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Radio Progreso
Hector Flores

Hector Flores

Pooeta y gestor cultural

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Sin duda, cuando la iglesia se asume con los pobres, sangra con los pobres. Cuando la fe se arraiga entre los pobres, el profeta es un mensajero de esperanza para los pobres.  Monseñor Romero encarnó esa iglesia con los pobres. Lo hizo desde su entrañable amigo Rutilio Grande que miró hacia los pobres, vivió entre los pobres y fue martirizado entre los pobres. Romero vio esa vida y sufrió esa muerte y se encaminó a los pobres, a los pobres de Rutilio y lo pagó con su vida. Se derramó, se partió y repartió entre ellos, como el Cristo del madero, como el Jesús de Nazaret. 

Pero cuando la iglesia se alinea con el dinero, esa iglesia se aleja de los pobres, del proyecto de felicidad que supone el Reino y del amor de Dios que se profesa. Esa iglesia se silencia ante los atropellos del poder a los humildes y es indiferente ante la represión poli/militar a los hermanos y hermanas en el sur de Honduras – por ejemplo - en donde se lucha contra la empresa PROGELSA que le roba - con la venia del Estado - el derecho humano al agua a los hermanos y hermanas que la toman del río Reitoca. Esa iglesia olvida, intencionalmente, el evangelio liberador y traiciona el compromiso cristiano al que apela Monseñor Romero cuando dice:

“La Iglesia no puede callar ante las injusticias del orden económico, del orden político, del orden social. Si callara, la Iglesia sería cómplice de los causantes del dolor del pueblo…”

La iglesia que no denuncia es una iglesia cómoda, una iglesia que no es de esperanza, una iglesia que no es del pueblo de Dios pues el pueblo de Dios necesita de la esperanza ante tanta desidia, de la denuncia ante tanta injusticia, de pastores y religiosos que se vuelquen con el pueblo a la construcción del Reino de Dios - no después de la muerte, sino ahora  - en este mundo y con los bienes naturales que la creación nos ha prestado.

Es una iglesia que se queda tranquila ante tanta muerte y predica una paz que se construye en el nombre del Jesús de un  amor tan falso que no muere todos los días en su pueblo, y se queda impune como Berta, Chungo Guerra, J. Kawas, Carlos Luna y Escaleras, entre otros y otras.  Romero y Rutilio encarnaron esta otra iglesia  y lo pusieron en su mensaje profético.

“Nada me importa tanto como la vida humana. Es algo tan serio y tan profundo, más que la violación de cualquier otro derecho humano, porque es vida de los hijos de Dios y porque esa sangre no hace sino negar el amor, despertar nuevos odios, hacer imposible la reconciliación y la paz”, dijo Romero en una de sus homilías.

 Esa misma sangre que en la iglesia hondureña se lava con colores cuaresmales de fiesta pero sin compromiso, disfraza con prédicas teológicas vacías de humanidad y con aparente pasión por Jesús pero con evidente odio a los pobres de ese Jesús.

Que lejos estamos los hombres y mujeres del amor de Dios si no amamos nuestros hermanos.  Pero más lejos están los ministros de la fe, los embajadores de Dios que han cambiado al Padre por el poder del dinero, de la pleitesía, de sus propias ambiciones. El Dios de la vida, el que libera sufre por su iglesia desangrada y por ustedes encantadores de serpientes que lo vendieron. Que lejos estamos y pese a ello el mundo nos manda una luz tu voz Romero, tu entrega Rutilio y esta iglesia entre los pobres que, a pesar de sus voces oficiales, se interpela, se reta, desafía  y se entrega al pueblo de Dios contraviniendo sus autoridades.

Sin duda, cuando la iglesia se asume con los pobres, sangra con los pobres. Cuando la fe se arraiga entre los pobres, el profeta es un mensajero de esperanza para los pobres.  Monseñor Romero encarnó esa iglesia con los pobres. Lo hizo desde su entrañable amigo Rutilio Grande que miró hacia los pobres, vivió entre los pobres y fue martirizado entre los pobres. Romero vio esa vida y sufrió esa muerte y se encaminó a los pobres, a los pobres de Rutilio y lo pagó con su vida. Se derramó, se partió y repartió entre ellos, como el Cristo del madero, como el Jesús de Nazaret. 

