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Radio Progreso
Hector Flores

Hector Flores

Pooeta y gestor cultural

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La tierra no se riega con sangre

La sangre derramada nunca podrá recogerse, pero se recoge la memoria, la vida y la lucha de los que mueren para rehacer la esperanza. Esperanza que en mi Honduras no es tan esperanzadora, no se ve posible, esta más lejos que la utopía. La sangre duele cuando sale del cuerpo y duele más cuando la vemos brotar de cuerpos que conocemos, pero lo realmente doloroso es la impunidad con la que esa sangre es derramada. Inicié este texto con esas palabras para hacer alusión directa al compañero José Alfredo Rodríguez, de la Panamá. Para hacer alusión a ese Valle del Aguan cuyo legado de sangre martirial, en los últimos años, es de los más grandes del país. ¿Qué hace que tanta sangre se derrame en Honduras? ¿Cuál es el origen?

Sin más preámbulos el origen de los cauces de sangre que hoy recorren Honduras está en la desigualdad social. En la histórica deuda social que tienen los Estados con las poblaciones que habitan sus territorios y en la impunidad que se impone como elemento de promoción al desarrollo. Es esa desigualdad cada vez más expresa la que hace que personas como José Alfredo y antes que él padre Lupe, Margarita Murillo, Chungo Guerra, Blanca J. Kawas, Vicente Matute, y otros y otras muchas, tengan que asumirse hasta la muerte por conseguir la posibilidad de un poco de dignidad para su vida. 

José Alfredo era un hombre de fe, lo sé yo que lo conocí en diferentes procesos de formación política que compartimos y en donde dejó siempre claro que las armas jamás serían la solución a los problemas de Honduras, pero, paradójicamente, fueron esas armas de Honduras las que le quitaron la vida. creía en la humanidad, en la presencia viva de Dios, el mismo que no estaba ese día que le dispararon. En la posibilidad de un mundo mejor para todos y todas y en una Honduras paraíso expresión del proyecto del Reino de los Cielos. Pero no bastó, no le alcanzó tanta fe para proteger su vida. De tanta fe que no solo sembraba y cosechaba el maíz – justamente lo que hacía cuando fue asesinado - sino que dejaba tiempo, de su tiempo, para sembrar el amor a Dios en los corazones y cultivar desde esa visión de mundo una sociedad más humana y digna, y lo sabe mejor mi amigo y compañero Juan López que lo conoció haciéndose en estos procesos. Cuando la sangre que llena los cauces de los criques entre las palmeras de la Panamá sale de cuerpos como el del compa José Alfredo, uno muere dos veces. Primero con la pena de la muerte que siempre duele y deja vacíos inusitados y luego con los de la impotencia que genera convulsiones emocionales capaces de inmovilizar el alma.

Es la más reciente víctima de la violencia oficial en el ya vulnerado Valle del Aguán, pero no necesariamente la última. Mientras siga la presencia militar en el valle con las asesinas armas de la operación Xatruch en todas sus expresiones y generaciones de relevo, mientras los narco-terratenientes tengan dinero y poder y los politiqueros se confabulen con ellos para repartirse las ganancias de su práctica de terror y nos llamemos al silencio los que ahora temblamos por una ley que nos vuelve terroristas, más hijos e hijas dignas de esta tierra seguirán muriendo. Mientras el Estado está coludido con la corrupción, con la impunidad y con el dinero como fin último de su misión “constitucional” menos posibilidad de hacer patria tendremos y más hondureños y hondureñas seguirán muriendo.

Mientras el monocultivo, individualista y desnaturalizado que impone la moda agraria siga imperando. Mientras la sombra y el legado de Facussé (monstruo Dinant) y su caravana de impunidad siga haciéndose ruta por esas calles de la otrora tierra de la reforma agraria. Mientras el Estado sea parte del problema y no la solución al mismo, mientras no se investigue, persiga y castigue a los responsables de tanta muerte Honduras no tendrá desarrollo, no será la nación libre, soberana e independiente que aspira ser.

