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En crisis post electoral, ciudadanía ha rebasado a la dirigencia política

A un mes de las Elecciones Generales y de haberse consumando la dictadura nacionalista, encabezada por Juan Orlando Hernández, la ciudadanía sigue manifestándose de diferentes maneras: artísticas, tomas territoriales, cacerolazos y en las redes sociales.

En ese sentido, el historiador y catedrático universitario, Edgar Soriano, analiza que la población hondureña ha entrado en una etapa de transformación organizativa que rebasó a la dirigencia política.

“La población ya no quiere estas movilizaciones de ir de un lado a otro, custodiada por policías y militares, entiende que estamos viviendo en una dictadura muy parecida a las vividas en a la primera mitad del Siglo XX”, dijo Soriano a Zona Informativa de Radio Progreso (RP).

En relación a la separación de Salvador Nasralla de la Alianza de Oposición Contra la Dictadura, el historiador señala que dicha coalición política fue coyuntural: “no hay que ponerse a llorar sobre esas rupturas, eso era de esperarse, todo mundo puede hacer un análisis de quién es el expresidente Zelaya, de quién es Salvador Nasralla”.

RP. ¿Cómo analiza la crisis política post electoral?

R/ Honduras está viviendo un proceso interesante en términos sociológicos y antropológicos. Es un proceso que se viene arrastrando desde la crisis política de 2009, porque se instaló en el control del Estado un grupo de políticos que con el mandato de los grupos de poder fueron creando un monstruo de violencia estatal, militarista, de continuismo de Juan Orlando Hernández y fraude electoral.

RP. En términos socio-políticos, ¿cómo se ha transformado la ciudadanía hondureña?

R/ Ha habido una conciencia que ha avanzado, inclusive, sectores de clase media que no tenían conocimiento de cómo funcionaba la política, que no es fácil ir a un proceso eleccionario y que en ese momento vas a cambiar un país. Nos enfrentamos a una estructura mafiosa, entonces yo creo que eso se ha desenmascarado y un sector más amplio de la población sabe que no hay respeto a la voluntad popular. El reto que se viene es la articulación organizada para convertirla en un Frente de Lucha, podríamos decir que la gente ha rebasado a la dirigencia.

RP. ¿La ruptura de la Alianza de Oposición afectará la autonomía de la ciudadanía que está luchando?

R/ Al final este tipo de fractura, de alguna u otra manera, tiene secuelas. Hasta el momento se mantiene firme, no le ha importado lo que Nasralla dice, pero si ha habido un desánimo, la gente está llena de preguntas. Honduras es un país muy manipulado en todas sus dimensiones, desde los organismos de crédito hasta el Departamento de Estado, esas fuerzas ejercen presión sobre un candidato que no promulga con muchas de las ideas del Partido Libertad y Refundación, esta alianza se construye para sacar al Partido Nacional, es una alianza coyuntural.

RP. ¿Qué puede surgir del liderazgo ciudadano?

R/ Intuyo que la gente quiere organizarse, la gente quiere armar esa gran Plataforma de Lucha, articular la fuerza y acciones, porque ahora han sido acciones muy autónomas en cada región, la gente lo ha asumido como un deber patriótico, entonces todo apunta a que se pueda aglutinar una fuerza política que vaya más allá del Partido Libertad y Refundación, para integrar otros sectores afines a esta lucha.

RP. ¿Cuál es el hecho o circunstancia esperanzadora en medio de la crisis y dictadura?

R/ La ciudadanía, yo le llamo la rebelión ciudadana, eso me da mucha esperanza porque el pueblo no se ha quedado con la cabeza agachada, que siempre han intentado hacer eso cuando se le imponen regímenes militares o pro militar como el actual, entonces la gente ha estado a la altura, lo mejor de esta coyuntura es esa efervescencia y deseo de esa gente de enfrentarse a la maldad y construir una nación diferente.

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