Pero cuando la iglesia se alinea con el dinero, esa iglesia se aleja de los pobres, del proyecto de felicidad que supone el Reino y del amor de Dios que se profesa. Esa iglesia se silencia ante los atropellos del poder a los humildes y es indiferente ante la represión poli/militar a los hermanos y hermanas en el sur de Honduras – por ejemplo - en donde se lucha contra la empresa PROGELSA que le roba - con la venia del Estado - el derecho humano al agua a los hermanos y hermanas que la toman del río Reitoca. Esa iglesia olvida, intencionalmente, el evangelio liberador y traiciona el compromiso cristiano al que apela Monseñor Romero cuando dice:

“La Iglesia no puede callar ante las injusticias del orden económico, del orden político, del orden social. Si callara, la Iglesia sería cómplice de los causantes del dolor del pueblo…”

La iglesia que no denuncia es una iglesia cómoda, una iglesia que no es de esperanza, una iglesia que no es del pueblo de Dios pues el pueblo de Dios necesita de la esperanza ante tanta desidia, de la denuncia ante tanta injusticia, de pastores y religiosos que se vuelquen con el pueblo a la construcción del Reino de Dios - no después de la muerte, sino ahora  - en este mundo y con los bienes naturales que la creación nos ha prestado.

Es una iglesia que se queda tranquila ante tanta muerte y predica una paz que se construye en el nombre del Jesús de un  amor tan falso que no muere todos los días en su pueblo, y se queda impune como Berta, Chungo Guerra, J. Kawas, Carlos Luna y Escaleras, entre otros y otras.  Romero y Rutilio encarnaron esta otra iglesia  y lo pusieron en su mensaje profético.

“Nada me importa tanto como la vida humana. Es algo tan serio y tan profundo, más que la violación de cualquier otro derecho humano, porque es vida de los hijos de Dios y porque esa sangre no hace sino negar el amor, despertar nuevos odios, hacer imposible la reconciliación y la paz”, dijo Romero en una de sus homilías.

 Esa misma sangre que en la iglesia hondureña se lava con colores cuaresmales de fiesta pero sin compromiso, disfraza con prédicas teológicas vacías de humanidad y con aparente pasión por Jesús pero con evidente odio a los pobres de ese Jesús.

Que lejos estamos los hombres y mujeres del amor de Dios si no amamos nuestros hermanos.  Pero más lejos están los ministros de la fe, los embajadores de Dios que han cambiado al Padre por el poder del dinero, de la pleitesía, de sus propias ambiciones. El Dios de la vida, el que libera sufre por su iglesia desangrada y por ustedes encantadores de serpientes que lo vendieron. Que lejos estamos y pese a ello el mundo nos manda una luz tu voz Romero, tu entrega Rutilio y esta iglesia entre los pobres que, a pesar de sus voces oficiales, se interpela, se reta, desafía  y se entrega al pueblo de Dios contraviniendo sus autoridades.

Miércoles, 22 Marzo 2017 11:51

Decir poesía

La UNESCO pensó que el 21 de marzo debería ser día de la poesía ¡qué bonito, tenemos un día para la poesía! Un día para gritarle al mundo que la poesía existe, que se mueve en estas dinámicas modernas pese a que cada vez hay menos libros por que nos invaden las APP virtuales de los aparatos inteligentes, pese a que cada vez se lee menos por que el mundo ha dejado de hacerse con ideas y se construye con golpes. Con todo eso yo sigo creyendo que la poesía no es un desgarro emocional que cualquiera asume. Es, e insisto me parece a mí, el desgarro comunicacional de una sociedad que fragua sus heridas y reconstruye sus esperanzas y tiene, en el verso, un canto para elevar sus demandas de equilibrio y dignidad.

