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Radio Progreso
Hector Flores

Hector Flores

Pooeta y gestor cultural

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Viernes, 13 Enero 2017 14:13

Léase dictadura

En menos de lo que pensamos nos quedamos sin democracia. Sin estado de derecho y sin gobernabilidad. La excusa fue la violencia, el pretexto el desarrollo y la consecuencia la muerte. En menos de lo esperado, la ideología, la religión, los medios de comunicación y el ejército hablaron el mismo idioma  y se confabularon contra el pueblo. Contra los pobres que por ser pobres son responsables de la miseria que tanto gusta a los que tienen el poder. Léase dictadura por que en Honduras en este momento es lo que tenemos, es lo que se fragua y es lo que se consolida. Una dictadura. Léase.

El control del poder es absoluto e indivisible incluso con aquellos que siempre lo tuvieron. O estás con el dictador o contra él.  No es extraño que ahora en las contiendas electoreras las caras de la dictadura sean nuevas y jóvenes. Son así por que la dictadura no quiere compartir y en la medida que desplace hasta los suyos que son amenaza, más se consolida. De manera que no hay medios de comunicación, ni leyes, ni derechos que no sean los que consoliden la dictadura. Y los que se opongan los callan. Este control inicia con el nepotismo crudo y duro (toda la familia en los puestos claves del poder), el manejo absoluto de las instituciones castrenses y de las armas, el control del crimen organizado a su favor y la impunidad en las actuaciones. Para ello la dictadura compra voluntades o arranca obstáculos. Compra con el dinero, con miserables cuotas de poder de unos miserables sobre otros o, en su defecto, los quita (mata) cuando la voluntad no es negociable.

Se persigue y criminaliza al que piensa, especialmente si se piensa distinto o se cuestiona la dictadura. De ello puede dar fe Café Paradiso, si ahí donde muchos nos hicimos en las artes, donde se comparte poesía, donde se bebe una pintura y se fuma una canción. Se persigue el intelecto por que la dictadura no piensa sino que cercena al que piensa. Por eso en vez de mandar libros a un lugar como ese manda a la policía militar. Por que la dictadura no le teme a las armas, a los levantamientos armados por que ellos tienen armas y su negocio son las armas, pero sí al que piensa, pues no hay nada peor que saber - que afuera de la estructura dictatorial - hay otros que, sin tener poder, pueden pensar y cuando se piensa se es libre, aunque una dictadura te quiera limitar.

Se legisla para criminalizar, para controlar aquello que no se puede controlar con las armas o con la muerte. El código penal y las reformas, por poner un ejemplo, el discurso del presidente poniendo la protesta social al nivel del terrorismo son la mejor prueba de que la estratagema está dada. Si no te controlan con la compra, sino no sos vulnerable ante el mal llamado crimen común o ajuste de cuentas con que justifican lo que no quieren investigar, entonces te cae la ley. La ley que te vuelve terrorista, que te pone al nivel de los peores criminales, que te hace responsable del crimen cuando en realidad sos la víctima del delito.

Léase dictadura cuando la institucionalidad desaparece y se pone al servicio de los grandes consorcios internacionales y sus dineros. Cuando se procede por los intereses personales del dictador. Por ejemplo, hace unos momentos la corte declaró inadmisible el recurso de inconstitucionalidad impuesto por el pueblo contra los cobros del peaje. Pero, en cambio, admitió y dio curso al proceso de reelección que promueve Juan Orlando pese a las prohibiciones establecidas en los artículos - que eran pétreos - de la Constitución de la República. Para los funcionarios del sistema jurídico nacional el pueblo vale madres, la extorción a lo que se somete al pueblo es legal, por que su ley sustenta el poder y no el estado derecho por el cual están donde están. De manera que pagar el peaje es legal en tanto, ese pago, sirva para agenciarse los fondos que mantener esta estructura dictatorial supone.

Léase dictadura cuando pese a la muerte, la violencia institucional, el hambre, el desempleo y el desplazamiento forzado el pueblo sigue callado. Cuando, pese a todo eso, algunos y algunas crean que la salida son los procesos electoreros, que la estructura se rompe siendo parte de ella. Léase dictadura cuando usted y yo nos callamos y,  desde nuestro silencio, legitimamos una tiranía por el miedo a perder lo que en realidad nunca hemos tenido: LIBERTAD.

