sobre las iglesias, la sociedad civil y los órganos de vigilancia social. Compra voluntades o las calla. Y es tan fuerte el poder de esta Ballena que hasta se va a reelegir sin importar algún asunto de inconstitucionalidad. Tiene control sobre policías, militares y empresas de seguridad privada. Controla los fondos de las incautaciones y en el amparo de una ley de secretos y seguridad nacional, se come lo que se le antoja y no rinde cuentas a nadie. Y de paso, si solo de paso, si usted se le ocurre llevarle la contraria cargue con su cruz de terrorista y criminal.

Acabó con todo lo que pudiera ser su competencia. Atacó por el lado de las ambiciones a los débiles ante el poder y a los que no les dio por ese lado les destapó pendientes que se traducen en silencios. Se sabe la lección del principio de incertidumbre y mientras todos los cardúmenes se idiotizan con su canto subliminal se va apoderando en silencio de todo el banco de coral.  Pero lo peor de la ballena azul es la indiferencia que ante ella tenemos. La información siempre fue pública pero no le quisimos hacer caso. Nos piden la dirección de casa, los números de cédula, las cuentas financieras y nuestra cercana amistad y con eso llenan los listados para el día de votar.

De manera que la Ballena Azul no es cuento, es merita verdad. Cuidemos lo que tenemos o nos quedamos sin más. Si le queda alguna duda pásese por el ejecutivo, el poder judicial, hable con pastores y uno que otro cardenal… pregunte.  Y verá que este asunto de la Ballena Azul no es cuento de redes sociales, en Honduras es la puritita verdad.

Chaco de la Pitoreta

 

No es el día del libro, tampoco es el día de la tierra. Es el momento para que nos preguntemos qué estamos haciendo con la tierra, qué está pasando que ya no queremos acercarnos a los libros. Ni la tierra es asunto de un día, ni los libros son para cambiarnos en un día. Es la combinación de ambas de forma armonizada lo que realmente debe importarnos. Tenemos que aprender la naturaleza de esa relación pues, me parece  a mi, más allá de las ciencias naturales y la lecto – escritura esta una relación necesaria que tiene que ver con el conocimiento y manejo de saberes y la protección – aprovechamiento justo - de los bienes naturales.

La realidad es que en Honduras la tierra no es posible para todos y todas igualmente que los libros. Pues en este modelo de sociedad, que nos imponen, el saber  y el usufructo de los bienes naturales no es compartido de forma justa y equilibrada por que eso rompería con el ordenamiento lógico de este modelo en donde unos con poder oprimen a otros y otras sin poder. Es que parte de la lógica de este modelo extractivista que aguantamos es que se nos expropie tanto del conocimiento como de la relación con los medios de producción.

En Honduras a los que no tenemos tierra nos niegan los libros, pues si los tenemos vamos a aprender - en algún momento - que la tierra puede ser nuestra. Que no tiene dueño, que es un bien natural no un recurso natural. Entonces vamos a exigirla, a pelearla, a reclamarla y nos volveremos una amenaza para quienes sustentan su poder y su hegemonía sobre otros y otras desde su acaparamiento a mansalva de la tierra. 

Por otro lado y se hizo obvio en décadas anteriores - procesos de reforma agraria del Aguan – que a quienes se les dio tierra se le negaron los libros. Por que los libros podrían dar ideas, enseñar procesos, preparar al sujeto, dinamizar experiencias exitosas, consolidar una relación justa en el usufructo de los bienes naturales y eso, con absoluta seguridad lo digo, se convertía en amenaza para los intereses ocultos que se configuraron en la definición de esta práctica de reforma agraria. De manera que al o darles libros no supieron que hacer y al no saber que hacer vendieron la tierra. Perdón, malvendieron la tierra por que ni siquiera a eso aprendieron a como vender bien lo que una vez tuvieron.