Entonces creo que la poesía primero que estilo y forma debe  tener humanidad. Humanizarse pues. Volverse contra este modelo de sociedad que mueve sus engranajes en la dirección contraria al ser humano: a la mujer en plenitud al hombre en definición. La poesía tiene que ser un canto por la humanidad, más allá de los folclorismos literarios y las emociones impulsivas. Por la humanidad que se entiende en el cuido de la casa común en la emancipación de los oprimidos, en la libertad de expresión y en la convivencia armónica (equilibrio le dicen algunos) de las especies en esta nuestra casa y fuera de ella.

La poesía debe encender fuegos, mantener brazas, generar calor. Es que la sociedad actual está tan apagada, tan conforme, tan sin esperanza y tan fría de muerte que se vuelve tarea ineludible del verso hacerla volver a vivir. Debe ser el puente al encuentro con uno mismo y a la reconciliación con las y los otros. Quizás - parafraseando a Octavio Paz – la poesía debe ser un poco seca para que se prenda, nos prenda, nos caliente e incomode y con ello nos llevé a la búsqueda de mejores estados para definir este proyecto que llamamos vida.

Yo creo que no es posible encontrar poetas conformes, si los hubiera entonces faltaría en su verso el grito de esperanza que nos plantean los excluidos por un mundo mejor. Papini - el poeta italiano – es más radical diciendo que poeta que esta conforme con el mundo no es poeta y hay mucho de razón en él pues la poesía no es una moda es un proyecto transgresor a la voluntad impuesta, no es un momento emocional es una opción de vida. los poetas están llamados a volver sobre su eje (escribir para el mundo no para su ego), a reconfigurar su verso (verso que libera no que idiotiza) y a empujar nuevas relaciones donde el poder no emana del más fuerte sino del más humano y no se tiene para mandar sino para obedecer.

Yo invito a que nos sumemos a la idea de un día (20 de marzo) para la poesía no alineada. Invito a las y los poetas del mundo a que nos salgamos del marco, que rompamos el molde, que redefinamos el verso y que transformemos el mundo. La poesía no tiene tiempo tiene momentos para decir lo que debe y lectores que la rescatan para asumirla con lanza liberadora. Es eterna pero siempre alguien la rescata y le da presente, es decir un contexto que señalar, una verdad que impulsar y un sueño que encarnar. Es eterna es verdad, si que lo es, pero a veces y solo algunas veces, muere en silencio por que no fue posible que se pudiera liberar a si misma.

 

Chaco de la Pitoreta 

Miércoles, 15 Marzo 2017 09:38

El proceso electorero al desnudo

El asunto es que cuando tuvimos la oportunidad de demostrar que somos la diferencia nos comportamos igual. Hicimos lo mismo, nos mostramos como lo mismo, repetimos la historia sucia y embarramos la dignidad de los que creyeron en nuestro discurso. Y hablo en primera persona pensándome parte de esta lamentable situación que nos sacude como movimiento político, como personas de compromiso, como ciudadanos y ciudadanas hondureñas. En fin, que lo que hay ahora es una ecuación de sumas y restas en donde, me parece a mí, debemos empezar a sacar aprendizajes y a reconocer de una vez que a este pueblo no lo cambia los institutos políticos, lo cambia la rebelión, la toma de la carretera y el asumirnos como terroristas ante la farsa de paz que nos vende el Estado.

Estaba absolutamente convencido que no éramos - como partido - una perita en dulce, pero jamás imaginé que seríamos tan descarados,  tan bajos, al mero estilo de la asquerosa derecha que nos gobierna o de la política vernácula en que nos mantienen. LIBRE, pensaba yo, debía marcar la diferencia desde el inicio, desde lo más pequeño, siempre. Pues para ser la diferencia no se necesita el discurso sino la práctica que se consigue con la coherencia. Sin embargo el reciente proceso electoral ha dejado en evidencia que el proyecto nunca fue de país sino de partido y, dentro de este instituto político, fue un proyecto de ambiciones particulares. El pueblo no importó, el pueblo sobró, el pueblo fue otra vez el juguete con el que algunos idolatras del poder justificaron su miserable forma de jugar en esta guija de fantasmas y demonios vestidos de ideología y religión.