Pese a todo la soberanía del pueblo se sigue haciendo en la lucha de unos cuantos, que en nombre de unos muchos, se oponen a la hegemonía de unos pocos que tienen dinero, poder y armas para imponer su ley  y hacer más dinero. Esa muestra de dignidad soberana se puede leer en El Progreso Yoro,  en esos hombres y mujeres que en el peaje cumplen 98 días y, me aseguran, cumplirán cien años (a lo García Márquez) en esa lucha aunque se queden solos y solas.



Chaco de la Pitoreta

Jueves, 05 Enero 2017 10:41

Hoy que ya leemos 2017

“Pesa a veces la vida y el alma desespera” leí alguna vez en un verso del poeta Jorge Federico Travieso. Y sí, definitivamente, pesa a veces la vida y el alma desespera, pero en la desesperanza y lo duro de la carga es en donde nos volvemos humanos, en donde nos hacemos personas, desde donde podemos cambiar el mundo. La comodidad jamás será ruta para los cambios, pues la comodidad inmoviliza, individualiza y nos vuelve pretenciosos. El 2016 se nos fue con muchas cuentas pendientes que este 2017 debe, ineludiblemente, heredar para mantenernos en la ruta del país soñado. De manera que - si algo queda claro es que - se nos viene un año de luchas intensas, de búsquedas en lo colectivo e individual y de diálogos necesarios para construir en conjunto la esperanza.

El 2017 hereda una sociedad que se define en la cultura del miedo. Que convulsiona por la violencia, que mata de forma selectiva para sembrar terror como es el caso de Berta y otros defensores de Derechos Humanos, o para generar idolatría como en el caso del crimen organizado. Desde una guerra institucionalizada que justifica la violencia de Estado y permite la militarización y la criminalización de la protesta social. La paz no es negocio para este sistema, pero la guerra sí. De manera que las esperanzas de paz, el sueño de la seguridad y la posibilidad de una institución que garantice el estado de derecho no se avizora sino desde las luchas del pueblo mismo. Desde la integración de todos y todas en la recuperación de lo público y la condena de un Estado que no quiere la paz por que la guerra le genera mejores ganancias.

Heredamos una sociedad condenada a la ignorancia y con propuestas educativas que no son esperanza para nadie. El modelo educativo colapsa, los programas no son respuesta y los y las ciudadanas que logran algún nivel de educación están condenados a ser – por lo general – profesionales analfabetas funcionales para el sistema. La educación no es de interés del Estado. El Estado nos quiere idiotas en todo el sentido de la palabra. Nos niega la educación que libera, la que forma conciencia, la que hace verdaderos ciudadanos y ciudadanas porque – como bien lo decía el comandante poeta Tomas Borge – es más fácil matar al guerrillero en la falda de la madre que en la falda de la montaña. Para este modelo de sociedad ese guerrillero es el niño en la escuela, al que hay que matarle la idea, al que hay que cercenarle los sueños, al que hay que condenar a la ineptitud. Para este modelo de sociedad – impulsada por este gobierno y los que históricamente hemos tenido - ese niño nacido es el potencial enemigo de manera que, más importante que cercenarle los miembros del cuerpo, le cercenan el cerebro y con ello la posibilidad de ser absolutamente libre y por ende ciudadano y ciudadana en pleno ejercicio de sus derechos elementales.

Igualmente heredamos un país sumido en una profunda pobreza que contrasta con las enormes riquezas de políticos, empresarios, religiosos y miembros del crimen organizado y narcotráfico que al final – en algunos casos – terminan siendo lo mismo. Esta pobreza se expresa en la ausencia de servicios básicos necesarios para la vida, en la incapacidad de generar recursos para el sustento familiar y en una envejecimiento prematuro de la sociedad que tiene que adultocentrarse para enfrentar las dificultades y olvidarse del proceso natural que supone vivir cada etapa en su tiempo y forma. Esta pobreza no es casual, esta pobreza tiene un propósito cuyo fin es terminar de consolidar la seudodictadura que nos gobierna pues, en la medida que azota el hambre, los que ostentan el poder y el dinero pueden comprar conciencias y alimentar servilismos.

