• Facebook
  • Twitter
  • Rss
Radio Progreso
Melissa Cardoza

Melissa Cardoza

Escritora feminista hondureña.

Email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Martes, 20 Junio 2017 13:28

Summa Cum Laude para Marta Silva

Al intentar pronunciar correctamente esta expresión y sobre todo al descifrarla resulta que no estamos hablando de una mención honorífica, sino de una categoría en el excelso mundo de la academia que en su traducción significa: grandes alabanzas, o grandes honores y se refiere a excelencia, precisamente, en resultados académicos. Conceptos que estas instituciones educativas crean para quien sabe cuánta cosa. Una quisiera pensar que las reconocidas recibirán becas, trabajos, estímulos merecidos.

Dicho reconocimiento fue obtenido por nuestra compañera Marta Silva, historiadora recién graduada, hija de Marta a quien conocemos harto por su inclaudicable lucha popular. Como la madre, como su hermana Valentina, como sus compañeras de movimiento estudiantil, Marta es rebelde, organizada y actuante con sus ideas. Y al mismo tiempo, pese a las opiniones de las autoridades, que como quien echa sal a una babosa se retuercen de pura mala leche, Marta con otras de las vilipendiadas líderes estudiantiles no son las vagas, vándalas, haraganas, usurpadoras, acarreadas de otros, como insisten en sus también retorcidos medios de comunicación.

A Marta Silva se le negó esta distinción pública, expresando en este acto la increíble capacidad de venganza y saña con la que las repugnantes autoridades universitarias usan de manera desesperada su poder ante la espléndida y probada, según sus propios cánones, inteligencia calificada de una mujer como Marta. Quiénes son entonces las resentidas, quiénes resultan más notorias por su pequeñez y mediocridad.

Sin duda el discurso de la presidencia de la rectoría argumentará problemas disciplinarios, desobediencia, insolencia y esas deben ser sólo algunas de las hermosas características de nuestra compita Marta, a la cual podríamos agregar muchas más. Para encarrilar estos comportamientos intolerables, además de los gases lacrimógenos, los comandos cobras, la cárcel, los juicios y las agresiones variadas, agregan la negación de su bien ganado reconocimiento estudiantil. La rectoría debería escribir manuales para resolver conflictos y dar cátedra en los batallones, seguro tendrían mucho éxito y no faltará quien se los financie.

No sé cuánto le importa a Marta este reconocimiento, y no es por entrar en sus balanzas meritocráticas, pero se lo ganó y se lo deben, ¡Entonces no jodan, y dénselo ¡ Sin duda no será la licenciada Castellanos quien lo haga. Y al no hacerlo, un gran favor le hace y nos hace a todas, mostrar una vez más lo que piensa, y a quiénes le otorgan y niegan honores en esa universidad que es esta sociedad.

El imparable movimiento estudiantil marca rutas claras, poderosas, festivas, insumisas: no negocia por dinero o estatus, no se vende, no se entrega, no abandona a sus compas, no se echa para atrás y crece con la represión en vez de llorar o esconderse, ahora no sólo avanza por reformas y participación estudiantil sino por la expulsión de la rectora, que se tambalea. El movimiento continúa con fuerza, no pide clemencia. Buena escuela para los tiempos que corren y los dictadores que miran.

Desde esta columna le hacemos honores a la historiadora Marta Silva, y su movimiento, no sólo por su esfuerzo de estudiante, no sólo porque otra historia va a contar cuando lo haga, sino por la historia que protagoniza con sus contemporáneas.

Desde aquí, esperanzadas, deseamos que por ella y nosotras su espíritu rebelde no sea cooptado por las burocracias estatales, oenegeras, cooperantes internacionales o académicas que tienen el elixir de la putrefacción asalariada. Que no se convierta en personajes como los que hoy le persiguen y un día fueron líderes hasta honrosos, que su excelencia sobre los libros y la práctica política se fortalezca y nos continúe enseñando cómo nos toca en este tiempo, y no nos dé tregua para hacer como que no entendimos, que no supimos o que nos confundimos en el andar.

Gracias, Marta.

Gracias estudiantado universitario en lucha.

Melissa Cardoza, junio 2017, a ocho años del golpe de Estado.

