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Radio Progreso
Hector Flores

Hector Flores

Pooeta y gestor cultural

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Miércoles, 18 Octubre 2017 13:07

Una cuota más del cinismo electoral

Seguramente usted es uno de los que saludó efusivamente el mediático acto de Juan Orlando Hernández y el centro penal de San Pedro Sula. Y no se preocupe, no fue el único o la única. Muchos caímos justamente en la red que ellos lanzaron, olimos la carnada y mordimos el anzuelo. Hoy creemos que es una gran acción, que el gobierno corrupto que dirige Juan Orlando es una buena opción y que merece la pena considerarlo en las elecciones. Ellos son unos encantadores de serpientes y usted qué tipo de serpiente es.

Sacar el presidio de la ciudad pudo ser un buen acto, de hecho, hasta pienso que era necesario. Pero hacerlo ahora, con el cinismo electoral por razón, por la ambición al poder, sin importar las y los otros es realmente indignante. Juan Orlando y su caravana de medios de comunicación montaron este show no por usted, ni por su seguridad. No por San Pedro Sula y su derecho a la paz, sino por el padrón electoral, por los votos, por seguir en el poder. Los nacionalistas demostraron - con este acto de aprovechamiento del subconsciente colectivo – que están en la escala más baja del cinismo, la hipocresía y la escoria de las instituciones político/partidistas de la modernidad. 

El problema de la seguridad no se atacó solo lo cambiaron de lugar. Cuando Juan Orlando trasladó los privados de libertad con ellos envió el problema de San Pedro Sula a las demás ciudades o pueblos aledaños, a donde fueron transferidos. Acaso los demás pueblos tienen menos derechos que San Pedro Sula, acaso la seguridad de las ciudades pequeñas es menos importante que la de San Pedro Sula. Acaso el gobierno no le apuesta a la solución del problema y no solo a maquillarlo y disfrazarlo para que no se vea. Como mucha otras veces Juan Orlando y sus medios de comunicación nos quieren ver la cara de estúpidos y algunos, ingenuamente, se los hemos permitido.

Igualmente, los traslados son puras conveniencias según el nombre y el peso político del implicado. Por ejemplo, cuanta información importante sobre el crimen organizado y los criminales vinculados se va a confundir con los escombros de esa demolición. Va pues, sin tapujos, que ocultan tras esos traslados y a quienes beneficia ese acto – para muchos heroico – de cerrar la casa del crimen sin más investigación que la ridiculez de las armas nuevas presentadas en los medios, que hasta se parecen a las mismas incautadas en otros centros. Por qué hay condenados - en esos traslados - que deberían estar en El Pozo, pero como pertenecieron al partido Nacional y financiaron al partido nacional los dejaron en los centros penales cercanos a sus territorios de influencia. Pero los hijos de los pobres, los violentos hijos de los barrios violentos que parió esta miseria violenta que el violento partido Nacional siembra van lejos, por que ellos dignos hijos de la miseria, serán miserables hasta el último día de su vida, excepto cuando el partido Nacional los ocupe para la reelección. 

Cambiar el problema de lugar no hace - sino – que mi enferma mente haga memoria y forme especulaciones terribles, como las masacres en las cárceles que en gobiernos nacionalistas fueron ejecutadas y siguen impunes. Para entonces lo que hicieron fue mover los privados de libertad, juntarlos y meterles fuego. Pero la comunidad internacional se les vino encima y fue muy escandaloso. Entonces hoy encontraron una vía más fácil, en ves de quemar privados de libertad incendian pueblos y lo hacen lentamente. Y por ende como normal. Si ayer - ante la barbarie del calcinamiento de los privados de libertad - muchos nos llamamos al silencio, ellos saben que ahora, con la violencia trasladada en las rejas, no diremos nada, sino que les celebraremos como bueno el daño que nos hacen. Y si no me cree mírese y pregúntese cuanto usted celebró ese acto vulgar de vendernos gatos por liebre con el centro penal sampedrano.

