• Facebook
  • Twitter
  • Rss
Radio Progreso

Indignación y democratización

Jul 14, 2015

Honduras está indignada y las múltiples y diversas marchas que iniciaron en mayo lo confirman; poniendo en evidencia la exacerbada corrupción que por años viene deteriorando la institucionalidad, la posibilidad de la construcción de una cultura democrática, una sociedad civil más activa, un sector público fuerte y una ciudadanía más interesada en los asuntos colectivos. La indignación es histórica, es un asunto de generaciones tras generaciones, desde la misma fundación de Honduras como Estado nación y la construcción del sector público, como dirían el sociólogo Mario Posas y algunos historiadores. Con el golpe de Estado perpetrado por fuerzas retrógradas y por los sectores más oscuros de la élite hondureña, la sociedad ha venido teniendo algunos cambios en su estructura societal-sistémica; a parte de los eternos problemas como la inflación, endeudamiento, crisis institucional, violencia, crimen organizado, maras y pandillas, narcotráfico, etc. De alguna forma, el golpe de Estado removió los mismos cimientos de la conciencia colectiva, de los imaginarios de la población, de la cotidianidad, de todo esto ha surgido una sociedad más activa, una sociedad más preocupada por los asuntos públicos, por la política, que no es otra cosa que la búsqueda del bien común, ya que como dice el teórico francés Castoriadis, la política no es lo que hacen los políticos, sino, la misma constitución (ontológica) de la sociedad, es decir, la política es una de las formas en que el hombre y la ciudadanía busca su realización como entes histórico-sociales. Estamos indignados,  se habla de indignación exacerbada en la mayoría de hondureños. Ya la indignación es un asunto teórico y sociológico, estamos indignados porque nos duelen las condiciones en que se encuentra nuestra patria, estamos indignados porque la mayoría de las personas viven con un dólar al día, los hospitales sin medicinas, mientras el Estado y el gobierno de turno despilfarra los fondos públicos, nuestros dineros se direccionan a cuentas bancarias en Suiza, casas lujosas en Miami, puestos de trabajo para paracaidistas que tienen empleados a toda la familia. Que Honduras se indignara solo era cuestión de tiempo, una bomba sociológica de tiempo que en algún momento tenía que estallar, sobre todo con gobiernos de ultra derecha que no saben de diálogos ni consensos y hacen de supuestos “Diálogos” un arma de demagogia y mentira.

La democracia nunca ha sido un regalo de las élites, esta siempre ha salido de la conflictividad como dicen los teóricos del conflicto, de la lucha por los derechos civiles, la inclusión social y la igualdad. La marchas de los indignados con su tremendo poder de convocatoria ciudadana ha demostrado y constatado el hastío de las grande mayorías, cansadas de los abusos del poder político, de las destrucción de los bienes del Estado a manos de mafias organizadas en partidos políticos que han hecho de Honduras su feudo y negocio personal.

Tras el golpe de Estado surgió la resistencia, movimiento social cuya naturaleza es distinta a la denominada de los “Indignados” aquella surgió como respuesta partidaria al derrocamiento de Manuel Zelaya y la otra surge como una respuesta ciudadana y colectiva a los históricos abusos del poder y las élites en detrimento de Honduras. Ambas oposiciones tienen un punto en común: combatir el poder político y sus abusos. Hasta ahora los Indignados tienen más legitimidad moral, ya que se presentan como un movimiento abierto, plural y diverso, no como un movimiento partidario particular, lo cual llama la atención de aquel ciudadano, que desconfía de todo partido político, ya sea partido tradicional o un partido emergente.

El movimiento de los indignados ha demostrado que los movimientos históricos y sociales, inician como factor espontáneo, y que luego estos mismos movimientos van tomando la forma que sus demandas le van dando, ahora la pregunta es ¿ Qué se busca con las marchas? ¿Hasta dónde se quiere llegar? ¿Qué tipo de sociedad se busca?¿ Que proponen los indignados como modelo de sociedad a seguir? ¿Serán las marchas suficientes para lograr los objetivos pensados? ¿Será necesaria medidas más radicales como la huelga general? Son preguntas necesarias que cualquiera que haya asistido o analizado todo el panorama actual se ha hecho o se hará. Los movimientos sociales de la resistencia y los indignados han abierto la posibilidad histórica de combatir los desmanes y el escandaloso modelo actual de exclusión social, una verdadera máquina de crear pobreza exacerbada y polarización social y sobre todo de democratizar las podridas instituciones que no responden a un verdadero Estado de derecho. La radicalización permanente de la democracia debe ser el ABC de todo movimiento social auténtico, los que anden buscando protagonismo político o una diputación, sola pondrán en evidencia su limitada visión histórica y su egoísmo y echarán por la borda una de las únicas posibilidades de hacer cambios reales a nivel magmático, es decir, desde lo más profundo del ser social.

 

 

Autor: Rossel Montes

Tegucigalpa 13 de julio de 2015

HomeComunicacionesCoberturas EspecialesPortal de la indignaciónEl fraudulento "Caiga quien caiga" Top of Page

Aléf | Sección Cultural

Con ojos de Mujer