Viernes, 28 Abril 2017 08:43

Comienza mayo

Esos animales mansos hasta no poder, con sus ojos bobos que miran quien sabe hacia donde. Mascando siempre para llenar sus múltiples estómagos, para poder producir  litros de leche para su prole, para la gente que nos comemos el queso y todo lo demás. Las vacas, animales enormes, tristes, simples productoras para otros hasta que un día son asesinadas para que también las comamos. Una vida de sacrificio, pues, la vida de las vacas, la infortunada vida de las vacas.

En un programa de televisión, la diputada Audelia Rodríguez, en sus propias palabras explicó con gran despliegue de erudición cómo las mujeres, igualmente que las vacas tal como ella manifestó,  necesitamos que personas cultas, humanistas, preparadas como ella y sus compañeros diputados nos controlen, por nuestro propio bien y el de la armoniosa sociedad hondureña en la que vivimos. 

Solo que en vez de una tranca nos ponen leyes, abogados, maridos, cárceles y sobre todo muchos embarazos no deseados. No voy a referirme al pastor porque  de su misma boca salió que no tiene pensamiento propio, por lo tanto no hay ahí dentro de su ser con quien discutir, aunque lo inviten a muchos programas de televisión. Y no voy a referirme más al discurso de esa diputada,  pues sus palabras muestran con claridad sobre lo que piensa de la ciudadanía femenina.

Voy a referirme a la valentía de las mujeres feministas de Honduras que se han dado la tarea de echar adelante un debate urgente, necesario e ineludible, el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y su vida. 

Valientes son las que van a la televisión para sentarse frente a personas que van a usar razones mágicas, religiosas, unas violentas y otras casi de chiste, si no fuera tan serio el tema, pero que tienen el respaldo de una parte de la sociedad que se sostiene en el poder por esas mismas razones. 

Valientes las que se paran en la calle y se enfrentan a los grupos de jóvenes que son enviados por sus partidos y sus iglesias a decir consignas con las que se les enseñó a vivir, pero que seguro,  al menos a las mujeres jóvenes,  pronto se les acabará con su propia experiencia corporal. 

Valientes quienes en medio de tan espantosa cultura autoritaria, militar, patriarcal siembran sus argumentos bien construidos, poderosos para decir que no queremos que más mujeres mueran por abortar en la clandestinidad, que no queremos que mas médicos se hagan ricos con el miedo, que no queremos que hombres que no tienen ni el deseo ni la voluntad de cuidar seres humanos decidan lo que nosotras tenemos que hacer.

El debate del aborto en Honduras da mucha esperanza, porque expresa que aun en medio de la barbarie patriarcal neoliberal, las ideas no mueren, si hay feministas que no callan. 

No es poca cosa lo que hacen teniendo en cuenta que en ese país se vive en un ambiente represivo para los discursos que desafíen el orden de los hombres y las iglesias, que en ambos casos, mucho dicen, pero nada tienen que hacer, y entiendan bien de una vez,  en cuanto a los cuerpos de las mujeres autónomas se refiere. 

Salud a las compañeras en este mayo que comienza.

 

Melissa Cardoza, mayo 2017

 

Martes, 28 Febrero 2017 11:25

Febrero

Febrero es así. Tiene esa belleza asoleada que produce árboles con enormes manojos de flores amarillas, rojas, rosadas. Se doran los marañones a la luz y una piensa si solo miro la belleza, si me detengo solo a mirar el color y el reflejo del sol, es posible que  pueda seguir viviendo y viviendo bien.

Pero febrero es duro, y el año pasado apenas, organizábamos un foro con Berta y ella siempre riendo por alguna cosa y preocupada por todo decía: No, compas, es que este país ya no, ya no, es increíble lo que pueden hacer estos cabrones golpistas. Y eso que no alcanzó a mirar lo que ahora miramos de estos cabrones golpistas y la enorme capacidad de destrucción que despliegan a su paso. 

Para entonces su  expresión:  Me van a matar, miren que se los digo desde ahorita, nos daba escalofríos y esa  sensación que no alcanzaron a nombrar las palabras de que era posible, pero queríamos que no se atrevieran,  pensamos que no lo harían, hacíamos lo que podíamos para que eso no  pasara,  y ella lo seguía anunciando. Sabía entonces que las empresas no perdonan a nadie que les eche a perder un negocio lucrativo, mucho menos  a un pueblo de indígenas escasos de riqueza y llenos de rebeldía,  que de remate  era liderado por una mujer,  una mujer indígena. 