Chaco de la Pitoreta.

Miércoles, 27 Septiembre 2017 13:45

Cortar el mal de raíz

Siempre supuse que jamás eran de fiar, que son el peor gasto de un país y que su existencia es el inicio de un fracaso estatal. Gobierno que invierte en militares está condenado a la guerra, sociedad que sustenta su desarrollo en la disciplina militar termina siendo esclava de quien la debió liberar. Los militares no constituyeron – hasta ahora – ninguna esperanza para los pueblos, al contrario, son la suma de muchas desgracias que pesan sobre la historia social como huellas de dolor y de muerte. De esto habla, por ejemplo, la historia pasada y reciente de Honduras. Sin embargo, no aprendemos, dice un refrán popular que el ser humano es la única criatura que mete la pata en el mismo agujero una, dos y muchas veces. Y nosotros los hondureños y hondureñas, con el asunto de los militares, la hemos metido muchas veces. 

Han sido los militares a lo largo de la historia hondureña los que dieron los golpes de Estado. Los que montaron la más larga dictadura (la de Carias) y los que sembraron el terror y la muerte en las décadas 60,70, y 80. Fueron los militares - con sus uniformes y armas pagadas por el pueblo - quienes asesinaron el cuerpo buscando silenciar la palabra. Los que mataron la posibilidad de una sociedad mejor y justa, los que se vendieron a los grandes conglomerados internacionales y finalmente los que se prestaron para la guerra sucia contra quienes soñaron que Honduras podía ser mejor.

Los que debieron dar estabilidad política fueron los que la rompieron, los que debieron proteger la integridad soberana la dividieron y cuando les tocó proteger la Constitución de la República, la pisotearon. Los que debieron defender el Estado de Derecho son los que doblegaron la democracia. La guerra fría de los ochentas y sus desaparecidos, los que se fueron al exilio, los que mandaron al cementerio y los aniquilados por escuadrones de la muerte en los inicios de los noventa son una muestra del horror que causa el militarismo en las sociedades. Fueron los militares quienes pintaron de sangre la historia, llenan de muerte el presente y para colmo, el señor presidente, los quiere de profesores en las escuelas donde se construye el futuro de mi gente. 

Todos celebramos la valentía del ex presidente Reina cuando les quitó el fuero y los degradó al mando civil, aquel glorioso 95, pero no fue suficiente. Debió abolirse de plano, borrarlos de la historia nacional, pues los militares han demostrado ser como las plagas invasoras que hoy se controlan, pero pronto emergen con otras fuerzas y más poder. Un ejemplo de esto es el golpe de Estado de 2009, treinta años después de autorizada la democracia y cuando todo mundo creía que eso era historia pasada. Los militares jamás, pero jamás, serán una institución de fiar y de esperanza para nuestro pueblo, ni siquiera en época de guerra.

En los últimos años los militares han vuelto con fuerza. Los enrabiaron de nuevo y los mandan a morder al pueblo, a ese pueblo que no ha dejado de soñar con una Honduras mejor. En el Valle del Aguan tienen la misión de sembrar el terror y cuidar los intereses del dinero. La gente, la que se constituye como su razón fundamental de ser, y para la que deben salvaguardar la soberanía ha sido relegada por el dinero y el poder. Y como ahí, en ese Aguan que me duele, los militares cumplen esa tarea en todo el territorio nacional donde los campesinos y campesinas quieren construir una esperanza.

Actualmente los militares, fieles a su práctica del terror y con aval del presidente de Honduras, están en todos los espacios públicos, frente a las instituciones de -Estado encargadas de algún servicio social y donde el presidente los necesita para asegurar su proyecto continuista, cuyo sustento es el miedo del pueblo. Pero su discurso es el mismo “estamos para protegerle a usted y salvaguardar a la patria”. Pero ese usted no es el pueblo es el poder económico, político, religioso, oculto y criminal que en muchos casos acá, en Honduras, suele ser lo mismo. Y se hacen el silencio ante un hecho que en el 2009 usaron como excusa para el golpe de Estado, el continuismo en el poder, la amenaza ante la posibilidad de violentar la alternancia en el poder.