Y, sin embargo, pareciera que no basta, que no es suficiente, que la sangre seguirá derramándose y la patria seguirá muriendo lento y sistemáticamente sin que nada pueda detenerlo. Hoy recogemos la memoria de José Alfredo y con ella la de los tantos y tantas que se le adelantaron en la búsqueda de un mundo mejor. La recogemos con dolor, con mucho dolor de muerte y de impotencia. Con dolor de libertad, de tierra para la cosecha, de Honduras herida y drogada. Recogemos su legado y gritamos al mundo, al indiferente mundo que sigue haciendo eco de las idioteces de los medios de comunicación, de las mentiras de Juan Orlando Hernández, de la farsa seguridad de las fuerzas militares de inseguridad. De la absurda paz que en Honduras es guerra y de la ilegalidad que acá es legal, a ese mundo indiferente le gritamos, le pedimos, le suplicamos, que miren para este lado, que acá en pleno siglo XXI la gente es asesinada, criminalizada y perseguida por pensar y luchar para vivir en condiciones mínimas de dignidad.

Chaco de la Pitoreta

Por sus actos serán recordados

Después de unas horas tras las rejas a muchos se les hubiera olvidado el compromiso, la responsabilidad por la educación y el proyecto amplio de país. Hubieran optado por la comodidad, por la falsa seguridad del Estado, por la gloria personal y por el dinero como motor de éxito en esta sociedad de consumo. Pero las y los jóvenes que defienden la educacion pública en Honduras están hechos de otra materia. Su hidalguía, su coraje, su voluntad no la quebranta ni la ambición de poder, el despotismo y la deshumanizada forma de vida de Julieta Castellanos, la señora rectora de la  universidad que escribe el capítulo más triste de su vida y, seguramente, con el que cerrará.

Doña Julieta Castellanos perdió la dirección de la Universidad, pero no fue lo único.  Aquel proyecto bonito con el que soñábamos muchos que ella concebiría cuando se asumió en el cargo después de una fuerte lucha por la justicia - en la que muchos caímos en su falsedad - creyéndola amante de la verdad y la vida, de la justicia y la paz. Doña Julieta Castellanos perdió la dignidad y se alineó con el poder a cambio de quién sabe qué. Perdió la oportunidad de un legado por la humanidad, de cambiar la historia de Honduras desde la academia, con la ciencia. Doña Julieta pasa a los anaqueles de la historia como la  mayor perseguidora de la juventud, la que los criminaliza por pensar, la que se dejó seducir por el poder (el mismo poder que ella en su momento cuestionó)… pasa a la historia con más pena que gloria.

Sandra, Pablo, Yunior, Erick Geovany, Erick Josué. Con ellos y ellas Christian, Edy, Bryan, Santos, Andy, Marcio y Nahún. Y más atrás Cesario, Moisés y Sergio serán en adelante, junto a toda la juventud que sueña con una educación de calidad y con la posibilidad que, desde esta, se podría forjar para la familia hondureña una mejor vida, su mayor karma. Por que ellos, doña Julieta, pese a toda la criminalización que han vivido desde usted, pese a las mil puertas que sus ambiciones les cierran y pese a todos los policías y bartolinas que usted les mande para que los ladren y los enjaulen van a ser mujeres y hombres de bien, profesionales, luchadores comprometidos, ciudadanas y ciudadanos plenos con ética y dignidad, que jamás, pero jamás van a venderse al poder en detrimento de su pueblo. Y usted los verá, y conocerá su éxito y sufrirá por que tendrá que aceptar que su maldad no fue suficiente para frenar la esperanza.

A los policías que amparados en sus armas y sirviendo sin cuestionar, si ustedes policías Alberto, Martín, Alexis, Arnold, Edicson y Jorge. Ustedes que alegan que solo obedecen órdenes y hacen su trabajo para mantener el equilibrio social. Ustedes que son pagados por el pueblo, es decir por los padres de esos jóvenes a los que violentan. Ustedes que son del pueblo, o lo fueron por que también le vendieron su honor al poder y obedecen mandatos que están en contra de la humanidad y de nuestro Estado de derecho. A ustedes, policías que obedecen y mandan, que mantienen el Status Quo, a ustedes la historia jamás los olvidará y les cobrará cada uno de sus actos.