No nos perdonan, eso no lo van a perdonar, compas, decía, cuando iba creciendo el acecho judicial, la persecución,  el deterioro de su nombre en las redes, en los medios de comunicación,  en su entorno, en las comunidades.  Puta, la llamaban, perra, asesina,  corrupta, traficante de armas, bruja, mala madre. La llamaron con todas las voces que decían desde el fondo de los siglos: ¡A la hoguera, quémenla, quémenla, quemen a la bruja!

Así fue. La mataron como lo anunció, como lo denunció, como lo dijo,  repetidas veces, tantas como no se pudo evitar. ¡Qué sabe el asesino de palabras!  Nombró Berta a los criminales y los cómplices porque fueron muchos.  Febrero fue el preludio de su muerte anunciada y de esta desolación colectiva que no nos abandona del todo, pese a la fuerza que sacamos de su pelo revuelto y su revuelto pensamiento vivo.  

Hoy vuelven las flores, el sol, la belleza que cada vez cuesta más mirar a los ojos, porque duele entre la muerte tan repetitiva y porque aunque rechazamos dejar de ser así de humanas, se nos escatima  la risa y el gusto simple de estar vivas.   

Seguimos sin ella y recordando sus palabras, este país ya no, nos van a joder, ya van a ver. Ahora nos avisan oficialmente que tenemos, como ella, la muerte anunciada. Nos están explicando cómo podemos terminar fácilmente presas o asesinados con la legalidad de su democracia  dictatorial que frente al mundo no provoca la indignación que se esperaría.  Nos cuentan que uniformados y asalariados del régimen van a poder señalar a cualquier inconforme como terrorista, que tendrán permiso para matarnos y para ilustrar la sabiduría de sus reformas penales, ponen de ejemplo a las y  los estudiantes, porque son el próximo tiro al blanco. Anuncian sus muertes, sus celdas.  

A esta altura, sabemos tal como lo supo Berta,  con certeza,  que vienen tras otras y otros, y seguro serán quienes no tienen como costumbre la negociación política  y la trampa. Ojalá podamos reaccionar con más astucia y no nos entreguemos fácilmente como esperan,  ojalá nos cobije su  valentía y alegría pura de saberse viviendo cada minuto del tiempo con  esa capacidad de disfrute- “Mejor comamos ahora, no vaya a ser nos maten estos cabrones” Y lo que parecía chiste nos divertía, en ese entonces. 

El escenario está puesto, con todas sus luces, nada queda en la sombra más que los sicarios y sus tiempos de alquiler. Aunque las actuaciones que ahora legalizan, son las que han ocurrido de facto, es necesario que los discursos y haceres vuelvan a pensarse,  y que lo más juntas y juntos posibles nos pongamos de pie con claridad no sobre lo que nos mandan a hacer ellos,  sino  lo que queremos  con estos días  arduos que nos toca vivir y que pese a lo difícil de tal acto, los vivamos bien, con la belleza de Berta de la mano.  

 

 

Melissa Cardoza, febrero 2017

 

Viernes, 27 Enero 2017 13:20

Feministas

Para Stefanny O. Tomé, la joven feminista capitalina

Le pese a quién le pese, le duela a quién le duela, acá seguimos las feministas hondureñas. Enero nos recuerda la memoria de la fuerza, las fragilidades, las enormes y dolorosas ausencias, la energía de este movimiento que hace plantones, presenta libros, entrega premios, habla en la radio, relata informes, denuncias. Movimiento que baila, siente y reflexiona. Imparable, inclaudicable, valiente y emotivo en muchos lados del país de modos distintos. 

No importa lo que se diga tras las bambalinas de otros poderes, sean mucho o poco  eréctiles. No importa cuánto nos desacrediten acusándonos, como lo hacen los asustados, de enemigas, infiltradas, agentes de la cia, histéricas, desviadas de sus proyectos políticos cada vez menos creíbles. Da lo mismo si nos echan a sus chepos, sus abogados, y sus gánster armados. Machos todos, a la izquierda y a la derecha del poder. Nos da igual porque seguimos en el terco avance de procesos organizativos, pensantes, actuantes, y aunque a ratos con pocas certezas,  no hemos de parar el ensayo y sus lecciones. Y si no somos nosotras, serán otras. Muchas otras. 