En fin que enfrentaremos el 2017 con la certeza de que no habrá mejor educación, más seguridad y reducción de la pobreza, por que en la sociedad actual y bajo el régimen actual dirigido por Juan Orlando Hernández, estos tres elementos se convierten en los ejes temáticos con los cuales justificará su sed de poder, sus excesos de violencia y el cultocentrismo (especialmente ofrecido por aquellos empresarios de la comunicación y sus medios) hacia su persona que le asegurarán perfil en este año tristemente electorero.

Sin embargo la esperanza esta puesta en el pueblo y su capacidad de humanizarse ante tanta deshumanización. En el arte como instrumento para la expresión de la libertad y la generación de hombres y mujeres libres. En la organización poli-funcional que permite que nos sintamos parte de sin ser dueños de. En la renuncia a las actitudes egocéntricas y, por sobre todo, en la convicción clara de que podemos cambiar el mundo – como diría John Hollowey - sin tomar el poder.

 


Chaco de la Pitoreta

Viernes, 23 Diciembre 2016 12:26

Especule conmigo

(Mire donde se hacen las obras complementarias que le ofrecen a cambio del peaje).

Puede que para muchos lo que lean a continuación sea especulación y quizá tengan razón. Llevo varios días aguantando no escribirlo, para dar tiempo a que se de la información necesaria, a que nos enteremos por las vías correctas y oficiales de las justificaciones por que esa calle y no otras, pero no hay nada más allá que esos rótulos y la evidencia del énfasis que a esa obra le ponen. El asunto en mención es esa calle de la colonia Bendeck, sí la misma donde vive la familia del diputado del partido nacional Jeffrey Flores , esa misma en donde están los rótulos del INSEP, esa que construyen de forma acelerada, priorizándola incluso por encima de calles más importantes como es la que conduce al Hospital público progreseño. Especule conmigo.

¿Qué piensa usted si al pasar por esa calle ve ese rótulo del INSEP? Si usted fuera yo lo primero que pensaría son las obras complementarias que ofrecen a cambio del peaje, las que nos quieren enseñar para consolidar su mentira de desarrollo. Las que nos quieren engatusar para pagar de por vida por lo que es nuestro. Otra vez, si usted fuera yo, se preguntaría a quien beneficia esa calle si no es más que a los que ahí viven y entre ellos a la familia del diputado nacionalista J. Flores que tiene sus propiedades ahí. Es más ni siquiera disimularon haciéndola llegar a la iglesia Guadalupe para hacer menos evidente su vanidad y decir que lo hacen por el pueblo.

Pues amigo y amiga este es un posible escenario para que analice su relación con la lucha contra el peaje y esa calle es el mejor ejemplo de cómo se van a usar los fondos de las obras complementarias. En esta ciudad son más importantes los políticos que el pueblo. Mire la calle al hospital (y no es por el Hospital que la hacen sino para favorecer la plaza que frente al mismo se construyó propiedad de la familia Micheletti) cuánto tiempo lleva cerrada, las ambulancias tienen que dar enormes vueltas con los enfermos, los habitantes de los alrededores llevan varios meses aislados en cambio, por si no lo sabe, en esta calle de la Bendeck, que es una calle sin mayor relevancia, que ni siquiera es ruta de bus, trabajan de noche, en días feriados y de descanso, por que en el fondo no es la calle o el pueblo lo que importa sino la gente de influencia política los que son las verdaderas prioridades para el gobierno municipal de esta ciudad.

Es el momento de preguntarles a los defensores del peaje, a los que pagan el peaje, a los que negocian el peaje. ¿Es esto lo que estaban negociando? ¿Son estas sus obras de desarrollo municipal? ¿Este es el pueblo al que beneficiara el peaje? Si no es así me pueden explicar que hace un rotulo del INSEP en una calle que, en caso de pavimentarse y ojala se pavimenten todas, se la van a cobrar a los habitantes de esa calle, bueno no a todos por seguro habrán sus excepciones.

