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Radio Progreso
Hector Flores

Hector Flores

Pooeta y gestor cultural

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Viernes, 07 Abril 2017 14:05

¿Y la libertad de expresión?

Chaco te vas cocinar…, y acompañaron el comentario con una imagen alegórica a los genitales masculinos, ¡te van a acusar de terrorismo!… Para contextualizar el comentario, nos encontrábamos en el peaje, a la altura de La Guadalupe en San Manuel, Cortés. Hacíamos canciones y poesía contra el peaje y acompañábamos a las y los de siempre que ahí defienden la dignidad del pueblo progreseño. Pero la referencia al terrorismo no es casualidad en un país como Honduras y en un contexto como el que vivimos contra el peaje, es el futuro seguro, a menos que haya alguna forma de quitar esta dictadura que se consolida alrededor de la figura de Juan Orlando Hernández y de autoritaristas comprobados como Oscar Álvarez. Terrorismo es entonces – y pese a que el comentario no era una acusación – sembrar el miedo para que no se proteste.  Para que no se defienda el derecho y para que no se cuestione las malas actuaciones de los funcionarios con relación al país. 

Pienso que esa ley va dirigida estrictamente a aquellos que usamos otras formas de comunicación que están fuera del control de Juan Orlando y su pandilla de usurpadores del poder. A los que publicamos alejados de sus medios comprados y periodistas tarifados, a los que no le tenemos miedo a decirles lo que hay que decirles. Es contra los que somos usuarios de las plataformas virtuales donde sus controladores mediáticos no pueden ejercer su poder y sobre aquellos medios, como Radio progreso, que no tienen precio, que no se venden al mejor postor. A los que – por poner en contexto – denunciamos el abuso de los peajes y le pedimos explicaciones al gobierno sobre los 20 millones de lempiras para mantenimiento  de carreteras cuando estas están concesionadas y son las concesionarias quienes deberían asegurar esos mantenimientos.

La ley busca ocultar internamente lo que es imposible evitar internacionalmente, el descrédito del gobierno está en su punto más alto y la única forma de mantenerse es condenando todo lo que acá los condena.  Y todos los que digamos algo en contra de esta dictadura vamos a ser señalados desde esa condición, pueden estar seguros. Quedar en evidencia internamente no es un lujo que JOH se quiere dar y sabe que entre más miedo le meta a la gente más impunidad se puede permitir. No quieren que se siga sonando la canción del Cachiro en los EEUU por que los embarra, que se hable de narco-gobiernos por que ellos son el gobierno, de narco políticos por que ellos son políticos y de narco estado por que ellos son el estado. De manera que bloquear esa información es importante si se quiere mantener la farsa que tanto los medios tarifados, empresarios vendidos, y seudo periodistas le hacen a la dictadura en turno.

A la larga me queda claro es que la ley mordaza no es contra los comunicadores y las comunicaciones, a fin que por lo general casi todos estos están alineados con el dinero y quien lo tiene,  pero si lo es contra la población y su derecho a informarse objetiva y éticamente de las cosas que suceden en el país. De manera que - volviendo al comentario - se trata de que tengamos tanto miedo a esta dictadura que no seamos capaces – siquiera – de manifestar nuestros sentimientos. Y se trata de que nosotros mismos seamos transmisores de esa cultura del miedo en la que se ampara la impunidad de este gobierno que nos administra el Estado. Pero mientras tanto, y pese a los riesgos, nosotros vamos a seguir ahí desde el peaje, denunciando esa corrupción aunque nos tilden de terroristas…

 

 

Jueves, 30 Marzo 2017 16:23

Y vuelven a la carga…

(174 días de resistencia digna)

Si usted es de los que piensa que el peaje es un tema superado, le invito a que no se confíe, a que no baje la guardia. Once mil millones de lempiras no son poca cosa y menos para la gente que está acostumbrada a acumular sin trabajar, sin invertir, sin arriesgar. Si lo duda le invito a que se de una pasada por el periodipolio que circula en la ciudad, vea la más reciente publicación y, como lo hago yo, haga sus propias reflexiones a la luz de la más reciente publicación sobre el vergonzoso proyecto del corredor turístico en el que nos tienen embotellados. Es evidente que los 174 días de resistencia pacífica, organizada y voluntaria que se desarrolla en esa carretera, ahí junto a ese monumento de la corrupción en la Guadalupe y contra los vende soberanía del Estado que se prestan para ello, no es noticia para este medio de comunicación, o al menos mientras nosotros no seamos capaces de pagarles por sacarnos como su noticia. 