Feministas son las que dicen alto los nombres ante las opresiones, y por ello se les señala y persigue;  pero también las que no lo hacen así y han estado forjando los días  más dignos para las mujeres con alimentos, abortos, abrigos, refugio. Tienen rostro de doñas de pueblo, de señoras beatas, de vendedoras ambulantes, obreras de la maquila, profesoras, periodistas, conversadoras, curanderas, vecinas solidarias. Montones de mujeres feministas “clandestinas” que todavía no se dicen tal, pero nos han sostenido la respiración, la rabia, el conocimiento y de ahí que son parte de un movimiento nombrado para convocar a la necesaria transformación de las vidas. 

El año 2016 nos dejó malheridas, llenas de lágrimas, atragantadas de ira. Nos arrebató el año pasado a compañeras invaluables, absolutamente vitales para nosotras, y acá seguimos, aún nos queda el duelo, el enojo, la impotencia  y sus secuelas. Hay discusiones pendientes, muchas rutas para el hacer, más aún en tiempos electorales en que terminamos más divididas, pero se siente por todas partes una energía urgente para volver a un pacto en los móviles comunes de las luchas diferentes. 

Expresadas las diferencias, necesitamos enfrentar y repensar cómo voltearle la vuelta a los poderes, no necesariamente en su agenda o no sólo en ella. Necesitamos hablar para pelear, sin tregua,  contra los criminales, en vez que contar sus muertas y desgracias.  Quizá son los años, me digo, pero será que ya no necesito tanto sentir que tengo la razón, la única razón de la política feminista que por supuesto es la mía,  sino que preciso en esta hora pertenecer a alguna suerte de comunidad de mujeres para sostenerme con vida, una gran comunidad que mire por encima de los dictadores, sobre el horror de la muerte anunciada y confíe en la esperada justicia. 

Feministas, sí, a mucha y gozosa honra. No importa si entre nosotras nos arañamos el nombre y los actos, nada de eso nos va a matar, no son balas ni machetes las que nos recetamos como lo hacen ellos contra nosotras. 

Bienvenidas las feministas todas, donde quiera que estén, si son de ahora, de antes, de siempre. Las fundadoras, las herederas, las sin generación, las solitarias, las “arrimadas”, las ancestras,  las dudosas, las que se arrepienten, las jovencitas que nos llenan de orgullo con sus palabras.  

Son muchas décadas, nos necesitamos expresadas, distintas, conflictuadas, arrechas, creativas, pero nos necesitamos de vez en cuando juntas, siempre vivas, sentipensantes y activas. 

¡¡Larga vida al feminismo de Honduras!!

 

enero 2017

 

Miércoles, 14 Diciembre 2016 08:20

De fiesta

Cuán bonita la fiesta. Cuánto cura por dentro y por fuera, cuánto calma el desasosiego de los largos días de duelo y pérdida. Cuánta energía reparte a manos llenas  la risa por el gusto de reír, el gozo de estar juntas y juntos, la sensación plena de estar en fiesta común a partir de los horizontes éticos que nos juntan y nos sostienen.

Así estará por estos días la comunidad Radio Progreso, voces en lucha, luchas en voces diversas y rebeldes. Desde este espacio me uno a la celebración junto a las palabras que vienen ya caminando desde las rutas de la rebeldía para juntarse ahí en esa ciudad que sigue siendo un histórico lugar de ideas y actos transformadores.

Mucho tiempo y pensamientos han tenido que pasar para que por seis décadas se sostenga un medio que ahora se define como La voz que está con vos. Una radio que milita sin pena y con mucha gloria junto a los movimientos sociales, comunidades, personas que ponen su palabra al aire entre sus frecuencias.