Desnudó la fragilidad de la alianza y la debilidad del proyecto político en el cual se regirá. Siendo de la alianza la obligación de cualquier militante era votar, hacerse parte del proceso de selección en estas internas dentro de la corriente de Libre, fuera cual fuera su instituto político. Por que la oposición se define desde el inicio, seleccionando lo mejor, apostando por lo mejor. Hoy los electores de la alianza tendrán que ir al proceso nacional conformándose con lo que quedó, aunque eso que quedó no sea lo mejor. Y no es reduccionismo como me acusa alguno por ahí, es una simple aseveración que se sustenta en un dicho popular, quien no cumple y se asume en lo poco jamás podrá hacerlo en lo mucho.  Así las cosas pienso que la alianza se tambalea en el sentido que no es real en las bases pues estas, creo yo, siguen sustentando su proyecto de alianza en tanto esta favorezca su instituto político y no al rescate de la patria que es lo que realmente debería importar.

El proceso electorero desnudó la farsa de una democracia representativa en tanto que la representación no fue confirmada en las urnas. En las redes sobran los videos (no fotografías) en donde se ve a supuestos miembros de estos institutos políticos llenando papeletas, firmándolas y después depositándolas en las urnas. Que lo hiciera el partido Liberal no me sorprende, que lo hagan los nacionalistas menos, pero que lo haga la gente de Libre, los que son la opción, los que son la diferencia tiene mis esperanzas colapsadas y confirmó mi incredulidad en la vía política como solución a los problemas de la sociedad hondureña. ¿Qué van a decir en el proceso de noviembre que se avecina? Seguirán con el discurso de que son la diferencia, que son opción, que le apuestan al cambio.

Desnudó la incapacidad jurídica del Estado y la ilegitimidad de un proceso en el que – increíblemente -  personas que están siendo vinculadas al crimen organizado y al narcotráfico lideran el porcentaje de votos en el fracasado proceso de representatividad. Por suyo, el Tribunal Superior de Cuentas debió, por ética misma de los funcionarios, inhabilitar para este proceso a estos ciudadanos hasta que se demuestre que tales acusaciones no son reales ni tienen sustento legal. Pero obviamente una Corte que permite la reelección sin consulta y que se silencia ante la violación de los artículos pétreos de la Constitución de la República es una Corte que corta la justicia y no que la hace valer.  Ya se que me dirán que todos somos inocentes mientras no se pruebe lo contrario, pero ese principio del derecho que hoy seguramente sí esta aplicando para estos casos no es aplicado de igual manera para el resto de los ciudadanos y ciudadanas. 

De todas maneras, hay personas como Juan Orlando Hernández y sus asesores que nos tienen bien tomada la medida. Ya se dieron cuenta que el poder nos mata  y nos metieron en su jueguito electorero para que, ilusamente, pensáramos que lo podíamos tener, que tenemos un precio y lo pagan para controlarnos, que no tenemos un proyecto político de país real y nos embaucaron en su nubarrón de propuestas populistas y demagógicas para seguir jugando sin que después podamos decir algo. El gran GANADOR, y lo digo fuerte para que les duela a los que defendieron este circo electorero como opción del pueblo, es Juan Orlando y su partido nazional quienes acostumbrados a actuar desde maneras poco transparentes nos hicieron repetir su proceso y legitimarlo, ahora - si tenemos ética – no tenemos argumentos para criticar en otros y otras lo que nosotros mismos hacemos. 