Créame cuando le digo que bien lejos está la posibilidad de que ese peaje desaparezca de la carretera que de El Progreso conduce a San Pedro Sula y viceversa. Lejos por que en el imaginario mercantil y voraz de la empresa Autopistas del Atlántico, el gobierno en turno (cómplice absoluto y títere del poder y el dinero) y los organismos internacionales que se prestan para financiar estos proyectos esos 11 mil millones de lempiras que se pretenden cobrar - en esa carretera - son más importantes que la persona humana, que los derechos humanos y  la Constitución de la República. De manera que la publicación en ese  periódico oficialista – promoviendo el corredor turístico y el cobro de peaje – debe de ser interpretada inequívocamente - por las y los progreseños - como una advertencia de que esta lucha todavía no se ha ganado.

La alianza público privada (SAPP)vuelve con su discurso cínico de desarrollo en el eje turístico y económico del país, aunque con menos mentiras relacionadas con las falsas obras complementarias que proponían para engañarnos. Sin embargo es doloroso y de mucha vergüenza ver que la cámara de comercio e Industrias de El Progreso – en la palabra de su presidente  don Víctor Ramos – sigue haciéndole el juego a la empresa ADASA, al gobierno representado en el partido nacional y a los empresarios afines a la instalación de este peaje. Es una pena por que la Cámara de Comercio, al llamarse de El Progreso, debería estar solidaria con su población y no aliarse con quienes la atracan y amenazan las reales opciones de desarrollo que se construyen en el municipio y que, justamente,  empiezan en el derecho constitucional que tenemos de circular libremente.

Deliberadamente utilizan a la municipalidad de Tela y su unidad de turismo (hace unos días era El Progreso, lo cual pone en evidencia que el señor López ya no es de interés en el gobierno central) para enarbolar la bandera del desarrollo, sin embargo no dicen nada sobre la huelga laboral que desde hace unos días mantienen los empleados de esa comuna, o sobre los señalamientos de abuso de autoridad que pesan sobre ella, al autorizar una represa sobre el río Mezapa por encima incluso de la voluntad del pueblo que la rechaza.

Es el momento para hacer un llamado a la reflexión de la CCIEP y a su presidente  en particular  entorno a estos temas que claramente ponen en riesgo la posibilidad de hacer de El Progreso una ciudad digna y emprendedora como nos la soñamos. Es imperante que las y los empresarios dignos que tenemos, y que sabemos que son muchos pues nos dan su solidaridad en la lucha, le hagan un llamado a esta CCIEP,  y a su presidente en particular, pues cuando él hace esas declaraciones y las pone en su plano de representante de la cámara esta hablando por todos los agremiados y, por ende, poniéndolos a todos y todas  en el plano de estar de acuerdo con esa fórmula de saqueo que se configura bajo el nombre de corredor turístico.

El peaje sigue ahí y nosotros también pese a las hostilidades del clima, los insultos de los falsos progreseños y el abandono de nuestras autoridades locales. No nos vamos a ir, resistiremos estoicamente hasta que desaparezcan las cacetas o nos desaparezcan a nosotros y nosotras. Pero sépanlo, y que lo sepa el mundo entero, en la ciudad de El Progreso hay una casta de mujeres y hombres dignos que prefieren resistir esos 30 años de concesionamiento comiendo tortillas con sal - en esa carretera junto a los peajes - que vender nuestra dignidad y soberanía por unos cuantos pesos.

 

Seguimos 

Sumamos 

Y jamás nos rendimos.