La situación de Honduras con Juan Orlando Hernández es de dos vías que se hacen posibles desde una fidelidad a la doctrina militar en la que ha sido formado y por ende asume como suya. La primera va en la dirección del establecimiento de un modelo de manejo del poder autoritario y legítimamente establecido y la otra la devolución del poder a los militares que, paulatinamente lo han venido tomando, no solo desde el manejo y control de las armas y el territorio, sino desde una legislación a su favor impulsada por los tres poderes del Estado. Sin embargo, lo que realmente preocupa es que se les está dando tanto o más poder del que ostentaron en la década de los ochenta. Se está volviendo a imponer su presencia desde los medios de comunicación en donde se les inventa guerras que justifican su existencia y se criminaliza a la población para que ellos, en su corta capacidad de pensamiento, los asuman como los malos, los enemigos en su guerra inventada.

Los militares, me parece a mí, no solo son uno de los principales problemas de Honduras, sino el más importante. En ellos descansa el terror que se infunde en la sociedad y con ellos se promueve el continuismo de Juan Orlando Hernández. Enfrentamos un problema de odio generado por el bajón de rango que se les dio aquel 95 y por ende su actitud jamás será con el pueblo, por que entonces aquel presidente dijo que lo hacía por el bien del pueblo. Tanto dinero, tantos recursos, tantas ventajas sobre otras instituciones son solo la prueba del control del poder que tienen y del que seguramente ni el mismo Juan Orlando Hernández está dimensionando. 

Sin embargo, el pueblo sigue siendo el soberano. Los hondureños y hondureñas hemos de volver, enfrentar y contrarrestar ese poder. Tarde o temprano, ojalá más temprano, cuando un gobierno diferente tome las riendas del Estado, si quiere asegurar su éxito debe reafirmar, de una vez por todas, la desaparición definitiva e impostergable de las Fuerzas Armadas que no son, sino, los principales enemigos del Estado de Derecho en Honduras.

Chaco de la Pitoreta

Sábado, 23 Septiembre 2017 09:43

La tierra no se riega con sangre

La sangre derramada nunca podrá recogerse, pero se recoge la memoria, la vida y la lucha de los que mueren para rehacer la esperanza. Esperanza que en mi Honduras no es tan esperanzadora, no se ve posible, esta más lejos que la utopía. La sangre duele cuando sale del cuerpo y duele más cuando la vemos brotar de cuerpos que conocemos, pero lo realmente doloroso es la impunidad con la que esa sangre es derramada. Inicié este texto con esas palabras para hacer alusión directa al compañero José Alfredo Rodríguez, de la Panamá. Para hacer alusión a ese Valle del Aguan cuyo legado de sangre martirial, en los últimos años, es de los más grandes del país. ¿Qué hace que tanta sangre se derrame en Honduras? ¿Cuál es el origen?

Sin más preámbulos el origen de los cauces de sangre que hoy recorren Honduras está en la desigualdad social. En la histórica deuda social que tienen los Estados con las poblaciones que habitan sus territorios y en la impunidad que se impone como elemento de promoción al desarrollo. Es esa desigualdad cada vez más expresa la que hace que personas como José Alfredo y antes que él padre Lupe, Margarita Murillo, Chungo Guerra, Blanca J. Kawas, Vicente Matute, y otros y otras muchas, tengan que asumirse hasta la muerte por conseguir la posibilidad de un poco de dignidad para su vida. 