No puedo - sino - sentir honor y orgullo por la juventud actual. Por ustedes los y las estudiantes de la universidad. Ustedes le muestran al mundo que la juventud está viva y pensando. Que tienen aspiraciones y compromiso, que quieren a Honduras más, pero mucho más, que un montón de saqueadores que hoy se encuentran como funcionarios públicos. Ustedes escriben la otra historia de mi patria y siembran de esperanza el suelo que habitarán nuestros hijos e hijas. 

Gracias por todo lo que hacen por Honduras 

Chaco de la Pitoreta

Y se hizo la Matria

(Homenaje a las mujeres indígenas que reconstruyen la Matria)

En el solsticio del último año lunar, cuando las diosas fertilizan y se fecundan con la energía. Justo cuando las cargas verdes del jade se filtran como un sueño entre las almohadas de nubes y el cuerpo desnudo se abre a la muerte para dar la vida, las Diosas parieron criaturas que llamaron humanos, y les dieron la tierra. Van a tener nuestro último suspiro – pensaron – y predominará la armonía. Pero al tercer día, justo cuando se alinean los astros y el arado estelar tría el polvo sideral las criaturas notaron que a algunos algo les brotaba entre las piernas al tiempo que algo moría en su corazón. En el principio se asustaron, pero después, cuando el ciclo se cerró, se autonombraron varones y cuando les brotaron los testículos se llamaron hombres y cuando descubrieron la fuerza se volvieron machos y cuando la fuerza les otorgó poder nombraron a la tierra patria, que viene de patriarcas, que los volvió patriarcales en feudos donde se gobierna con patriarcado y se impusieron ante las otras a las que llamaron mujeres y sometieron a su voluntad.

Y las Diosas vieron que el futuro estaba comprometido. Que los testículos distraían a los hombres de su condición humana, y que la proyección de sus planes era tan larga como longitud tuvieran en el miembro. Que era menester sacudir la tierra y replantear la vida. entonces les enseñaron a procrear. A concebir, a fertilizar sus cuerpos para hacer de la energía materia y de la materia esperanza. Pero el miembro erecto de los hombres inspiró las armas y golpeó duro y sembró el dolor que entendieron como placer, y la envidia que después llamaron competencia, y la corrupción que entendieron como éxito y la manipulación que orgullosamente llamaron democracia y se hicieron gobiernos, y se repartieron el feudo y se nombraron presidentes. Y ahora gobiernan la patria con testículos pues lo que tenían en lóbulo lunar del cerebro izquierdo secó. 

Y las Diosas vieron que era un asunto de presente pues al futuro se va si hay un ahora. Entonces decidieron jugar su última carta. Reencarnaron. Se vinieron en aquellos cuerpos humanos llamados mujeres y hablaron desde ellas, por ellas por la vida. Y reclamaron la Matria en vez de la patria. Denunciaron la democracia, cuestionaron el poder, proclamaron la igualdad y el equilibrio con la naturaleza y los bienes comunes que con esta nos fueron entregados. Entonces los testículos, perdón las criaturas llamadas hombres, alertaron sus antenas y crearon la inteligencia militar (que no es más que inteligencia testicular) y las identificaron por nombres… Bertas algunas, Lolita, Juana, María, Margarita, Telma, Chirley, Marly… Y les hicieron fichas, y las acusaron de herejes por hablar con los ríos, los bosques, el aire y la luna… y las van matando, una a una. Porque son mujeres, porque son lideresas, porque no les crecieron testículos, pero si neuronas para pensar, para dar y defender la vida, para plantear el otro mundo posible… Una a una por que juntas son muchas, son todas, son la Matria, la amenaza al patriarcado, la mujer, la mujer indígena la que debe morir por que amenaza el poder…

Yo he visto en las noches de solsticio lunar muchas estrellas fugaces que cambian de lugar en el firmamento. Creo que son ellas, si ellas que se reencarnan de nuevo y vuelven a la esperanza, con la esperanza inquebrantable de que aún estamos a tiempo.