 

Chaco de la Pitoreta 

 

Sin duda, cuando la iglesia se asume con los pobres, sangra con los pobres. Cuando la fe se arraiga entre los pobres, el profeta es un mensajero de esperanza para los pobres.  Monseñor Romero encarnó esa iglesia con los pobres. Lo hizo desde su entrañable amigo Rutilio Grande que miró hacia los pobres, vivió entre los pobres y fue martirizado entre los pobres. Romero vio esa vida y sufrió esa muerte y se encaminó a los pobres, a los pobres de Rutilio y lo pagó con su vida. Se derramó, se partió y repartió entre ellos, como el Cristo del madero, como el Jesús de Nazaret. 

Pero cuando la iglesia se alinea con el dinero, esa iglesia se aleja de los pobres, del proyecto de felicidad que supone el Reino y del amor de Dios que se profesa. Esa iglesia se silencia ante los atropellos del poder a los humildes y es indiferente ante la represión poli/militar a los hermanos y hermanas en el sur de Honduras – por ejemplo - en donde se lucha contra la empresa PROGELSA que le roba - con la venia del Estado - el derecho humano al agua a los hermanos y hermanas que la toman del río Reitoca. Esa iglesia olvida, intencionalmente, el evangelio liberador y traiciona el compromiso cristiano al que apela Monseñor Romero cuando dice:

“La Iglesia no puede callar ante las injusticias del orden económico, del orden político, del orden social. Si callara, la Iglesia sería cómplice de los causantes del dolor del pueblo…”

La iglesia que no denuncia es una iglesia cómoda, una iglesia que no es de esperanza, una iglesia que no es del pueblo de Dios pues el pueblo de Dios necesita de la esperanza ante tanta desidia, de la denuncia ante tanta injusticia, de pastores y religiosos que se vuelquen con el pueblo a la construcción del Reino de Dios - no después de la muerte, sino ahora  - en este mundo y con los bienes naturales que la creación nos ha prestado.

Es una iglesia que se queda tranquila ante tanta muerte y predica una paz que se construye en el nombre del Jesús de un  amor tan falso que no muere todos los días en su pueblo, y se queda impune como Berta, Chungo Guerra, J. Kawas, Carlos Luna y Escaleras, entre otros y otras.  Romero y Rutilio encarnaron esta otra iglesia  y lo pusieron en su mensaje profético.

“Nada me importa tanto como la vida humana. Es algo tan serio y tan profundo, más que la violación de cualquier otro derecho humano, porque es vida de los hijos de Dios y porque esa sangre no hace sino negar el amor, despertar nuevos odios, hacer imposible la reconciliación y la paz”, dijo Romero en una de sus homilías.

 Esa misma sangre que en la iglesia hondureña se lava con colores cuaresmales de fiesta pero sin compromiso, disfraza con prédicas teológicas vacías de humanidad y con aparente pasión por Jesús pero con evidente odio a los pobres de ese Jesús.

Que lejos estamos los hombres y mujeres del amor de Dios si no amamos nuestros hermanos.  Pero más lejos están los ministros de la fe, los embajadores de Dios que han cambiado al Padre por el poder del dinero, de la pleitesía, de sus propias ambiciones. El Dios de la vida, el que libera sufre por su iglesia desangrada y por ustedes encantadores de serpientes que lo vendieron. Que lejos estamos y pese a ello el mundo nos manda una luz tu voz Romero, tu entrega Rutilio y esta iglesia entre los pobres que, a pesar de sus voces oficiales, se interpela, se reta, desafía  y se entrega al pueblo de Dios contraviniendo sus autoridades.

Sin duda, cuando la iglesia se asume con los pobres, sangra con los pobres. Cuando la fe se arraiga entre los pobres, el profeta es un mensajero de esperanza para los pobres.  Monseñor Romero encarnó esa iglesia con los pobres. Lo hizo desde su entrañable amigo Rutilio Grande que miró hacia los pobres, vivió entre los pobres y fue martirizado entre los pobres. Romero vio esa vida y sufrió esa muerte y se encaminó a los pobres, a los pobres de Rutilio y lo pagó con su vida. Se derramó, se partió y repartió entre ellos, como el Cristo del madero, como el Jesús de Nazaret. 