Piense, reflexione, actué. Los políticos y empresarios que defienden el peaje en esta ciudad y en todo Honduras no ven el desarrollo para usted, ven como se pueden desarrollar ellos utilizándolo a usted. Por eso cuando quiera defender, justificar y pagar el peaje piense que lugar ocupa usted en la cadena alimenticia de esta especie sanguinaria que se llama COALIANZA.


Chaco de la Pitoreta

Lunes, 05 Diciembre 2016 18:05

El ABC de estos sesenta días (No al peaje)

Los amantes de la historia me harán el reclamo oficial de por qué ignoro los diez meses antes. A ustedes les digo que jamás los he ignorado, nunca se me han olvidado, pero de aquellos días estamos los que sabemos que estamos y nos gaseaban a los que casi somos inmunes al gas de la policía. Pero estos dos meses tienen mi atención por quienes siguen, por quienes se asumen y por los que se siguen sumando a la lucha, en este escenario oscuro, complejo y cambiante que nos plantean los peajes en esa carretera, ahora denominada, la carretera del pueblo. Visto en positivo estas son, para mi, las grandes ganancias de esta lucha por la dignidad y la soberanía iniciada en El Progreso.

A – Acabamos con un silencio mediático instalado en la sociedad sobre los peajes, su ilegalidad y el abuso que, desde ellos, promueve el gobierno y la empresa privada en el marco de ese monstruo que denominan Coalianza. Si algo podemos celebrar es que ahora los peajes se reconocen como lo que son: La extorsión al pueblo por el mismo gobierno que debe representarlo, la violación sistemática e injustificada del artículo constitucional que garantiza la libre circulación por el territorio nacional en contra de su pueblo. Y la fragilidad de una institucionalidad de Estado que es incapaz de moverse sino es en función de los intereses de los seudo empresarios oligarcas que ven al país como su propio feudo. El pueblo progreseño rompió la barrera de los medios tarifados, los indignos de la comunicación y en plena tradición, de boca en boca y de Facebook en Facebook, levantó la tranca contra la palabra y el mundo sabe que los peajes son, a todas luces la ventanilla donde le cobran al pobre lo que le exoneran a los ricos y poderosos.

B – Bajamos los intereses individuales para poner en el más alto nivel los intereses de la ciudad y levantamos la bandera de la dignidad ante los que nos piensan flojos y fáciles de comprar con cuencas de vidrio (hoy imágenes o bolsas miserables). El peaje se volvió un eslabón para la unidad del pueblo, para la definición de pueblo y para la lucha del pueblo. Ahí convergemos de todos los estratos y con todas las apariencias sociales. Lo que pintaba como seguro para los ambiciosos y mentirosos se volvió su revés, su condena, su señalamiento público. Gracias a esta priorización de intereses hoy nos resulta fácil ver en el pueblo a los que realmente están con el pueblo y sancionar, con la indiferencia, a los que no vieron al pueblo, a los que negaron al pueblo, a los que vendieron al pueblo. En El Progreso, Yoro y Honduras ahora se le pone rostro y nombre a los traidores de la patria, a los enemigos del pueblo, a los que se prestaron para usurpar la soberanía territorial y la dignidad ciudadana. A los que siguen su ambición y someten la nación.

C – Compartimos la libertad y amamos la libertad y ese amor lo hacemos manifiesto liberando las carreteras. Autopistas del Atlántico y COVI encontraron en los y las progreseñas un pueblo que sabe cantar libertad, que quiere vivir en libertad y que esta dispuesto a luchar por esa libertad y esa libertad es violentada con sus ilegales casetas de peaje. Y no es una libertad efímera como algunos quieren verla cuando hablan de desarrollo, es la manifestación pública de descontento ante los empresarios que se prestan con discursos bonitos para apuñalar al pueblo. Juan Orlando Hernández y Alexander López se han puesto en evidencia en su posición ante la libertad que el pueblo defiende. Ellos dos, sobre todo ellos dos que son funcionarios públicos ya no pueden alegar ignorancia, ya demostraron que no gobiernan para todos los y las hondureñas y progreseños en particular, lo hacen para sus intereses y para los intereses de los que realmente representan: los dueños del dinero y el poder dentro y fuera del territorio nacional.