Chaco de la Pitoreta

Actívate activa la violencia en la educación

Cuántos profes van a salir al actívate, quiénes son, cuáles son sus rostros, realmente estarán ahí  por que se sienten perseguidos o es, más bien, por que a pesar de tanta m… contra ellos y ellas no son capaces de renunciar a su lado partidista. Será este domingo una oportunidad para el magisterio progreseño y demostrar de una vez por siempre que somos descendientes de Cicumba  o seremos, como me dijeran hace unos días por ahí, el pueblo latinoamericano más fácil de gobernar por su docilidad, sumisión y entreguismo a cambio de dádivas. 

Estos días me ha tocado moverme por distintas partes de Honduras hablando de la educación en contextos de violencia. Y es interesante como la gente se apropia de estos temas, se asume en la tarea de construir diálogos que reduzcan la brecha agresiva que hay en la zona. Pero todavía – insisto yo entonces -  pese a los bonitos diálogos  es importante que nos asumamos realmente en una reflexión distinta de la violencia pues esta va mucho más allá de la violencia física y  el discurso pacifista. Trasciende a una violencia emocional, la estructural y - por ende - la violencia de Estado. Esta última la que nos atañe en este artículo. 

Sin embargo este artículo surge a partir de un acto de violencia poco discutido pero muy repetido en el contexto. La violencia político/partidista sobre el proceso educativo nacional. Este acto se ve reflejado recientemente en el memorándum (oficio No.093 D.D.E.Y-2017) girado (según fotografías subidas por algunos docentes a las redes) por la directora departamental de educación – la abogada Irma Lazo - en torno al bochornoso y ridículo acto denominado Actívate, que es parte de la campaña política del actual presidente y candidato del partido nacional Juan Orlando Hernández. 

El comunicado es la expresión de violencia impositiva más descarado que se puede vivir, es  tan vergonzoso que demanda participación directa de los educadores, educadoras y estudiantes con mayor fuerza y rigor – incluso – que la que se permitió  para el congreso pedagógico organizado por el COLPEDAGOGOSH en El Progreso. Y, agrega, hay que dejar evidencia para que conste en el informe. Ser parte – manda - a pesar de ser domingo, de estar fuera del horario escolar y de no tener ninguna significancia pedagógica en la experiencia directa de enseñanza aprendizaje. 

Qué van a decir los y las profesoras ante esto. Y cuando digo decir no es en las redes, a tono silencioso o en cuchicheos. Hablo de cuantos comunicados denunciando esta irregularidad, cuestionando la politización de la educación,  cuántos colegios magisteriales - organizados o no - tomarán la palabra y defenderán el derecho a una educación sin injerencia política, o a sus agremiados en caso de que se asuman gallardamente en contra de este atropello. 

Me pregunto si los asesores legales de Juan Orlando Hernández y de la Abogada Irma Lazo les hicieron saber que esta actividad, por un lado, contradice el mandato de no más participación en actos públicos, especialmente de aquellos que van al ruedo electoral (aunque sea por la vía ilegal como es el caso de JOH).  Por otro lado que no se puede otorgar puntos por participar en actos políticos que nada tienen que ver con el proceso educativo nacional y la experiencia de enseñanza aprendizaje que asumen los alumnos y los profes en el aula. Y eso esta literalmente plasmado en el numeral cuatro del comunicado emitido.

Qué significa para  la  abogada Lazo hacer una valoración objetiva y profesional sobre la participación del total del cuerpo docente, directiva, administración, padres y madres de familia… (Y todo lo que dice el numeral cinco de ese comunicado) para efectos de estímulo. Para un ciudadano común y corriente eso podría significar claramente compra venta de favores. Acaso no se presta para interpretarlo como un chantaje, como una compra de conciencia y peor aún como una amenaza ante la posible resistencia de algunos docentes. Acaso no es una tendenciosa forma de decir que en el futuro se va a favorecer aquellos centros, educadores o personas que participen en este ridículo en detrimento de los que dignamente se subleven.

Me quedo con algunas preguntas – que ofrezco como beneficio de la duda a las autoridades educativas acá nombradas -  sobre los argumentos (todavía no visibles) en los cuales se amparan para emitir - con tanta ligereza - un comunicado que, claramente, es un atentado al derecho a la educacion libre de injerencias político/partidistas que nos garantiza la Constitución de la República.  Espero un día tener alguna respuesta al respecto. 