El bipartidismo se está abriendo camino de nuevo,  ha vuelto y de la misma manera que en el 2009 - cuando el golpe de estado - las ambiciones particulares nos arrebataron la posibilidad de un cambio real en el país hoy – esas mismas ambiciones nos robaron otra nueva oportunidad y terminan de hundir las esperanzas de un pueblo. El pueblo debe saber que en las condiciones actuales solo nos quedan dos opciones: bajar la cabeza y morir cobardemente o, por otro lado y como segunda opción, auto reconocernos terroristas y salir a las calles a liberar la patria que nos esta siendo arrebatada. Recuerde que en esta vida, amigo y amiga, uno termina cosechando exactamente lo que siembra. De manera que  la esperanza vuelve al pueblo y el pueblo debe asumirla. Los jóvenes que incursionaban en la política deben saber que es mejor salir eliminados de un proceso fraudulento por defender su integridad que estar dentro por que la vendieron, pero que no es el fin, siguen siendo la esperanza para este país. Y el pueblo, el pobre pueblo que es el verdadero gran PERDEDOR de una vez por todas debe aprender que el voto, si sirve de algo, no se bota, no se vende y no se alquila, se usa para la toma del poder y la recuperación de la soberanía nacional.

 

Chaco de la Pitoreta

 

Tienen el rostro curtido por el inclemente sol, llevan la piel tostada por la exposición a los cambios bruscos de temperatura que va de caliente a húmedo y de soleado a lluvioso con la misma intensidad que se va de la corrupción a la injusticia en este modelo de gobierno actual. La lucha contra la extorsión del peaje tiene rostro de mujer, dignidad de mujer y el compromiso de la mujer. Esta lucha no sería humana sin su presencia, no sería igual sin sus aportes y no tendría visores de éxito sin sus entregas absolutas y totales. Ellas se asumen desde esa palabra fuerte de Berta “despertemos humanidad” y van despiertas, construyendo pues saben que es ahora o nunca, que “ya no hay tiempo”

En esta lucha por la soberanía territorial - expresada en los peajes – las mujeres vuelven sobre la transformación del individuo, de los entornos y en la generación de libertades plenas. Construyen un modelo de cambio que va más allá de la que puede producirse en ellas, en su expresión meramente física, y que apunta en como ellas se ven en el universo y como las vemos los otros en la dinámica que se generan dentro de ese universo. Las mujeres en el peaje están, lejos de los estereotipos intelectuales y promocionales, en una inclaudicable tarea por liberar la patria, redefinir la otra sociedad para la otra Honduras posible.

Tienen en su voz una proclama permanente y directa contra el sistema. Cuando gritan no pague peaje están gritando no al poder, al poder que oprime, al poder que enmudece, al poder que niega la palabra. El peso político de esa expresión no al peaje implica el reclamo tácito a la devolución de una carretera que es la autopista por donde ellas ven la posibilidad de liberar el lenguaje y, con ello, tener la palabra que les ha sido negada en esta forma de colonialismo y poder al que han sido sometidas. De manera que oír solo los fonemas de las letras sin la interpretación profunda de las demandas que ellas ponen en evidencia es faltar al concepto amplio de la revolución que será posible solo si es con las mujeres.

Su presencia en la carretera, su tenacidad en las luchas y su serenidad ante las miradas burlescas de algunas damas de la sociedad y las degradantes frases que los hombres les lanzan desde los automóviles, es la mejor prueba de que se asumen desde la negación al  disimulo, estrategia histórica que les hicieron creer les cambiaría la vida pero que jamás ha roto con este modelo de dominación al que son sometidas. La violenta historia contra ellas no puede seguir en el anonimato y denunciarla no se vuelve negociable. Es que, como diría Simone de Beauvoir “el opresor no sería tan fuerte sino tuviese cómplices entre los propios oprimidos”.