D - Demostramos que la unidad es el camino. Que el éxito es posible cuando deponemos las diferencias y nos unimos a una sola causa. cuando hacemos con otros lo que solos no podríamos hacer. Cuando definimos, desde lógicas menos ideológicas, religiosas o político-partidista, cuales son las luchas que asumimos y donde están los puntos de encuentro para que en esas luchas prime el interés por el pueblo y no por el dinero. Demostramos que le apostamos al desarrollo pero no al de unos cuantos empresarios coaliados sino al de todos y todas.

E – Evidenciamos al mundo la ilegalidad y el hostigamiento que sufre el pueblo cuando va en defensa de sus derechos . La impunidad con la que actúan los órganos militares/policiales cuando reprimen al pueblo y la incapacidad del sistema de justicia nacional para garantizar seguridad jurídica al pueblo. Pero sobre todo pusimos en evidencia que no somos producto de la casualidad. Que el pueblo progreseño lucha desde siempre, que se defiende desde siempre y que en la historia nacional cuando se hable de libertad en las carreteras el nombre de la Ciudad – El Progreso – estará en esos anaqueles.

F – Finalmente quiero rendir tributo a todos esos hombres y mujeres que desde sus automóviles, en la carretera, desde sus motocicletas, en las bicicletas, desde su abundancia o sus limitantes han sido capaces de desprenderse en tiempos y recursos para sostener esta lucha de soberanía y dignidad. Que honor tan grande siento de conocer a los que conozco y que admiración total por esos que no conozco, pero que con no pagar en la tranca, demuestran que de verdad aman a esta ciudad Perla del Ulúa, nuestra El Progreso. Como me diría uno de esos hombres sabios en esa lucha por la libertad de la carretera "mañana, cuando mis hijos me digan por qué existe ese peaje yo responderé cuanto hice para que no existiera”…. y usted ¿qué responderá?

Chaco de la Pitoreta

Mientras invitábamos a la gente a no pagar el peaje el automóvil se detuvo. Moderno, bien cuidado y de esos para presumir, así puedo describirlo. Del auto en  mención bajó un señor quien, extendiendo su mano, me entregó el tiquete de pago y una hoja volante que le dieron en la ventanilla. Yo no quería pagar – me dijo en tono como de disculpa – pero ella me amenazó diciendo que si no pagaba no me iba, y yo vivo lejos (en Colón), no sabía todo eso que ustedes ahora dicen por ese micrófono.

Pero hay más cosas que usted amigo debe saber - le dije – y, ensimismado a mi afán de acabar con los peajes, le solté lo siguiente:

El nombre de corredor turístico que ADASA utiliza, en complicidad con el gobierno de Juan Orlando Hernández, no es más que el disfraz que se usa para cobrarle al pueblo lo que los millonarios de Honduras y las transnacionales no quieren pagar. Por ejemplo le quieren cobrar las exoneraciones que le hacen a los grandes complejos hoteleros, a las comidas rápidas, a las industrias maquiladoras. Pero esa recaudación que se deja de percibir se la quieren cobrar a usted, si a usted que pasa en su carro a trabajar, que no es turista y que no tiene dinero para gastar.  Y para eso le ponen esta caseta de peaje.

Nos quieren engañar con un carro patrulla, una grúa y un mecánico que viene y va por esa carretera. Para reacción inmediata dice el panfleto, para su atención dicen. Pero ese carro lo pagamos nosotros,  lo mantenemos nosotros con la extorsión del peaje. Con ese cobro pues.  No es gratis amigo.  No se queda un carro varado todos los días, eso puede suceder una vez al año, pero el peaje, o sea los 38 lempiras y sus respectivos aumentos cada año, usted tendrá que pagarlos el resto de su vida.