El poder fáctico, político, económico y religioso que se practica en Honduras tiene claro que estos dos derechos humanos tierra y libros (que es igual a decir bienes naturales y educación) no pueden permitirse en las manos del pueblo, pues entonces – ese mismo pueblo – los despoja de su poder y los trastoca su realidad. Y tampoco se pueden dar el  lujo de un posible acercamiento entre ellos pues la tierra tiene sentido en tanto se asuma como la casa común, el lugar de todos y todas y todos; y la educación en tanto la asumamos como el instrumento que permita las relaciones humanas y contra hegemónicas que nuestra condición de dignidad nos subyace.

De manera que la crisis de tierra y de libros en el país es una crisis inventada, generada e impulsada por el estado para sostener al pueblo de forma miserable y, para nuestra mayor desgracia, utilizar esa condición miserable de la gente para sustentar un discurso populista, asistencialistas y cosmético que se canaliza en asquerosos procesos de elección popular que disfrazan la DICTOCRACIA que en Honduras se configura.

 

Chaco de la Pitoreta

 

Miércoles, 03 Mayo 2017 13:57

Seguir la luz de la libertad

Mayo es el camino de la victoria escribió en su momento el gigante hondureño Ramón Amaya Amador.  Y legó un documento histórico de lectura obligatoria para todos los y las hondureñas que se plantean marcar la diferencia por esta Honduras. Y plasmó en él las líneas posibles, las rutas viables, hacia libertad definitiva de esta gente, en sus pueblos. Y desde entonces Mayo llueve rocíos en las mañanas del día del trabajador y la trabajadora que se consumen rápidamente con los eternos y calientes veranos instalados en nuestra bien amada Honduras. ¿Qué nos pasó?

Con el tiempo la huella de la victoria soñada de los humildes, la que nos llevaría a buen futuro y a la consiguiente instalación de la nueva patria, se ha ido apagando, ha dejado de ser luminosa. Mayo sigue siendo la ruta, ahora incluso más firme que nunca, pero necesitamos retomarla, asumirla, hacerla posible. Para Amaya Amador, mayo era la primavera no el día, era la vida en lucha no el mes de la lucha. Un planteamiento filosófico radical de acción para las masas, para la reivindicación de clases y por la liberación nacional, no la nostalgia por el pasado que imposibilita ver el futuro. 

Mayo debe dejar de ser el gueto en el que nos hacemos felices - los que nos endulzamos en los anaqueles de la historia - y abrirse radicalmente a la propuesta de cambio con la participación de todos y todas. Desde cada organización, con cada liderazgo, en todas las trincheras posibles  y con todos los diálogos necesarios. Más allá de egos personales, de discursos incendiarios pero sin brazas que sostengan el fuego, lejos de intereses institucionales y, de ser posible, al margen de la política/partidista que solo divide y amorfa al movimiento social.

Estamos ante el desafío de enfrentar un modelo económico voraz, extractivista, colonialista y asesino. Un desafío ineludible y de alto riesgo que nos obliga a asumir dos condiciones simples pero definitivas: la honradez y la colectividad. Con la primera desmontaremos toda la estructura corrupta, el nepotismo, el servilismo y el pago de favores político partidistas en el cual se basa este modelo de sociedad. Con la segunda le haremos frente al entreguismo de la patria al discurso de la miseria necesaria, a las decisiones unilaterales y a la concentración del poder. Un desafío que nos impone la tarea de limpiar en la casa propia aquellos actos - por simples que parezcan - que se sustentan en las prácticas putrefactas del entreguismo y la traición de algunos mal llamados representantes del pueblo que solo buscan su cuota de poder y placer.

Volver a  Mayo como el camino de la VICTORIA es una acción transtemporal, que tiene sus orígenes en las históricas luchas pero se plantea resultados en el futuro cercano. Es ver atrás y aprender  lo necesario para alimentar la esperanza. Para enarbolar las banderas de quienes prefirieron el destierro, la miseria, las torturas y la muerte que vender a su pueblo. Pero no es celebrar por celebrar, no es emocionarnos y como el fuego que se alimenta con leña de palma apagarnos unos minutos después y esperar hasta el próximo año. Es reencaminar la lucha, tomar impulso. Es dejar la nostalgia y asumir el compromiso hoy. Es luchar todos los días y no solo las horas posibles del primero de mayo. Es un asunto de convicciones en donde no se va por los flashes de las cámaras o los reconocimientos banales sino por alcanzar la libertad definitiva para la patria soñada.