Por consiguiente los y las invito a reflexionar, a pensar más allá de mezquinos intereses cual es nuestro papel en esta realidad tan descabellada que vivimos. Cuánto tiempo más se seguirá repitiendo este tipo de comunicados y la comunidad educativa los va a tolerar y, – más aún –, cuánto tiempo falta para que de oficio el poder judicial investigue, persiga y condene - penal y administrativamente - estos actos que atentan contra el Estado de derecho en Honduras.

Y a ustedes profes y profas invitarles a que piensen su decisión de cara a esa actividad. No pierdan de vista que  la historia no olvida cobardías y siempre hay un celular con cámara para evidenciar rostros, incluso cuando los cubramos con falsas honestidades.

Chaco de la Pitoreta

¿Qué tan estúpidos nos creen?

De nadie es extraño que ya vienen las elecciones y que con ellas llega el bombardeo publicitario de los que quieren seguir viviendo a nuestra costa. El fotoshop vuelve con su dosis de magia virtual y los rostros rejuvenecen, y se vuelven bellos, y parecen interesantes pero, en realidad, lo que son es indescifrables. La realidad vuelve otra vez a desaparecer del escenario y la farsa electorera es el pan nuestro de cada día. Sin embargo hay unas acontecimientos en este momento que me han llamado poderosamente la atención. Intentaré escribir sobre ellos, si quiere me puede seguir en la lectura.

La primera cosa en la que me quiero detener es en las fotografías y videos que han compartido mis amigas y amigos de lucha en el peaje de San Manuel. En ellas se ve claramente como descargan de una plataforma casetas prefabricadas. Que son no lo sé, para qué los ocupan tampoco y realmente no se si me interesa. Lo que es obvio – especialmente a mi manera de interpretar las cosas es que hay un nuevo mensaje en ese hecho y yo, otra vez en la simpleza de mis interpretaciones - lo leo en dos vías así “Volvemos a la carga, el peaje lo pagan o lo pagan, nosotros ADASA no vamos a perder así por así”, o en su defecto “ya esta decidido, tenemos apoyo total, procedamos”. Si ese mensaje resulta real entonces qué paso sigue. Están dispuestos los y las progreseñas a pagar ese peaje, después de casi un año de resistencia digna y rechazo absoluto a esa extorsión legal fraguada por el Estado y la empresa privada. Pregunto pues ¿están – ustedes amigos y amigas - dispuestos a dar la lucha, como es debido, cuando sea menester darla? 

El segundo acontecimiento tiene que ver con el puente caído de La Democracia y el parapeto que en él se fragua. Realmente es impresionante lo idiotas que nos creen con la farsa de la reparación. Llevo dos semanas yendo a pararme ahí y ver lo que hacen y rehacen pasmosamente. Sin duda lo único de avance que yo distingo ahí es la posibilidad de jugar con la voluntad de la gente y fingir que lo están reparando para ganar adeptos en las elecciones. Si para que usted y yo creamos que tenemos que volverlos a elegir, que son lo que nos conviene y nos clavemos nosotros mismos la daga. Puente, si es que hubiera alguna remota posibilidad, sería bueno que hubiera. Pero tenerlo a cambio de tener que votar por ellos y aguantarlosotros tantos años más, o a cambio de la venta de la soberanía de nuestras calles jamás.

Yo espero, de verdad lo espero, que usted amigo y amia tenga la conciencia tan alta como para no volver a dejar jamás, que nunca jamás, le vuelvan a ver la cara de idiota.