Van de frente - aunque usted solo vea rótulos contra el peaje - contra este patriarcalismo social que las somete. Están diciendo que no puede haber patria si ésta es patriarcal pues  en este modelo lo masculino  y femenino se entiende igual y con la misma jerarquía que la libertad y el sometimiento. Ellas ya se dieron cuenta que para desmontar la casa que habitan y hacerla mejor, deben hacerlo con sus propias propuestas  y no con las herramientas hegemónicas (patriarcales) que el modelo de sociedad actual les ofrece. Parafraseando a Frida Kahlo las mujeres han dejado de amurallar su propio sufrimiento por que se dieron cuenta que las carcome por dentro y en esta apoteósica tarea de la dignidad el asunto debe ser siempre o todos en la cama o todos en el suelo.

Luchar contra el peaje sin la presencia digna de las mujeres y resistir cuanto se ha resistido sin ellas hubiera sido imposible. La lucha frontal que desarrollan es un símbolo de la libertad definitiva que soñamos para Honduras y su tenacidad es la ruta a la emancipación total de toda forma de poder que se conciba desde la sumisión de unos a favor de otros. Debemos, como diría Kate Millet, romper con los estereotipos actuales y abrirnos a otras formas de relaciones unas en las que las que el amor sea una expresión de dignidad y libertad y no el opio de las mujeres como lo es la religión y el fútbol para las masas.

Condeno el patriarcalismo que las resta y me sumo a su proyecto liberador…

 

Chaco de la Pitoreta

Miércoles, 08 Febrero 2017 15:33

La simbología del caos

En Honduras cuando se habla de violencia, la mayor pérdida no es la vida, sino la dignidad. Morirse, en la simbología cristiana es ganancia, pero hacerlo en las condiciones que sucede en Honduras duele no en lo físico,  ni en las soledades que se asumen después de la muerte, ni en la amarillenta forma de hacerle propaganda, más bien, me parece a mi, duele en la dignidad, en la pérdida del honor, en la deshumanización de la vida como paso previo para llegar a la muerte.

En Las Minas una aldea del municipio de El Progreso en el departamento de Yoro – para citar un ejemplo – los asesinos fueron al cementerio, sacaron al muerto y lo volvieron a matar. En Tegucigalpa – como otro ejemplo – llegaron al velorio, mataron a cinco de los dolientes que despedían su difunto y luego le dispararon cinco proyectiles más al cuerpo del que, en ese momento, tributaban despedida. ¿Qué hay detrás de esos dos ejemplos, que hay detrás de esas formas de proceder en la violencia? Es la simbología del terror en una sociedad en caos, en una sociedad deshumanizada, en una sociedad idiotizada manejada por idiotas que idiotizan el poder. Leer los símbolos puede ayudarnos a entender este juego que se desarrolla con reglas de poder y muerte. 

A - El símbolo de la pobreza marginal como castigo por no alinearse con el poder -  en una forma de gobierno dictatorial como la que tenemos - la dejó bien clara el gobernador político del departamento de Yoro Gabriel Rubí. Usted está equivocado – le dijo al periodista de Radio Progreso – hay calles alternas al peaje, si no quiere pagar váyase por Urraco, cruce el puente sobre el Rio Ulúa a la altura de Meroa y regrese por los campos de La Lima a San Pedro Sula, son cuatro horas, pero si no quiere pagar esa es su opción. Lo de Gabriel no es una inocentada como muchos quieren verla, o una zafada de lengua como dicen sus defensores. Lo de Gabriel es simbólico y lapidario. Simbólico por que es la palabra de la autoridad, de la autoridad joven, del joven moderado, del nuevo acento de la dictadura. Lapidario por que siendo (lo que simbólicamente representa Gabriel) la nueva fórmula de un gobierno que aspira a seguir siendo, el marginalizar a los que nos negamos a seguir su fórmula pone en evidencia que así será su proceder contra quiénes nos opongamos a su modelo de gobernar. Si usted y yo no aceptamos alinearnos preparémonos para vivir en la marginalidad en las distancias más largas para conseguir lo que se nos ha negado de hecho cuando se suponía derecho.