Pero cuando la iglesia se alinea con el dinero, esa iglesia se aleja de los pobres, del proyecto de felicidad que supone el Reino y del amor de Dios que se profesa. Esa iglesia se silencia ante los atropellos del poder a los humildes y es indiferente ante la represión poli/militar a los hermanos y hermanas en el sur de Honduras – por ejemplo - en donde se lucha contra la empresa PROGELSA que le roba - con la venia del Estado - el derecho humano al agua a los hermanos y hermanas que la toman del río Reitoca. Esa iglesia olvida, intencionalmente, el evangelio liberador y traiciona el compromiso cristiano al que apela Monseñor Romero cuando dice:

“La Iglesia no puede callar ante las injusticias del orden económico, del orden político, del orden social. Si callara, la Iglesia sería cómplice de los causantes del dolor del pueblo…”

La iglesia que no denuncia es una iglesia cómoda, una iglesia que no es de esperanza, una iglesia que no es del pueblo de Dios pues el pueblo de Dios necesita de la esperanza ante tanta desidia, de la denuncia ante tanta injusticia, de pastores y religiosos que se vuelquen con el pueblo a la construcción del Reino de Dios - no después de la muerte, sino ahora  - en este mundo y con los bienes naturales que la creación nos ha prestado.

Es una iglesia que se queda tranquila ante tanta muerte y predica una paz que se construye en el nombre del Jesús de un  amor tan falso que no muere todos los días en su pueblo, y se queda impune como Berta, Chungo Guerra, J. Kawas, Carlos Luna y Escaleras, entre otros y otras.  Romero y Rutilio encarnaron esta otra iglesia  y lo pusieron en su mensaje profético.

“Nada me importa tanto como la vida humana. Es algo tan serio y tan profundo, más que la violación de cualquier otro derecho humano, porque es vida de los hijos de Dios y porque esa sangre no hace sino negar el amor, despertar nuevos odios, hacer imposible la reconciliación y la paz”, dijo Romero en una de sus homilías.

 Esa misma sangre que en la iglesia hondureña se lava con colores cuaresmales de fiesta pero sin compromiso, disfraza con prédicas teológicas vacías de humanidad y con aparente pasión por Jesús pero con evidente odio a los pobres de ese Jesús.

Que lejos estamos los hombres y mujeres del amor de Dios si no amamos nuestros hermanos.  Pero más lejos están los ministros de la fe, los embajadores de Dios que han cambiado al Padre por el poder del dinero, de la pleitesía, de sus propias ambiciones. El Dios de la vida, el que libera sufre por su iglesia desangrada y por ustedes encantadores de serpientes que lo vendieron. Que lejos estamos y pese a ello el mundo nos manda una luz tu voz Romero, tu entrega Rutilio y esta iglesia entre los pobres que, a pesar de sus voces oficiales, se interpela, se reta, desafía  y se entrega al pueblo de Dios contraviniendo sus autoridades.

Miércoles, 22 Marzo 2017 11:51

Decir poesía

La UNESCO pensó que el 21 de marzo debería ser día de la poesía ¡qué bonito, tenemos un día para la poesía! Un día para gritarle al mundo que la poesía existe, que se mueve en estas dinámicas modernas pese a que cada vez hay menos libros por que nos invaden las APP virtuales de los aparatos inteligentes, pese a que cada vez se lee menos por que el mundo ha dejado de hacerse con ideas y se construye con golpes. Con todo eso yo sigo creyendo que la poesía no es un desgarro emocional que cualquiera asume. Es, e insisto me parece a mí, el desgarro comunicacional de una sociedad que fragua sus heridas y reconstruye sus esperanzas y tiene, en el verso, un canto para elevar sus demandas de equilibrio y dignidad.

Entonces creo que la poesía primero que estilo y forma debe  tener humanidad. Humanizarse pues. Volverse contra este modelo de sociedad que mueve sus engranajes en la dirección contraria al ser humano: a la mujer en plenitud al hombre en definición. La poesía tiene que ser un canto por la humanidad, más allá de los folclorismos literarios y las emociones impulsivas. Por la humanidad que se entiende en el cuido de la casa común en la emancipación de los oprimidos, en la libertad de expresión y en la convivencia armónica (equilibrio le dicen algunos) de las especies en esta nuestra casa y fuera de ella.

