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Radio Progreso

Hacia una relación necesaria y de sentido común

May 04, 2017

No es el día del libro, tampoco es el día de la tierra. Es el momento para que nos preguntemos qué estamos haciendo con la tierra, qué está pasando que ya no queremos acercarnos a los libros. Ni la tierra es asunto de un día, ni los libros son para cambiarnos en un día. Es la combinación de ambas de forma armonizada lo que realmente debe importarnos. Tenemos que aprender la naturaleza de esa relación pues, me parece  a mi, más allá de las ciencias naturales y la lecto – escritura esta una relación necesaria que tiene que ver con el conocimiento y manejo de saberes y la protección – aprovechamiento justo - de los bienes naturales.

La realidad es que en Honduras la tierra no es posible para todos y todas igualmente que los libros. Pues en este modelo de sociedad, que nos imponen, el saber  y el usufructo de los bienes naturales no es compartido de forma justa y equilibrada por que eso rompería con el ordenamiento lógico de este modelo en donde unos con poder oprimen a otros y otras sin poder. Es que parte de la lógica de este modelo extractivista que aguantamos es que se nos expropie tanto del conocimiento como de la relación con los medios de producción.

En Honduras a los que no tenemos tierra nos niegan los libros, pues si los tenemos vamos a aprender - en algún momento - que la tierra puede ser nuestra. Que no tiene dueño, que es un bien natural no un recurso natural. Entonces vamos a exigirla, a pelearla, a reclamarla y nos volveremos una amenaza para quienes sustentan su poder y su hegemonía sobre otros y otras desde su acaparamiento a mansalva de la tierra. 

Por otro lado y se hizo obvio en décadas anteriores - procesos de reforma agraria del Aguan – que a quienes se les dio tierra se le negaron los libros. Por que los libros podrían dar ideas, enseñar procesos, preparar al sujeto, dinamizar experiencias exitosas, consolidar una relación justa en el usufructo de los bienes naturales y eso, con absoluta seguridad lo digo, se convertía en amenaza para los intereses ocultos que se configuraron en la definición de esta práctica de reforma agraria. De manera que al o darles libros no supieron que hacer y al no saber que hacer vendieron la tierra. Perdón, malvendieron la tierra por que ni siquiera a eso aprendieron a como vender bien lo que una vez tuvieron.

El poder fáctico, político, económico y religioso que se practica en Honduras tiene claro que estos dos derechos humanos tierra y libros (que es igual a decir bienes naturales y educación) no pueden permitirse en las manos del pueblo, pues entonces – ese mismo pueblo – los despoja de su poder y los trastoca su realidad. Y tampoco se pueden dar el  lujo de un posible acercamiento entre ellos pues la tierra tiene sentido en tanto se asuma como la casa común, el lugar de todos y todas y todos; y la educación en tanto la asumamos como el instrumento que permita las relaciones humanas y contra hegemónicas que nuestra condición de dignidad nos subyace.

De manera que la crisis de tierra y de libros en el país es una crisis inventada, generada e impulsada por el estado para sostener al pueblo de forma miserable y, para nuestra mayor desgracia, utilizar esa condición miserable de la gente para sustentar un discurso populista, asistencialistas y cosmético que se canaliza en asquerosos procesos de elección popular que disfrazan la DICTOCRACIA que en Honduras se configura.

 

Chaco de la Pitoreta

 

Hector Flores

Pooeta y gestor cultural

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