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Radio Progreso

Autoritarismo y democratización en la UNAH

Jul 25, 2017 Escrito por 

El autoritarismo es un fenómeno que campea en todos los sectores de la vida nacional, tanto así que desde el golpe de Estado de 2009 y la ruptura del orden constitucional, la ilegalidad y todo tipo de violación al moribundo Estado de derecho es la cuestión más normal en nuestra cotidianidad. El bonapartismo, para usar un término marxiano (Marx) ha disuelto los tentáculos de la violencia partidocrática, vernácula, corrupta y de toda la maquinaria opresora del Estado; y no hay movimiento popular que se le oponga. La pregunta es ¿cómo es posible que no hayamos aprendido de la historia? ¿Cómo es posible que se destruya un Estado de derecho de forma autoritaria como se solía hacer en los tiempos del militarismo? Cuestión que ha estudiado mucho la socióloga Leticia Salomón, ahora defensora del autoritarismo de la rectoría universitaria. 

Desde los inicios de la Reforma universitaria y el Grito de Córdoba, la lucha por la construcción de una educación superior incluyente y que acuerpe a la mayoría de los sectores de la población, ha sido una lucha permanente de los sectores democratizadores y de los movimientos sociales en América latina. Hay que recordar que la Reforma universitaria de 1918 se opuso a una concepción clerical y a una concepción medieval-colonial de la enseñanza universitaria. Para estos años estaba en vigencia ya el modelo primario-exportador y las reformas liberales ya habían introducido las ideas de la ciudadanía y positivismo como forma de organización societal, aunque esto de forma tímida, ya que el liberalismo político desde su orígenes, tiene elementos radicales en sus fundamentos ontológicos y sociológicos de cómo se debe organizar la vida social y las relaciones intersubjetivas, pero que no pueden ser concretizados. La reforma universitaria irá en sintonía con el evolucionismo imperante a lo Herbert Spencer y las teorías antropológicas de finales del XIX e inicios del XX. 

Una nueva amenaza apareció para la vida social y el Estado, y la universidad, a saber: el neoliberalismo. El neoliberalismo pregona la privatización de todos los espacios de la vida social, achicar el sector público para así maximizar las ganancias y “liberalizar” el mercado. En este sentido tiene toda la razón Atilio Borón, el mercado le ha ganado la partida a la democracia, convirtiendo a la lucha democratizador en una mercancía más, y los procesos universitarios no han escapado al neoliberalismo salvaje. El caso de nuestra universidad “autónoma” UNAH no ha sido la excepción. La universidad está siendo objeto de un proceso de mercantilización, tecnocratización y burocratización exacerbada sin precedentes. Según la sociológica Leticia Salomón, la actual rectora Julieta Castellanos, ha coadyuvado a la construcción de la “Universidad del siglo XXI, a lo que yo llamo “La concreción de la totalidad” o una especie de demiurgo de la razón burocrática y autoritaria. Se neutralizó al sindicato, se neutralizó a los docentes, solamente no se ha neutralizado al movimiento estudiantil, al que sin embargo se le ha criminalizado y estigmatizado de forma brutal. El MEU, y la lucha por la democratización de la universidad es un movimiento legítimo si se ve desde un punto de vista de la teoría de la democracia, un movimiento que tiene como argumentos la recuperación del espacio universitario y de enseñanza como un bien público, un espacio donde se creen la condiciones para la creación expedita de la filosofía y la ciencia. El neoliberalismo y la burocracia rectora de la universidad solo ponen en evidencia la incapacidad de poder dirigir y solventar la actual crisis universitaria y de llevar a cabo un verdadera Reforma universitaria y no a la obsolescencia de la educación como diría Manuel Castells. El MEU tiene claras las cosas, que si se sigue cosificando y mercantilizando el proceso educativo superior en unos cuantos años no quedará universidad y educación gratuita, laica y pública; y se estaría negando hasta los mismos postulados del viejo liberalismo cuando estos países se conformaron como Estados-nación. Así como lo fue Kronstadt en la revolución rusa el último bastión de democratizar la revolución, el espacio universitario es el campo de lucha que le está dando lecciones de cómo se lucha por la democratización, inclusión y la pluralidad. La lucha por el sector público y contra el neoliberalismo es una lucha de vida o muerte, es de todos lo que deseamos una sociedad más juta e incluyente. 

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