José Alfredo era un hombre de fe, lo sé yo que lo conocí en diferentes procesos de formación política que compartimos y en donde dejó siempre claro que las armas jamás serían la solución a los problemas de Honduras, pero, paradójicamente, fueron esas armas de Honduras las que le quitaron la vida. creía en la humanidad, en la presencia viva de Dios, el mismo que no estaba ese día que le dispararon. En la posibilidad de un mundo mejor para todos y todas y en una Honduras paraíso expresión del proyecto del Reino de los Cielos. Pero no bastó, no le alcanzó tanta fe para proteger su vida. De tanta fe que no solo sembraba y cosechaba el maíz – justamente lo que hacía cuando fue asesinado - sino que dejaba tiempo, de su tiempo, para sembrar el amor a Dios en los corazones y cultivar desde esa visión de mundo una sociedad más humana y digna, y lo sabe mejor mi amigo y compañero Juan López que lo conoció haciéndose en estos procesos. Cuando la sangre que llena los cauces de los criques entre las palmeras de la Panamá sale de cuerpos como el del compa José Alfredo, uno muere dos veces. Primero con la pena de la muerte que siempre duele y deja vacíos inusitados y luego con los de la impotencia que genera convulsiones emocionales capaces de inmovilizar el alma.

Es la más reciente víctima de la violencia oficial en el ya vulnerado Valle del Aguán, pero no necesariamente la última. Mientras siga la presencia militar en el valle con las asesinas armas de la operación Xatruch en todas sus expresiones y generaciones de relevo, mientras los narco-terratenientes tengan dinero y poder y los politiqueros se confabulen con ellos para repartirse las ganancias de su práctica de terror y nos llamemos al silencio los que ahora temblamos por una ley que nos vuelve terroristas, más hijos e hijas dignas de esta tierra seguirán muriendo. Mientras el Estado está coludido con la corrupción, con la impunidad y con el dinero como fin último de su misión “constitucional” menos posibilidad de hacer patria tendremos y más hondureños y hondureñas seguirán muriendo.

Mientras el monocultivo, individualista y desnaturalizado que impone la moda agraria siga imperando. Mientras la sombra y el legado de Facussé (monstruo Dinant) y su caravana de impunidad siga haciéndose ruta por esas calles de la otrora tierra de la reforma agraria. Mientras el Estado sea parte del problema y no la solución al mismo, mientras no se investigue, persiga y castigue a los responsables de tanta muerte Honduras no tendrá desarrollo, no será la nación libre, soberana e independiente que aspira ser.

Y, sin embargo, pareciera que no basta, que no es suficiente, que la sangre seguirá derramándose y la patria seguirá muriendo lento y sistemáticamente sin que nada pueda detenerlo. Hoy recogemos la memoria de José Alfredo y con ella la de los tantos y tantas que se le adelantaron en la búsqueda de un mundo mejor. La recogemos con dolor, con mucho dolor de muerte y de impotencia. Con dolor de libertad, de tierra para la cosecha, de Honduras herida y drogada. Recogemos su legado y gritamos al mundo, al indiferente mundo que sigue haciendo eco de las idioteces de los medios de comunicación, de las mentiras de Juan Orlando Hernández, de la farsa seguridad de las fuerzas militares de inseguridad. De la absurda paz que en Honduras es guerra y de la ilegalidad que acá es legal, a ese mundo indiferente le gritamos, le pedimos, le suplicamos, que miren para este lado, que acá en pleno siglo XXI la gente es asesinada, criminalizada y perseguida por pensar y luchar para vivir en condiciones mínimas de dignidad.

Chaco de la Pitoreta

Sábado, 09 Septiembre 2017 12:05

Por sus actos serán recordados

Después de unas horas tras las rejas a muchos se les hubiera olvidado el compromiso, la responsabilidad por la educación y el proyecto amplio de país. Hubieran optado por la comodidad, por la falsa seguridad del Estado, por la gloria personal y por el dinero como motor de éxito en esta sociedad de consumo. Pero las y los jóvenes que defienden la educacion pública en Honduras están hechos de otra materia. Su hidalguía, su coraje, su voluntad no la quebranta ni la ambición de poder, el despotismo y la deshumanizada forma de vida de Julieta Castellanos, la señora rectora de la  universidad que escribe el capítulo más triste de su vida y, seguramente, con el que cerrará.