La poesía debe encender fuegos, mantener brazas, generar calor. Es que la sociedad actual está tan apagada, tan conforme, tan sin esperanza y tan fría de muerte que se vuelve tarea ineludible del verso hacerla volver a vivir. Debe ser el puente al encuentro con uno mismo y a la reconciliación con las y los otros. Quizás - parafraseando a Octavio Paz – la poesía debe ser un poco seca para que se prenda, nos prenda, nos caliente e incomode y con ello nos llevé a la búsqueda de mejores estados para definir este proyecto que llamamos vida.

Yo creo que no es posible encontrar poetas conformes, si los hubiera entonces faltaría en su verso el grito de esperanza que nos plantean los excluidos por un mundo mejor. Papini - el poeta italiano – es más radical diciendo que poeta que esta conforme con el mundo no es poeta y hay mucho de razón en él pues la poesía no es una moda es un proyecto transgresor a la voluntad impuesta, no es un momento emocional es una opción de vida. los poetas están llamados a volver sobre su eje (escribir para el mundo no para su ego), a reconfigurar su verso (verso que libera no que idiotiza) y a empujar nuevas relaciones donde el poder no emana del más fuerte sino del más humano y no se tiene para mandar sino para obedecer.

Yo invito a que nos sumemos a la idea de un día (20 de marzo) para la poesía no alineada. Invito a las y los poetas del mundo a que nos salgamos del marco, que rompamos el molde, que redefinamos el verso y que transformemos el mundo. La poesía no tiene tiempo tiene momentos para decir lo que debe y lectores que la rescatan para asumirla con lanza liberadora. Es eterna pero siempre alguien la rescata y le da presente, es decir un contexto que señalar, una verdad que impulsar y un sueño que encarnar. Es eterna es verdad, si que lo es, pero a veces y solo algunas veces, muere en silencio por que no fue posible que se pudiera liberar a si misma.

 

Chaco de la Pitoreta 

Miércoles, 15 Marzo 2017 09:38

El proceso electorero al desnudo

El asunto es que cuando tuvimos la oportunidad de demostrar que somos la diferencia nos comportamos igual. Hicimos lo mismo, nos mostramos como lo mismo, repetimos la historia sucia y embarramos la dignidad de los que creyeron en nuestro discurso. Y hablo en primera persona pensándome parte de esta lamentable situación que nos sacude como movimiento político, como personas de compromiso, como ciudadanos y ciudadanas hondureñas. En fin, que lo que hay ahora es una ecuación de sumas y restas en donde, me parece a mí, debemos empezar a sacar aprendizajes y a reconocer de una vez que a este pueblo no lo cambia los institutos políticos, lo cambia la rebelión, la toma de la carretera y el asumirnos como terroristas ante la farsa de paz que nos vende el Estado.

Estaba absolutamente convencido que no éramos - como partido - una perita en dulce, pero jamás imaginé que seríamos tan descarados,  tan bajos, al mero estilo de la asquerosa derecha que nos gobierna o de la política vernácula en que nos mantienen. LIBRE, pensaba yo, debía marcar la diferencia desde el inicio, desde lo más pequeño, siempre. Pues para ser la diferencia no se necesita el discurso sino la práctica que se consigue con la coherencia. Sin embargo el reciente proceso electoral ha dejado en evidencia que el proyecto nunca fue de país sino de partido y, dentro de este instituto político, fue un proyecto de ambiciones particulares. El pueblo no importó, el pueblo sobró, el pueblo fue otra vez el juguete con el que algunos idolatras del poder justificaron su miserable forma de jugar en esta guija de fantasmas y demonios vestidos de ideología y religión.

Desnudó la fragilidad de la alianza y la debilidad del proyecto político en el cual se regirá. Siendo de la alianza la obligación de cualquier militante era votar, hacerse parte del proceso de selección en estas internas dentro de la corriente de Libre, fuera cual fuera su instituto político. Por que la oposición se define desde el inicio, seleccionando lo mejor, apostando por lo mejor. Hoy los electores de la alianza tendrán que ir al proceso nacional conformándose con lo que quedó, aunque eso que quedó no sea lo mejor. Y no es reduccionismo como me acusa alguno por ahí, es una simple aseveración que se sustenta en un dicho popular, quien no cumple y se asume en lo poco jamás podrá hacerlo en lo mucho.  Así las cosas pienso que la alianza se tambalea en el sentido que no es real en las bases pues estas, creo yo, siguen sustentando su proyecto de alianza en tanto esta favorezca su instituto político y no al rescate de la patria que es lo que realmente debería importar.