Nos piensan tan imbéciles que le dan un panfleto que dice que usted reducirá los tiempos de transporte. Pero mire amigo, ADASA piensa que este pueblo además de empobrecido es estúpido, y piensa que no sabe leer la realidad y descubrir la falsedad. Antes de que se hicieran ese monumento a la corrupción, ahí en la Guadalupe,  llegábamos a San Pedro Sula en treinta minutos, ahora nos demoramos una hora y media por las grandes colas que su ambición, en esas casetas de peaje, está provocando en nuestra carretera.  Nos dicen que habrá reducción de consumo de combustible y repuestos, ¿me da permiso de reírme?, será que ADASA me da los repuestos, o que ella me compra el combustible. Cada vez que me demoró una hora en pasar esas casetas mi carro ha consumido más combustible que el que debió consumir cuando solo estaba encendido media hora para llegar a mi destino. 

Mire usted amigo si nos quieren ver cara de estúpidos,  en el panfleto que usted me entrega dice que me dan servicio de ambulancia, si lo llego a necesitar, que será atendido por la Cruz Roja Hondureña, mediante convenio que ADASA tiene con esta organización. Y acaso ¿no es responsabilidad del Estado mi seguridad? ¿no es responsabilidad del Estado mi salud? Si ADASA quiere hablar de salud que lo haga con sus propios médicos, sus propios hospitales y sus propias ambulancias, que no se aproveche de las entidades altruistas como la Cruz Roja Hondureña que ya está haciendo con el pueblo lo que el Estado no ha podido.

Hablan de desarrollo con obras complementarias y ¿para qué tengo yo un gobierno municipal que me cobra impuestos sino para desarrollar mi municipio? Si no pueden que lo digan y que, ante la incompetencia que le dejen al que pueda la tarea. Pero no deje que le vendan el cuento de desarrollo cuando lo privan de poder trabajar con la libertad. El puente de la democracia es inviable en su reparación o es nuevo o nada, el de Santa Rita también, pero eso lo tiene que hacer el Estado, para eso le quita a usted los 33 lempiras por cada galón de gasolina que compra. Sino que me pongan el precio real en la compra del combustible.

Pero lo cierto de todo esto amigo es que  después de 57 días  de lucha, el descaro y la farsa de ADASA (autopistas del atlántico) no tiene límites. Se sabe en todo Honduras que están queriendo cobrar lo que no es de ellos y que hay un pueblo que les ha dado un revés en defensa de su dignidad. Están llegando a límites extremos como de represión contra los conductores.

Si usted es de los que pierde la paz pensando en la reelección yo le invito a que se tranquilice. Créame  nos vienen cosas más importantes en cuales invertir nuestras energías, acciones que se volverán necesarias y demandas que nos quitarán más tiempo e ideas que ninguna otra hasta ahora. La reelección  es lo menos importante en este circo mediático en el que nos tienen. El país necesita de sus energías orientadas en lo que se debe  y  no en hacerle campaña a un sujeto en mención.

Fíjese usted si, en vez de pensar en la reelección, nos organizamos y planeamos como hacer frente a este modelo de sociedad que nos han impuesto, a la indiferencia ante tanta injusticia que manifestamos, a la incapacidad de reacción en la que nos hemos sumido pese a que nos tienen con el agua al cuello, talvez le estaríamos aportando más a la libertad que pregonamos. La sociedad está diezmada, nos hemos deshumanizado y, me parece a mi, eso es más importante que la reelección. Volver sobre el humano, sobre el hombre y la mujer necesaria, sobre su capacidad de sentir a los demás en su dolor y sus alegrías; en su relación de amor con la naturaleza y  a su convencimiento sobre la conservación para otros y otras de esto que llamamos naturaleza es, para mi, más importante que dedicarle tiempo a un sujeto que es, mientras sea, el tonto útil de un proyecto ambicioso de los saqueadores del planeta.

Deberíamos pensar en el Estado, en su configuración, en la definición de sus proyectos de largo plazo y en la conceptualización de la democracia como tal. Históricamente hemos tenido dictadura, sea que gobiernen rojos o azules en el fondo lo hacen para lo mismo, para la oligarquía zángana que tenemos a lo interno y para los consorcios internacionales. De manera que dar el salto por que un sujeto se plantee reelegirse es irrelevante cuando, de sobra sabemos, que en este país le cambian el rostro al perro pero la perrera es la misma. Se gobierna para los mismos y contra la mayoría. De hecho si tuviéramos un Estado firme y estrictamente regido por la ley la reelección no sería posible.