Las y los pobres de Honduras se levantarán, tomarán sus manos y las convertirán en herramientas para libertad. Los opresores y todos aquellos que traicionen la causa del pueblo caerán uno a uno y en la tierra liberada, la de esta Honduras amada, germinará la semilla que nos dará humanos dignos para siempre...

 

Chaco de la Pitoreta

Miércoles, 19 Abril 2017 15:48

Cuando la educación ya no sea pública

No es casualidad el abandono escolar, la falta de infraestructura educativa,  la represión del Estado para con los estudiantes; no fue casualidad el descontento manifiesto de Soad, ni su muerte, ni que detrás de esa muerte violenta estén los órganos de seguridad del Estado. No es casualidad que los medios ignoren su responsabilidad para con la educación, que enaltezcan la educación privada, que criminalicen las acciones reivindicativas de las y los jóvenes cuando estas van a la defensa de su derecho a la educación pública de calidad y como derecho. No es casualidad por que en la farsa de la democracia histórica que nos han vendido la educacion no ha sido un derecho y algunos de los que se han atrevido a defenderla como tal lo han pagado con su vida. Unas de esas vidas son la de Soad y la del sempiterno compañero Roger González.

Defender la educación pública ahora es más importante que nunca. Es una necesidad impostergable. El Estado le apunta a la privatización por que la educación, en los contextos de violencia y desespero que habitamos, se convierte en una válvula posible de cambiar vidas de las personas y los padres y madres están dispuestos a sacrificar todo excepto la educacion de sus hijos e hijas, por ella hasta pagarían lo que fuera y eso lo saben los avaros del gobierno que también son empresarios de la educación. Y al serlo, por que lo es, se vuelve también un negocio rentable, de interés de la empresa privada, de lucro para los empresarios, empresarios que también son el gobierno.

Por eso en la actualidad cuando regímenes autoritaristas y violentos como el de Juan Orlando atacan a las juventudes en la universidad, en los colegios, en las calles y en la búsqueda de empleo, lo que se evidencia es la avaricia de un sector de la sociedad que quiere la educación como negocio, que se quiere lucrar de ella y que busca hacer menos ciudadanos para este Estado fracasado en función de los derechos humanos de los más pobres. Por eso no es casualidad tanto abandono del Estado a la Educación y tanta culpa sobre el sector magisterial cuando en la realidad la culpa única es del Estado y sus funcionarios coludidos con empresarios que comercian con la educación.

Los y las pobres de Honduras debemos tener claro que el día que la educación no sea nuestro derecho ese día se nos muere nuestra ciudadanía, colapsa la soberanía y el estado de derecho desaparece. Los conatos de dignidad que todavía sobreviven a esta vorágine de consumo y extractivismo están por que aún hay escuelas públicas, por que existen docentes comprometidos y por que la educación pese a su deficiencia sigue posibilitando la condición ciudadana de algunos que se resisten a seguir las corrientes de este rio al que llaman desarrollo.

Tanto Roger como Soad fueron militantes directos de la lucha estudiantil organizada a favor de la educación pública. Se metieron en la cabeza la importancia de vivir una ciudadanía comprometida con su país y con sus generaciones y cuestionaron de frente, pese a los riesgos, a los funcionarios y funcionarias vulneradores de sus derechos. El precio de esa valentía es la muerte. Entre el uno y la otra hay casi treinta años, lo que prueba en la lógica del tiempo que el gobierno  represor, el Estado asesino y la impunidad jurídica no son una novedad, son la constante en este modelo de democracia que se nos ha impuesto. 

Si el gobierno no da la educación para el pueblo, el pueblo desde su escasa educación le dará la revolución Estado.

Chaco de la Pitoreta

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