Doña Julieta Castellanos perdió la dirección de la Universidad, pero no fue lo único.  Aquel proyecto bonito con el que soñábamos muchos que ella concebiría cuando se asumió en el cargo después de una fuerte lucha por la justicia - en la que muchos caímos en su falsedad - creyéndola amante de la verdad y la vida, de la justicia y la paz. Doña Julieta Castellanos perdió la dignidad y se alineó con el poder a cambio de quién sabe qué. Perdió la oportunidad de un legado por la humanidad, de cambiar la historia de Honduras desde la academia, con la ciencia. Doña Julieta pasa a los anaqueles de la historia como la  mayor perseguidora de la juventud, la que los criminaliza por pensar, la que se dejó seducir por el poder (el mismo poder que ella en su momento cuestionó)… pasa a la historia con más pena que gloria.

Sandra, Pablo, Yunior, Erick Geovany, Erick Josué. Con ellos y ellas Christian, Edy, Bryan, Santos, Andy, Marcio y Nahún. Y más atrás Cesario, Moisés y Sergio serán en adelante, junto a toda la juventud que sueña con una educación de calidad y con la posibilidad que, desde esta, se podría forjar para la familia hondureña una mejor vida, su mayor karma. Por que ellos, doña Julieta, pese a toda la criminalización que han vivido desde usted, pese a las mil puertas que sus ambiciones les cierran y pese a todos los policías y bartolinas que usted les mande para que los ladren y los enjaulen van a ser mujeres y hombres de bien, profesionales, luchadores comprometidos, ciudadanas y ciudadanos plenos con ética y dignidad, que jamás, pero jamás van a venderse al poder en detrimento de su pueblo. Y usted los verá, y conocerá su éxito y sufrirá por que tendrá que aceptar que su maldad no fue suficiente para frenar la esperanza.

A los policías que amparados en sus armas y sirviendo sin cuestionar, si ustedes policías Alberto, Martín, Alexis, Arnold, Edicson y Jorge. Ustedes que alegan que solo obedecen órdenes y hacen su trabajo para mantener el equilibrio social. Ustedes que son pagados por el pueblo, es decir por los padres de esos jóvenes a los que violentan. Ustedes que son del pueblo, o lo fueron por que también le vendieron su honor al poder y obedecen mandatos que están en contra de la humanidad y de nuestro Estado de derecho. A ustedes, policías que obedecen y mandan, que mantienen el Status Quo, a ustedes la historia jamás los olvidará y les cobrará cada uno de sus actos.

No puedo - sino - sentir honor y orgullo por la juventud actual. Por ustedes los y las estudiantes de la universidad. Ustedes le muestran al mundo que la juventud está viva y pensando. Que tienen aspiraciones y compromiso, que quieren a Honduras más, pero mucho más, que un montón de saqueadores que hoy se encuentran como funcionarios públicos. Ustedes escriben la otra historia de mi patria y siembran de esperanza el suelo que habitarán nuestros hijos e hijas. 

Gracias por todo lo que hacen por Honduras 

Chaco de la Pitoreta

Jueves, 07 Septiembre 2017 14:56

Y se hizo la Matria

(Homenaje a las mujeres indígenas que reconstruyen la Matria)

En el solsticio del último año lunar, cuando las diosas fertilizan y se fecundan con la energía. Justo cuando las cargas verdes del jade se filtran como un sueño entre las almohadas de nubes y el cuerpo desnudo se abre a la muerte para dar la vida, las Diosas parieron criaturas que llamaron humanos, y les dieron la tierra. Van a tener nuestro último suspiro – pensaron – y predominará la armonía. Pero al tercer día, justo cuando se alinean los astros y el arado estelar tría el polvo sideral las criaturas notaron que a algunos algo les brotaba entre las piernas al tiempo que algo moría en su corazón. En el principio se asustaron, pero después, cuando el ciclo se cerró, se autonombraron varones y cuando les brotaron los testículos se llamaron hombres y cuando descubrieron la fuerza se volvieron machos y cuando la fuerza les otorgó poder nombraron a la tierra patria, que viene de patriarcas, que los volvió patriarcales en feudos donde se gobierna con patriarcado y se impusieron ante las otras a las que llamaron mujeres y sometieron a su voluntad.