El proceso electorero desnudó la farsa de una democracia representativa en tanto que la representación no fue confirmada en las urnas. En las redes sobran los videos (no fotografías) en donde se ve a supuestos miembros de estos institutos políticos llenando papeletas, firmándolas y después depositándolas en las urnas. Que lo hiciera el partido Liberal no me sorprende, que lo hagan los nacionalistas menos, pero que lo haga la gente de Libre, los que son la opción, los que son la diferencia tiene mis esperanzas colapsadas y confirmó mi incredulidad en la vía política como solución a los problemas de la sociedad hondureña. ¿Qué van a decir en el proceso de noviembre que se avecina? Seguirán con el discurso de que son la diferencia, que son opción, que le apuestan al cambio.

Desnudó la incapacidad jurídica del Estado y la ilegitimidad de un proceso en el que – increíblemente -  personas que están siendo vinculadas al crimen organizado y al narcotráfico lideran el porcentaje de votos en el fracasado proceso de representatividad. Por suyo, el Tribunal Superior de Cuentas debió, por ética misma de los funcionarios, inhabilitar para este proceso a estos ciudadanos hasta que se demuestre que tales acusaciones no son reales ni tienen sustento legal. Pero obviamente una Corte que permite la reelección sin consulta y que se silencia ante la violación de los artículos pétreos de la Constitución de la República es una Corte que corta la justicia y no que la hace valer.  Ya se que me dirán que todos somos inocentes mientras no se pruebe lo contrario, pero ese principio del derecho que hoy seguramente sí esta aplicando para estos casos no es aplicado de igual manera para el resto de los ciudadanos y ciudadanas. 

De todas maneras, hay personas como Juan Orlando Hernández y sus asesores que nos tienen bien tomada la medida. Ya se dieron cuenta que el poder nos mata  y nos metieron en su jueguito electorero para que, ilusamente, pensáramos que lo podíamos tener, que tenemos un precio y lo pagan para controlarnos, que no tenemos un proyecto político de país real y nos embaucaron en su nubarrón de propuestas populistas y demagógicas para seguir jugando sin que después podamos decir algo. El gran GANADOR, y lo digo fuerte para que les duela a los que defendieron este circo electorero como opción del pueblo, es Juan Orlando y su partido nazional quienes acostumbrados a actuar desde maneras poco transparentes nos hicieron repetir su proceso y legitimarlo, ahora - si tenemos ética – no tenemos argumentos para criticar en otros y otras lo que nosotros mismos hacemos. 

El bipartidismo se está abriendo camino de nuevo,  ha vuelto y de la misma manera que en el 2009 - cuando el golpe de estado - las ambiciones particulares nos arrebataron la posibilidad de un cambio real en el país hoy – esas mismas ambiciones nos robaron otra nueva oportunidad y terminan de hundir las esperanzas de un pueblo. El pueblo debe saber que en las condiciones actuales solo nos quedan dos opciones: bajar la cabeza y morir cobardemente o, por otro lado y como segunda opción, auto reconocernos terroristas y salir a las calles a liberar la patria que nos esta siendo arrebatada. Recuerde que en esta vida, amigo y amiga, uno termina cosechando exactamente lo que siembra. De manera que  la esperanza vuelve al pueblo y el pueblo debe asumirla. Los jóvenes que incursionaban en la política deben saber que es mejor salir eliminados de un proceso fraudulento por defender su integridad que estar dentro por que la vendieron, pero que no es el fin, siguen siendo la esperanza para este país. Y el pueblo, el pobre pueblo que es el verdadero gran PERDEDOR de una vez por todas debe aprender que el voto, si sirve de algo, no se bota, no se vende y no se alquila, se usa para la toma del poder y la recuperación de la soberanía nacional.

 

Chaco de la Pitoreta

 

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