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Radio Progreso

La sangre derramada no será negociada

Jun 22, 2015

Hay una consigna lindísima y muy actual que se usó en Argentina y en Latinoamérica: “La sangre derramada no será negociada”.

Y es que nuestra Latinoamérica ha sufrido por años la violencia y corrupción de quienes se toman el poder.  Siempre que pienso y digo esta frase, me recuerda mucho a la realidad actual de nuestra Honduras. La historia de  Honduras y su despertar no deja de prescindir de esta consigna.  

La violencia que experimenta Honduras es tan extrema, que empieza en casa, termina en la calle y nos gobierna en el Congreso. No solo se trata de armas de fuego, o golpizas en vez de amor a los niños en la familia; la violencia se da al llevarse de encuentro a cualquiera con tal de llegar al poder, sin importar consecuencias o atropellos, porque saben que seguirán en   impunidad sus fechorías.  

Definitivamente esta lucha no es contra un gobierno, ni un partido político en particular, esta lucha es por derribar esta cultura de violencia en que hemos crecido, que hemos dejado que los de arriba promuevan, utilizándola de escudo. 

Actualmente me encuentro en el sur de las Américas, cerca de las tierras del Che, y del gran Mujica, en esta tierra llamada Brasil. Su gente me ha regalado la forma más linda de crecer como mujer: Alzar la voz y hacerme escuchar, dejarme llevar, apreciar más la naturaleza, mi  herencia y mis orígenes. 

Desde aquí he añorado un despertar de mi pueblo hondureño, la unión en busca de justicia y ahora que está ocurriendo me siento feliz, orgullosa aunque también celosa por no poder estar ahí y ser parte de esa  historia. 

Es sorprendente cómo el pueblo carente de salud, educación y trabajo, se despertó, despertó porque la sangre derramada no puede ser negociada ni olvidada. Fue tan humillante, vergonzoso, doloroso e inescrupuloso el hurto que hicieron al IHSS, insaciables de poder, arrastrando vidas, creyéndose su propia falsía, pensaron que el pueblo no iba a percibir  o no le iba a importar como ya mal acostumbrados nos había sucedido en el pasado. Aparentemente el objetivo de estos delincuentes con el  IHSS aparte de saquearlo y financiar la campaña política del Partido Nacional, y obviamente enriquecer a todos los que estaban involucrados en los esquemas, también era llevarlo a la quiebra para así privatizarlo, donde empresarios enfermos de poder planeaban apoderarse del poco acceso que el pobre tiene a la salud. 

Podrán devolver el dinero, podrán encarcelar a los culpables pero las vidas perdidas nunca las podrán regresar, el olvido nunca llegará a los hondureños, la sangre que han derramado y están derramando en la tierra de nuestra Honduras sembró el valor en nosotros y lo que ahora cosechamos son voces indignadas, hartas, sedientas de justicia. 

Estas nuevas acciones en las calles hondureñas son una bofetada a tantos años de engaño y robo que han hecho los gobiernos hacia nuestro pueblo, es levantarse del suelo pisoteados y decir: aún tenemos orgullo y queremos pelear por una Honduras justa. Es  gritarle a nuestros hermanos vecinos: ¡Hey no somos solo un país violento,  también somos un pueblo que lucha y está dispuesto a darle vuelta a esta historia pa que nos respeten! 

Siempre fuimos la tierra de “aquí no pasa nada”, pero ahora está pasando algo, algo que es solo el inicio del despertar de nuestra amada nación. 

Cuando vivía en Honduras estaba a favor de las luchas, y hoy estando en otro país, donde día a día hay alguna protesta hacia el gobierno o hacia la misma sociedad, me he hecho más consiente.  La visión al ser expatriada de las cosas que acontecen en nuestro país, es abrumadoramente más visible, porque al salir de nuestra burbuja social resaltan más los horrores y errores que se están cometiendo en nuestro pueblo.

He participado en un par de acciones aquí en Brasil en solidaridad con mi gente que en Honduras ha salido a las calles y siento que es mi deber, no solo salir con cartel en mano para sacarme un “selfie” solo porque ahora es la moda;  sino ser vocera de lo que pasa en mi país para el mundo.  Siento que es responsabilidad de cada hondureño expatriado ser partícipe de los problemas y soluciones de nuestro país, estemos donde estemos. 

Desafortunadamente, no todos nuestros compatriotas comparten esta ideología,  en mi caso, he conocido algunos que, estando fuera de su país, se acomodan a su nueva burbuja social, y se enajenan totalmente de lo que pasa en Honduras. Eso es realmente frustrante para mí porque es caer en la confabulación del gobierno y la prensa hondureña para hacer creer al mundo que se está luchando contra la corrupción y el crimen, cuando en realidad es parte de un maquiavélico plan para seguir desangrando al país, atrapando algunos cuantos, queriendo ser así perdonados u olvidados. No podemos olvidar que han llegado al poder con un costo de sangre, no podemos seguir el juego de una ¨Honduras de Maravillas¨. 

Yo soy una indignada más, sin vínculos con el narcotráfico, sin cincuenta lempiras en mi bolsillo, sin amor a ningún partido político, pero sí políticamente involucrada en el acontecer de mi país, que alienta y admira a su pueblo. Quizás alcancemos el mayor logro en nuestra historia, que será unir a nuestro pueblo por nuestro pueblo, talvez no se logre erradicar la corrupción, pero es el inicio, y para grandes historias se necesita de inicios que marquen en la vida de todos y todas. 

Se ha dicho que somos un país sin cultura propia, anhelando  vivir  bajo la sombra de Estados Unidos o de cualquier país Europeo, que hemos olvidado nuestras raíces, que en nuestro inconsciente aún vive la esclavitud, probablemente derribaremos estos malos peyorativos, con una nueva cultura, una nueva Honduras, que inicia hoy, o quizás quede en la historia de algún libro olvidado. 

Mi pregunta es: ¿Y ahora qué sigue? ¿Cuál es la ruta? 

¡Viva Honduras, Viva Latinoamérica! 

 

 

Autora: Edlyn Rendón, hondureña en el extranjero. 

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