Deberíamos pensar en los bienes naturales, en la acelerada destrucción a la que se someten y en la indiferencia con que actuamos ante esos actos. Es imprescindible cambiar nuestra conciencia y visión de esos bienes y sobre todo la interpretación sobre su aprovechamiento. Si cada hondureño y hondureña se asumiera en la tarea de defender esos bienes, el paraíso natural, que es Honduras, no estaría en riesgo y las trasnacionales extractivistas se hubieran largado con su pacotilla lacayos nacionales hace mucho tiempo.

Antes de hablar de la reelección piense en la privatización. Ya no hay salud, educación, agua, energía, carreteras, áreas protegidas, bosques, ríos, playas y territorios ancestrales  públicos. Todo eso esta en manos de concesionarios privados nacionales y extranjeros. Y usted preocupado por la reelección… preocúpese por que su país ya no es suyo, por que su ciudadanía y soberanía ya no es suya. Por que la tierra que le dijeron era su patria en realidad, ahora, es la finca privada de unos sujetos que lo ven a usted y a mi como parte del ganado que sacrifica. Total que la presidencia nunca fue suya o mía y tampoco lo será, a menos claro, que decida darle un giro a la historia y nos planteemos reconstruirnos en el país desde la soberanía misma pero sin ambiciones idolatradas, algo así como “cambiar el mundo pero sin tomar el poder”.

A usted le debería preocupar la impunidad que hay, la participación de los órganos del Estado en la criminalidad y el juego a conveniencia con el que actúan para definir quien es o no culpable según, claro  está, los intereses que se ventilen. En este país se mata gente como si no importaran y se ensucian dignidades como si no estuvieran referidas a personas. Pero pocos hablan y cuestionan y muchos nos llamamos al silencio. Nos dejamos denigrar y que nos  ultrajen por una institucionalidad desquebrajada y desleal. Preocúpese por que no defendemos el principio de igualdad que nos define como hondureños y hondureñas. Y pensamos que un sujeto que busca reelegirse es más importante y merece nuestra atención principal.

¿Le preocupa la reelección? Pues ¡qué bueno! pero debe preocuparle toda la reelección no solo la del presidente. Acá tenemos diputados y alcaldes que, pese a que dejaron en evidencia su incapacidad y corrupción,  siguen siendo funcionarios en esos puestos. Y le preocupa el presidente, no amiga y amigo, preocúpese por esos diputados que son los que usa el presidente para legitimar sus acciones, preocúpese por esos alcaldes que le roban su localidad. La reelección debe ser ilegal en todo o en nada, pero no a medias. El presidente puede ser malo pero con un Congreso independiente nada podría hacer, así que cuestione usted y mire bien, que hay montonones hablando en contra de la reelección pero ellos también van a reelegirse. Ellos se han autonombrado eternos para representar el pueblo.  Y es que ¿sabe qué? el sueldo del congreso puede comprar muchas conciencias.

Le preocupa la reelección, si su respuesta es sí yo le invito a que mejor no se preocupe por eso. En este país Juan Orlando será presidente hasta que la embajada gringa quiera. Usted y yo jamás hemos puesto un presidente por mucho que nos lleven a las elecciones y nos hagan ejercer el sufragio.  Esa siempre ha sido una decisión del norte y si esos gringos ven a bien tener un tonto útil en la presidencia lo van a tener nos guste o no a usted y a mi.

Preocúpese mejor por que encontremos la manera de mandar al diablo a los gringos y su programas de genocidio ambiental y humano que llevan por todo el territorio mundial.  Preocúpese por que podamos hacer nuestra patria sin esa asquerosa injerencia de la política internacional gringa, que con pretextos absurdos como el hambre, terrorismo y narcotráfico invaden, someten y manipulan las soberanías centroamericanas y del mundo.

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