Siendo un medio de información y comunicación que nace ligado a un proyecto religioso jesuita, una puede tener muchas dudas y preguntas sobre la posibilidad de distanciarse de ese proyecto, de hablar desde otros lugares espirituales y más aún desde los espacios abiertamente opuestos a estas institucionalidades religiosas. Y debo decir que ha sido extraordinariamente importante para mí como feminista radical proponer y reaccionar ante todos los temas y preocupaciones que me importan sin censura, y con el aliento explícito de este  equipo comunicador de este tiempo: fresco, reflexivo, poético y desafiante.

Creer en el diálogo y en la posibilidad de tener espacios de libertad para decir y sostener el erotismo de la vida,  en un país amordazado desde la injusticia, la miseria y la necrofilia, no es poca cosa, da para celebrar con la sexagenaria Radio Progreso desde la música y las caminatas; las tomas de peaje y las celebraciones etílicas, el encuentro de gente que resiste en las rendijas abiertas a pulso por la indomable conciencia de quienes creemos en la diosa belleza de la justicia y la vida.

 



Melissa Cardoza, diciembre 2016
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Sábado, 26 Noviembre 2016 19:08

Tractores contra estudiantes

La brutalidad se muestra sola. Rachel Corrie tenía 23 años y era parte de un grupo de estudiantes norteamericanas que como escudos humanos intentaban evitar que el ejército israelí destruyera un campamento lleno de refugiados en Palestina. Con su cuerpo joven se puso frente a una máquina aplanadora. Le pasó encima, la mató.

A eso y  más se enfrenta ese pueblo donde para un ejército asesino como el de Israel usar estas estrategias no causa impresión, más  que a quienes miramos una y otra vez el rostro ensangrentado de una joven que puso su vida ante la barbarie poderosa de este reino de fascinerosos en el que habitamos, haciéndose imagen de nuestras hermanitas tiernamente guardadas en la memoria.

Acá nomás en nuestro querido departamento de Olancho, en la magnífica Universidad de Agricultura, honra y dicha de diversos gobiernos y su bienamado  rector-ministro-rector Marlon Escoto, emblema de lucha antigremial,  un tractor enviado para tal fin,  intentó cruzar una red de jóvenes que custodian sus vidas, sus bienes comunes, su territorio universitario.

La narrativa de esta imagen es tan clara que el ministro y sus serviles han dejado ver a cuerpo entero su mentalidad criminal, ante la desobediencia, la violencia bruta. Si a esa imagen sumamos  las llamadas que han circulado y hemos escuchado a viva voz de parte de profesores, hombres y mujeres,  amenazando, como buenos policías civiles,  a los jóvenes, no sólo de perder su año lectivo o  su graduación sino su vida, su libertad, tenemos una efectiva imagen de cómo se organiza la vida académica, normativa y ética en los campus de la UNA.

Saludamos con admiración a las y los profesores que han asumido la cita de su tiempo y acompañan a la juventud, en voz alta; lamentamos  quienes se callan y se esconden para guardar su trabajo y sus salarios, en un momento en que  la vida es la que está de por medio,  momento en el que sólo hay dos lugares para escoger donde pararse. 

Para venir a rescatarnos de la porquería política que nos llena la vida cotidiana, nuevamente la juventud, ahora la del interior de esta tierra nos mueve hasta el fondo por sus muestras de integridad y dignidad desconocida por quienes viven de la política como negocio. Ellas y ellos que se han mantenido con voluntad, organización, creatividad han enfrentado varios eventos que les pudieron costar las vidas. Lo han enfrentado cantando el himno nacional, elevando miles de oraciones colectivas, trabajando en los campos y las huertas y llamando a su pueblo a que les apoye.

Buena y mucha compañía necesitan ahora los estudiantes. Las solidaridades, las rebeldías, las palabras y acciones de quien les reconocemos  la  alta moral de los herederos de un Morazàn agonizante que les llama desde el  fondo de la historia. 

Mejor compañía les hacen las vacas, los terneritos, los chanchos y las gallinas, seres sintientes nobles y mansos que no usarían nunca un tractor contra sus congéneres porque para hacer eso se necesitan muchos títulos universitarios, harto poder, y muy corrupta humanidad.

 

 


Melissa Cardoza, 25 de noviembre 2016.

Página 1 de 6
HomeShortCodesSocial iconJoaquín MejíaTres lecciones universitarias sobre el papel en Honduras de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos Top of Page

Aléf | Sección Cultural

Con ojos de Mujer