Y las Diosas vieron que el futuro estaba comprometido. Que los testículos distraían a los hombres de su condición humana, y que la proyección de sus planes era tan larga como longitud tuvieran en el miembro. Que era menester sacudir la tierra y replantear la vida. entonces les enseñaron a procrear. A concebir, a fertilizar sus cuerpos para hacer de la energía materia y de la materia esperanza. Pero el miembro erecto de los hombres inspiró las armas y golpeó duro y sembró el dolor que entendieron como placer, y la envidia que después llamaron competencia, y la corrupción que entendieron como éxito y la manipulación que orgullosamente llamaron democracia y se hicieron gobiernos, y se repartieron el feudo y se nombraron presidentes. Y ahora gobiernan la patria con testículos pues lo que tenían en lóbulo lunar del cerebro izquierdo secó. 

Y las Diosas vieron que era un asunto de presente pues al futuro se va si hay un ahora. Entonces decidieron jugar su última carta. Reencarnaron. Se vinieron en aquellos cuerpos humanos llamados mujeres y hablaron desde ellas, por ellas por la vida. Y reclamaron la Matria en vez de la patria. Denunciaron la democracia, cuestionaron el poder, proclamaron la igualdad y el equilibrio con la naturaleza y los bienes comunes que con esta nos fueron entregados. Entonces los testículos, perdón las criaturas llamadas hombres, alertaron sus antenas y crearon la inteligencia militar (que no es más que inteligencia testicular) y las identificaron por nombres… Bertas algunas, Lolita, Juana, María, Margarita, Telma, Chirley, Marly… Y les hicieron fichas, y las acusaron de herejes por hablar con los ríos, los bosques, el aire y la luna… y las van matando, una a una. Porque son mujeres, porque son lideresas, porque no les crecieron testículos, pero si neuronas para pensar, para dar y defender la vida, para plantear el otro mundo posible… Una a una por que juntas son muchas, son todas, son la Matria, la amenaza al patriarcado, la mujer, la mujer indígena la que debe morir por que amenaza el poder…

Yo he visto en las noches de solsticio lunar muchas estrellas fugaces que cambian de lugar en el firmamento. Creo que son ellas, si ellas que se reencarnan de nuevo y vuelven a la esperanza, con la esperanza inquebrantable de que aún estamos a tiempo.

Chaco de la Pitoreta

Miércoles, 30 Agosto 2017 11:53

Actívate activa la violencia en la educación

Cuántos profes van a salir al actívate, quiénes son, cuáles son sus rostros, realmente estarán ahí  por que se sienten perseguidos o es, más bien, por que a pesar de tanta m… contra ellos y ellas no son capaces de renunciar a su lado partidista. Será este domingo una oportunidad para el magisterio progreseño y demostrar de una vez por siempre que somos descendientes de Cicumba  o seremos, como me dijeran hace unos días por ahí, el pueblo latinoamericano más fácil de gobernar por su docilidad, sumisión y entreguismo a cambio de dádivas. 

Estos días me ha tocado moverme por distintas partes de Honduras hablando de la educación en contextos de violencia. Y es interesante como la gente se apropia de estos temas, se asume en la tarea de construir diálogos que reduzcan la brecha agresiva que hay en la zona. Pero todavía – insisto yo entonces -  pese a los bonitos diálogos  es importante que nos asumamos realmente en una reflexión distinta de la violencia pues esta va mucho más allá de la violencia física y  el discurso pacifista. Trasciende a una violencia emocional, la estructural y - por ende - la violencia de Estado. Esta última la que nos atañe en este artículo. 