B - El símbolo del profeta milagrero detrás de un discurso prepotente y burlesco pronunciado por Mauricio Oliva – hazme el juego de Juan Orlando en el Congreso Nacional – adjudicando la capacidad de hacer milagros, en esta sociedad sin esperanza, al presidente. Detrás de ese discurso no hay palabras vacías, ni coloquialismos, son la expresión cruda y dura de un régimen que se define desde una alianza entre la idolatría y la banalidad del poder y de quienes lo ostentan. Se trata de vender la idea del súper hombre, el que juzga y perdona, el que castiga severamente y es misericordioso con los que le rinden pleitesía. De manera que las palabras Mauricio deben preocuparnos por que son la expresión moderna de un cobrador de impuestos para el Cesar, que en sus palabras, está entregando el Congreso Nacional al Ejecutivo, la  libertad del pueblo a cambio de su ambiciones personales. 

C – El símbolo sobre los símbolos emergió – sin certezas todavía por que yo no he ido a la catedral para confirmarlo – en las redes sociales estos días con la fiesta religiosa más importante de Honduras: María de Suyapa. La fotografía presenta a la virgen vestida con los colores oficiales del gobierno en su farsa de salud física y emocional llamada Actívate anunciando una maratón. De ser real no es un acto que puede verse con ligereza, al contrario es, a mi juicio, la confirmación del deterioro de la dignidad y el entreguismo al poder. Ese símbolo de la virgen despojada de sus ropas y vestida con el poder es la imagen del pueblo arrancado de la dignidad y sometido por la  miseria, a ese mismo poder que desnudó indignamente a la María de Suyapa. Es la más clara evidencia del entreguismo de lo eclesial a lo político y - más allá de eso – de la renuncia a la opción preferencial por los pobres de la teología de la liberación a la opción irracional por el poder de este modelo eclesial. Si alguna vez Jesús levantó la bandera de la libertad del oprimido los jerarcas actuales de la fe la bajaron, la doblaron y la encarcelaron junto con la esperanza de los pobres.

D – Un feligrés recorre los pasillos en la basílica de Suyapa de rodillas. Sangra, evidencia el sacrificio. El rostro desencajado, sucio y seguramente mal oliente. Sostiene en sus manos y muy en alto, lo más que puede un mensaje categórico contra la iglesia que lo ha abandonado. Duelen las miradas clavadas en su rostro por la valentía de su acto, duele la indiferencia de algunos, la burla de otros y la negación de los medios de comunicación. Nadie dijo nada pese a que - entre tanta indignidad - este es un símbolo de vida que nos devuelve la esperanza. Solo el pueblo salva al pueblo, solo el pueblo tiene la palabra, solo el pueblo es símbolo de esperanza para el mismo pueblo. No es Dios, no es el presidente del ejecutivo, no es el presidente del legislativo, ni los que repiten la canción oficial de estos en las pequeñas comunidades, es el pueblo, el único que puede construir y cosechar para el pueblo un poco de esperanza.

Las redes sociales me saturaron con la palabra tragiversa que una funcionaria pública utilizó, en un medio de comunicación, contra los miembros de la red MILPA que aglutina pueblos indígenas Lencas.  Y me dio mucha tristeza, tristeza por que la voz oficial del gobierno puesta en ella cuestionó la mala educación del pueblo desde su evidente mala educación. Pero nosotros y nosotras caímos en el juego, en la burla de un mal término, en la demagogia de las campañas mediáticas. Nos fuimos en bandada a la palabra, al mal uso del idioma y olvidamos el verdadero de fondo el abuso, la burla, la arrogancia y discriminación que esa mujer - embestida de oficialidad por el gobierno – arremetía contra el pueblo Lenca representado en los que en ese medio estaban. Esa indiferencia es la que asusta. No es posible que a estas alturas de la vida los que cuestionamos la mala educación nos hayamos ido con la forma burlándonos de un término y hayamos olvidado el fondo invisibilizando la indigna forma que detrás de esa terminología – para colmo inexistente – se mancilló la dignidad de un pueblo. Debemos, creo yo llamarnos a pensar más.

Chaco de la Pitoreta

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