El tercer momento si que me sacó de las casillas. Realmente que se burlen de uno y de la manera que el gobierno lo hace es indigno. No puedo creer que el presidente nos piense tan bajo y que nos quedemos tranquilos. Han visto los anuncios del gobierno de la república con la nueva ley de las tarjetas de crédito. Que logro tan grande que ahora ya no te vayan a perseguir los vendedores (acosarte) para ofrecerte productos que no has solicitado, o que ya no vas a perder tus puntos acumulados (por que ahora ya no pueden caducártelos si antes no sos notificado) y que en caso de hacerlo tienes un teléfono al cual llamar para poner la denuncia. Señor presidente dígale a sus desarrolladores de imagen y campaña que los y las hondureñas no somos tan estúpidos como ellos nos creen. Que se pongan a pensar cuanta gente usa tarjetas si ni trabajo hay, que si es que piensan que los puntos llegan por la tarjeta de identidad. Aconséjeles – ya que ellos como consejeros suyos no sirven, que mejor le orienten para hablar de la ley de turismo y su atentando a la soberanía territorial y al derecho ancestral de los pueblos originarios. Dígales que le preparen campañas para explicar por qué el caso de Chungo Guerra, Margarita Murillo y Berta siguen impunes. Yo creo, señor presidente, que usted es un poquito más listo que ellos por favor dígales que no lo hagan quedar en ridículo ante el pueblo, que se ganen lo que – seguramente – ganan al menos respetando la dignidad de las personas. Por que acá señor presidente, en esta Honduras mancillada y destruida que ustedes nos están dejando, no habitamos idiotas, somos gente que pensamos y sabemos entender cuando nos quieren ver la cara de mensos.

Y no se olviden, o por lo menos no del todo, que hay un proverbio universal que dice “con la vara que midas has de ser medido”.

Chaco de la Pitoreta.

¿Cuál es su peor miedo?

Mi más grande miedo son los alacranes, las escorpiones pues. Crecí en una casa de paredes de bahareque y techo de manaca. Las divisiones internas de cartón y el piso de tierra. Y a eso sumemos las muchas cajas y sacos que los pobres siempre guardamos para conseguir - de lo usado - algún beneficio adicional. En esas condiciones el ecosistema es preciso para que los alacranes habiten y proliferen. Para que me picaran, con la intensidad que lo hicieron, desestabilizándome con su ponzoña, en las largas noches de invierno que es cuando más salen. Y su peor miedo ¿cuál es?

Permítanme hacer una analogía con esa mi historia. Vivo una sensación exactamente igual estos días más ya no con los alacranes sino con los militares, la policía militar, la policía civil, Juan Orlando y un buen séquito de politiqueros carroñeros que ya no esperan que se muera el cuerpo para devorarlo sino que lo matan. Si justamente ahora, cuando Honduras vive su mayor invierno, cuando el luto llena las casas y en la oscuridad del túnel no se vislumbra un rayo de luz que de una esperanza. Ahora cuando la pobreza se expresa con mayor profundidad, cuando aumentan las casas de cartón y las ciudades son anaqueles para exhibir la miseria humana en la que nos han convertido. Si justamente ahora es cuando esos alacranes modernos salen y siembran el miedo, imponen el miedo y gobiernan la sociedad con el miedo, aunque ellos y ellas también tienen miedo. Mire usted.

Yo creo que la más grande ambición de Juan Orlando Hernández es el poder, no el dinero como muchos piensan. El dinero compra voluntades, domestica conciencias y compra dioses como baratijas en suvenires cristianos. Pero el poder le permite a una mente maquiavélica como la de Juan Orlado planear, gestar e imponer proyectos de saqueo humano, doblegar a su antojo las instituciones y silenciar las voces internacionales que le cantan sus verdades. No es el dinero el que tiene a los medios y periodistas inventando verdades que favorecen esta dictadura, a los militares y policías haciendo el trabajo sucio para imponer esas voluntades y a las instituciones coludidas para oficializar esas falsas voluntades. Es el poder que genera miedo y que una mente astuta y dañina como la de Juan Orlando sabe manejar con precisión.

Es el poder quien tiene a nuestra sociedad militarizada y no la seguridad como nos la quiere vender el gobierno. De hecho la seguridad no es negocio, la ganancia esta en desestabilizar por que entonces como dice el refrán popular “en rio revuelto ganancia de pescadores”. Y como el poder acá se entiende como impuesto necesita de sujetos deshumanizados y adiestrados – que no muerdan la mano del amo – para hacerse efectivo, y ahí entra el ejército, la policía militar, la policía civil. Este ejército armado está en las calles por que el poder que es la vanidad – supongo yo – más grande de Juan Orlado es también su más fuerte miedo. Él sabe que sin el poder que ha logrado fraguar no habrá bunker, por más dinero que tenga para construirlo, que lo proteja cuando otro u otra, logre flanquear y fisurar su estructura.