Sin embargo este artículo surge a partir de un acto de violencia poco discutido pero muy repetido en el contexto. La violencia político/partidista sobre el proceso educativo nacional. Este acto se ve reflejado recientemente en el memorándum (oficio No.093 D.D.E.Y-2017) girado (según fotografías subidas por algunos docentes a las redes) por la directora departamental de educación – la abogada Irma Lazo - en torno al bochornoso y ridículo acto denominado Actívate, que es parte de la campaña política del actual presidente y candidato del partido nacional Juan Orlando Hernández. 

El comunicado es la expresión de violencia impositiva más descarado que se puede vivir, es  tan vergonzoso que demanda participación directa de los educadores, educadoras y estudiantes con mayor fuerza y rigor – incluso – que la que se permitió  para el congreso pedagógico organizado por el COLPEDAGOGOSH en El Progreso. Y, agrega, hay que dejar evidencia para que conste en el informe. Ser parte – manda - a pesar de ser domingo, de estar fuera del horario escolar y de no tener ninguna significancia pedagógica en la experiencia directa de enseñanza aprendizaje. 

Qué van a decir los y las profesoras ante esto. Y cuando digo decir no es en las redes, a tono silencioso o en cuchicheos. Hablo de cuantos comunicados denunciando esta irregularidad, cuestionando la politización de la educación,  cuántos colegios magisteriales - organizados o no - tomarán la palabra y defenderán el derecho a una educación sin injerencia política, o a sus agremiados en caso de que se asuman gallardamente en contra de este atropello. 

Me pregunto si los asesores legales de Juan Orlando Hernández y de la Abogada Irma Lazo les hicieron saber que esta actividad, por un lado, contradice el mandato de no más participación en actos públicos, especialmente de aquellos que van al ruedo electoral (aunque sea por la vía ilegal como es el caso de JOH).  Por otro lado que no se puede otorgar puntos por participar en actos políticos que nada tienen que ver con el proceso educativo nacional y la experiencia de enseñanza aprendizaje que asumen los alumnos y los profes en el aula. Y eso esta literalmente plasmado en el numeral cuatro del comunicado emitido.

Qué significa para  la  abogada Lazo hacer una valoración objetiva y profesional sobre la participación del total del cuerpo docente, directiva, administración, padres y madres de familia… (Y todo lo que dice el numeral cinco de ese comunicado) para efectos de estímulo. Para un ciudadano común y corriente eso podría significar claramente compra venta de favores. Acaso no se presta para interpretarlo como un chantaje, como una compra de conciencia y peor aún como una amenaza ante la posible resistencia de algunos docentes. Acaso no es una tendenciosa forma de decir que en el futuro se va a favorecer aquellos centros, educadores o personas que participen en este ridículo en detrimento de los que dignamente se subleven.

Me quedo con algunas preguntas – que ofrezco como beneficio de la duda a las autoridades educativas acá nombradas -  sobre los argumentos (todavía no visibles) en los cuales se amparan para emitir - con tanta ligereza - un comunicado que, claramente, es un atentado al derecho a la educacion libre de injerencias político/partidistas que nos garantiza la Constitución de la República.  Espero un día tener alguna respuesta al respecto. 

Por consiguiente los y las invito a reflexionar, a pensar más allá de mezquinos intereses cual es nuestro papel en esta realidad tan descabellada que vivimos. Cuánto tiempo más se seguirá repitiendo este tipo de comunicados y la comunidad educativa los va a tolerar y, – más aún –, cuánto tiempo falta para que de oficio el poder judicial investigue, persiga y condene - penal y administrativamente - estos actos que atentan contra el Estado de derecho en Honduras.

Y a ustedes profes y profas invitarles a que piensen su decisión de cara a esa actividad. No pierdan de vista que  la historia no olvida cobardías y siempre hay un celular con cámara para evidenciar rostros, incluso cuando los cubramos con falsas honestidades.

Chaco de la Pitoreta

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