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Radio Progreso

La corrupción institucionalizada y el Estado de derecho

Dic 28, 2015

La corrupción es un tema candente, que quema en las llamadas democracias representativas, en Europa, en América latina, en EEUU. Es un mal endémico que corroe las instituciones desde adentro y debilita el buen funcionamiento de los aparatos del Estado.  Es bien sabido que ninguna sociedad ha podido eliminar de una sola vez la corrupción institucional, solamente se ha llegado a delimitar su margen de maniobra, creando instituciones fuertes, que puedan contrarrestar el cáncer de la corrupción.

Honduras es un tremendo caso, tal es el asunto que hasta en universidades de EEUU son objeto de estudios nuestros “ilustres” y “doctos” políticos, expertos en evadir la justicia y salir siempre librados, darse el lujo de llevar una vida como de millonario a costa del erario público, tomar café en algún Mall y sentirse un ciudadano totalmente honesto, que hasta parece que compran la dignidad. Y así, Honduras es un país tan corrupto que los ladrones de cuello blanco compran la justicia y caminan como reyes intocables.

La corrupción ha llegado a niveles nauseabundos en términos casi sartreanos. La náusea de soportar una ciudadanía apática, un Estado paquidérmico, ineficiente, obsoleto, saqueado, una clase política limpen-oligárquica parafraseando a André Gunder Frank en su tremendo libro Lumpen burguesía, lumpen desarrollo, donde el sociólogo y economista argumentaba que el desarrollo socio económico era proporcional a la clase de dirigente que dicho país tuviera. 

Honduras es la de nunca acabar, parece que el horizonte y los derroteros es el no cambio social, otros son más optimistas, otros más pesimistas, mientras esperamos la justicia interna, la inoperancia de los contralores de justicia. Honduras está indignada, ahora algo congelada, una indignación potencial, que no se torna en una verdadera fuerza social, un movimiento social que no es capaz de hacer retroceder las políticas nefastas neoliberales, asesinas y saqueadoras del actual gobierno. Mientras Honduras se desangra de masacre en masacre, el partido Nacional parece que no tiene oponente que lo pare, que le haga la contraparte, ni siquiera en el Parlamento, donde ellos son los que mandan a través del fraude y la oposición simplemente no puede hacer casi nada. 

Salimos de escándalo a escándalo, el escándalo del saqueo del Seguro de Seguridad Social de 300.000 millones en el claro ejemplo de que el Estado de derecho y los órganos de impartir la justicia hace mucho tiempo dejaron de tener su razón. Honduras ya ni siquiera es una democracia representativa y ha devenido en una plutocracia de las más enfermas, enfermando consigo a una sociedad entera. 

Un alto grado de deformación moral y ética que corroe por todos los caminos de la sociedad hondureña, sin dar indicios de que poder enderezar dicho mal. Sin duda la clase política hondureña hace mucho perdió toda forma de ética mínima, de hecho casi nunca la han tenido, tal vez hubo momentos en los cuales algunos políticos aislados llegaron a tener algún tipo de moral o amor por su patria. 

La evaporación del Estado de derecho y la instalación de la impunidad exacerbada como una forma de ser del Estado de Honduras solo será superada con un parte aguas, primero con la instalación de la CICIH (Comisión internacional contra la impunidad en Honduras) , luego con la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente, proyecto planteado por el partido LIBRE, luego que se rompiera el orden constitucional en el golpe de Estado en 2009. Hay que aceptar que la propuesta de la asamblea constituyente es el proyecto más ambicioso y radical y a mi parecer el más apropiado y correcto, sobre todo si se desea refundar el Estado fallido de Honduras desde sus cimientos. Como dice el profesor Víctor Meza; Honduras es un país de una excesiva normativa, cuestión que ya la aseveraban los ilustrados revolucionarios franceses. País con leyes, pero no de leyes. 

Honduras es un país potencialmente rico, con una riqueza natural y humana como ningún otro. Como decía el profesor Castoriadis: lo imaginario instituyente termina haciendo su trabajo y destruye las viejas instituciones obsoletas que son un obstáculo para el surgimiento de un nuevo orden social. Lo imaginario de lo histórico-social termina imponiéndose.

 

 

Por: Rossel Montes

Rossel Montes

Historiador hondureño.

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