Juan Orlando le tiene pánico al pueblo, le tiene terror, aunque se esfuerce por demostrar lo contrario. Y le tiembla por que el pueblo, cuando es pueblo, no tiene precio tiene poder, y ese poder amenaza sus intereses. Por eso manda a los militares a las calles para intimidar, a las protestas para reprimir, a las organizaciones sociales para criminalizarlas y cuando eso no es suficiente, como en la era hitleriana, pone al pueblo a matarse entre si a cambio de una bolsa miserable y un empleo indigno casi esclavizante. De esto pueden dar fe los hechos recientes suscitados contra las hermanas y hermanos golpeados y encarcelados del Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia en Pajuiles, Tela. Las represiones contra el pueblo indígena del COPINH, los atentados contra Bertita y Olivia Marcela hijas de la asesinada dirigente Berta Cáceres, los campesinos caídos del Aguán y Zacate Grande, los asesinatos contra dirigentes indígenas Tolupanes, las difamaciones contra el Padre Melo y la criminalización de los defensores de Derechos Humanos.

Este modelo de sociedad necesita, como los alacranes, ecosistemas adecuados para la proliferación y la vida. Eso supone agudizar la pobreza para que en la vorágine que se genere los pobres nos comamos entre si peleando por las migas que caigan de la mesa del poder. Para este modelo la pobreza es sinónimo de votos que justifican la farsa de los procesos electorales y la cuota de poder que sacia la mediocre ambición de estructuras descerebradas e inhumanas como el ejército y la policía militar. De manera que entre más pobreza más poder.

Desarrollan estrategias para idiotizar al pueblo con campañas burdas y descerebradas como las del Actívate, Plantathón o recreo-vías. De manera que la desnutrición se entiende como belleza y por ende no tiene sentido cuestionar el saqueo, venta y privatización de la salud. Hay que hacer el ridículo sembrando un árbol públicamente, a la vez que arbitrariamente se concesionan los bosques, los minerales y los ríos. O se abren parques con wifi, columpios y pistas para que los pobres no extrañemos el hecho de no tener casa, de pensar en la realidad por que es más atractiva la realidad virtual y nos zarandeemos en cadenas que no solo nos limitan a un espacio sino la vida en su totalidad.

Sin duda lo peor que le puede pasar a la sociedad es la militarización y detrás de eso un nefasto sujeto que tiene claro el poder y sus intenciones. Honduras vive el momento más oscuro de su historia, como me diría Oscar – el profe aquel, amigo con el que coincidimos en el peaje – incluso más que en la época de guerra fría. Que en los medios salga como vocero Joya Améndola - cuyo historial no es nada secreto – y hable en nombre del gobierno confirma esta aseveración. Pues presencias como esa en los medios no son por popularidad sino por el terror que causa esa presencia en nuestra generación que recuerda como si fuera ayer aquellos días de desaparecidos y torturados de los ochentas.

Cambiar esta realidad hondureña es una tarea impostergable. Tenemos que dialogar aunque parezca infructuoso. Debemos hablar como pueblo y no dejar que el hambre y una miserable compensación nos divida. Hay en el escenario cercano largos charcos y huecos en la tierra esperando por la sangre y los cuerpos de quienes se opongan a este modelo. Pero, pese a todo, es importante asumirnos hoy por Honduras, por la patria y por la dignidad humana. Juan Orlando y los militares no son Honduras ellos son los alacranes de mi historia. Honduras somos todos y todas y como tal es nuestra responsabilidad quitársela al mal gobierno y dársela al pueblo, al soberano. Créanlo posible, se los aseguro yo, es posible. Pues un día en aquella casa decidimos que no podíamos acostumbrarnos a las picadas de esos bichos, que había que expulsarlos, recuperar la casa y extinguirlos de una buena vez por el bien los demás miembros de la familia que habitarían esa casa.

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Aléf | Sección Cultural

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